16, Diciembre de 2012

016 - Diciembre 2012

Número 16, Diciembre de 2012

EN ESTE NÚMERO

Editorial: Y cuando despertamos el 1° de diciembre, el PRI estaba ahí y sus primeras víctimas en la cárcel
Colectivo En el Volcán - 3937 lecturas

Los rituales del poder y de la protesta popular: claroscuros del 1° de diciembre
Xóchitl Zambrano Bernal - 3744 lecturas

¿Por qué alzamos la voz?
Gerardo Leibner - 4083 lecturas

La galaxia onírica y otros relatos
Ricardo Melgar Bao - 7983 lecturas

Fiestas navideñas en México
Fernando Sánchez Martínez - 9406 lecturas

Crónicas desde la selva
Elisa Garduño Godínez - 3610 lecturas

El Invitado, de Carlos Arcos Cabrera
Aníbal García Fernández - 6641 lecturas

Librum Tremens
Colectivo En el Volcán - 3636 lecturas

Editorial: Y cuando despertamos el 1° de diciembre, el PRI estaba ahí y sus primeras víctimas en la cárcel

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Despediremos el 2012 sin cantar villancicos, consternados frente a un parto de los montes muy autoritario, que ha incendiado nuestra editorial. Constatamos que el poder político y el mediático del duopolio se confabularon para proyectar escenarios de legitimación priísta y de estigmatización de los contingentes de sus detractores: #YoSoy132, universitarios, sindicatos universitarios y obreros (SME), simpatizantes de Morena, organizaciones anarquistas y marxistas, entre muchos otros. Mala despedida y pésimo estreno, ambos autoritarios.

¿Por qué alzamos la voz?

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El jueves a eso de las 18:30 (ya la noche había caído bastante antes) éramos un poco más de 100, tal vez 120 manifestantes, mitad árabes y mitad judíos, que ocupábamos esa estratégica esquina de la antigua ciudad de Jaffa, hoy convertida en el empobrecido suburbio urbano al sudoeste de la ciudad de Tel Aviv, cuando de repente el sonido de una fuerte sirena se superpuso a nuestras consignas. Las dudas sobre si se trataba de un mal chiste se disiparon muy pronto, al minuto y poco, cuando oímos una fuerte explosión no muy lejos de donde estábamos. Luego nos enteramos que no hubo heridos ni siquiera daños materiales. La guerra de los misiles y los bombardeos había llegado a Tel Aviv, al centro del país.

Los rituales del poder y de la protesta popular: claroscuros del 1° de diciembre

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“Protestar es denunciar que eso o aquello no es justo.
Resistir es garantizar que aquello con lo que no estoy conforme no se vuelva a producir”

Ulrike Meinhof

 

Se deben tener varias consideraciones con relación al 1° de diciembre  y observar atentamente tanto los grupos que participaron como la emisión de información en este día. La madrugada del 25 de Noviembre, San Lázaro es “sitiado” con vallas de acero de 3 metros de altura, convirtiéndose en un lugar violentado no sólo a la vista sino también al pasar de los transeúntes que usualmente circulan por la zona. Violación al artículo 11º Constitucional: Libre tránsito.[1] El 24 de Noviembre  El Sistema de Transporte Colectivo Metro  anuncia  la suspensión de servicio de estaciones de la Línea 4: Santa Anita, Jamaica, Fray Servando, Candelaria y Merced de Línea 1[2], afectando a miles de usuarios. Un exagerado blindaje y resguardo de la zona para el performance del cambio de poder sólo arroja una pregunta: ¿A qué se teme tanto para el 1 de Diciembre?

La galaxia onírica y otros relatos

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“Detrás de una imagen hay un sueño”

Carlos Fuentes

 

Detrás de una imagen también es posible que haya un cuento y porque no,  un mito. En estos dos casos la imagen y el relato, el texto y el paratexto se aproximan, cruzan y yuxtaponen en su dimensión simbólica sin llegar a la fusión. Otro es el caso del sueño, el que sólo como controvertida memoria o traducción de sus fragmentos acostumbramos a recibir vía la oralidad o la escritura, aunque algunos artistas con desigual éxito han apostado a espejear imágenes oníricas con imágenes pictóricas, muy  propias de sus corrientes y técnicas en boga. Remedios Varo y  Frida Kahlo en nuestro medio, han dejado un significativo legado de representaciones oníricas, pero no vean en ello una privilegiada clave de género, también tenemos nuestros Goyas nativos con pesadillas o sin ellas, más allá de Morfeo. Diego Rivera también nos dejó pintados algunos sueños, al igual que otros connotados artistas plásticos.