20, Abril de 2013

“Visualizando” la actividad minera

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El impacto de la minería a tajo abierto se puede analizar desde múltiples perspectivas, como pueden ser las propias de los estudios de impacto ambiental, las que se traducen en los conflictos sociales, las propias de los resultados económicos, etcétera. Pero además, se cuenta con elementos visuales de gran circulación e impacto, como es el caso de la fotografía y los cartones o viñetas. Ambos proyectan de manera clara los impactos que la minería puede llegar a generar tanto de manera ambiental como social.

 

En un trabajo previo[1] reflexionamos acerca de  la relevancia que tiene el mensaje gráfico, específicamente aquel que se genera en los llamados cartones como herramientas de crítica, gracias a su capacidad de síntesis. La versatilidad de esta “herramienta” también puede apreciarse en el debate en torno a la minería y sus efectos. Con un uso crudo de la ironía, permiten al lector algo así como un parpadeo de realidad, lo que abre un espacio a la reflexión y la crítica.

Un ejemplo claro que corresponde a la explotación minera de socavón lo representan las caricaturas relacionadas con el desastre minero en Pasta de Conchos, Coahuila, en febrero del 2006. Los acontecimientos y debates que surgieron en este contexto fueron objeto de gran atención periodística, la cual se vió también reflejada en gran cantidad de cartones.


Adriana López Gutiérrez, El Mexicano Diario Regional Baja California, 15oct2010


El economista. Nerilicón

Más allá de la atención mediática que tal acontecimiento generó, en el que fallecieron 65 mineros y sólo se han recuperado dos cuerpos, se debe considerar el trasfondo que rodea las condiciones de trabajo de este sector, las cuales se hicieron evidentes con la negligencia de la empresa, que ignoró las advertencias que indicaban una alta concentración de gas al interior de la mina, lo que finalmente ocasionó la catástrofe, así como la poca estabilidad laboral impuesta a sus empleados.

Por otro lado, fue objeto de crítica la poca disposición del gobierno mexicano para realizar el rescate de los trabajadores sepultados, así como la posición que tomaría para sancionar la negligencia de la empresa minera y evaluar la responsabilidad de los funcionarios a cargo de otorgar permisos y de supervisar las condiciones de seguridad de las minas, todas cuestiones que a siete años de la catástrofe siguen sin ser resueltas.

Pasta de Conchos ha destacado como uno de los más grandes desastres mineros en México. Sin embargo, la actividad minera en nuestro país no ha estado exenta de catástrofes de diferente tipo, desde derrumbes hasta enfermedades causadas por el uso de sustancias químicas sin la adecuada protección o la inhalación de gases nocivos, como ha sido el caso de Mazapil (Zacatecas) o de Cuzcatlán (Oaxaca), por mencionar algunos.


Injusticia olímpica, Fisgón

La dominancia de la actividad minera por parte de empresas mineras japonesas, pero especialmente canadienses, ha generado una gran polarización. Recientemente, han llamado la atención casos como el de Wirikuta (San Luis Potosí), de la First Majestic Silver Corp., cuya presencia ha causado una respuesta de repudio de parte de diversos sectores de la población. Asimismo, la creciente polémica en torno a la posible instalación de una mina a tajo abierto en el municipio de Temixco (Morelos), la cual constituye una seria amenaza para los habitantes de este lugar y sus zonas circundantes, así como para la zona arqueológica de Xochicalco, considerada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1999. Ante tal amenaza, diversos grupos del estado de Morelos se han organizado, manifestando su negativa a tal proyecto, tanto por el daño al patrimonio arqueológico como por los efectos que, como se ha documentado, a largo plazo se presentarían.

Brevemente repasamos los impactos de la actividad minera desde la perspectiva de los autores de diversas viñetas alusivas al problema. Los impactos más considerados son los ecológicos, entre ellos la extracción de tierra a partir de detonaciones, las cuales modifican el paisaje, porque implican el retiro –­parcial o total– de cerros y montañas, alteración del subsuelo,  desplazamiento de flora y fauna, contaminación del aire, tierra y agua por la utilización de productos químicos para la extracción de minerales, desabasto de agua, y la lista es larga. Los moneros han puesto especial atención en estas cuestiones, lo que se pone de manifiesto en sus cartones. Lo preocupante es que las autoridades encargadas de otorgar las concesiones ignoran las advertencias de impacto ambiental hechas por los expertos.


Carlos Tovar, Carlín, CASCOS MINEROS

Consideramos también los diferentes niveles de impacto sociocultural que genera la irrupción de una minera en una localidad. En primer lugar figura la oferta laboral, la cual se utiliza como carta de presentación con el fin de obtener una respuesta favorable tanto de las autoridades como de la población general, a partir de la promesa de creación de fuentes de trabajo, lo que redundaría en un “crecimiento económico”, sin embargo, no son claros o incluso no se consideran los plazos de creación ni la duración de tales empleos, las condiciones (prestaciones de ley, seguro médico, etc.) bajo las cuales se desarrollará y mucho menos el factor de seguridad de las instalaciones. Evidentemente, todos estos puntos son de vital importancia y por extrañas razones siempre quedan en segundo plano y resultan poco claros, aun de parte de las autoridades, las cuales deberían ser garantes de su cumplimiento y de sancionar o retirar la concesión en caso contrario.

Los cartones también hacen referencia a los elementos de coacción utilizados por las empresas, los cuales se hacen evidentes con el surgimiento de conflictos entre grupos afines y opositores a la extracción. La polarización se establece en torno a los “beneficios” que la instalación de la empresa generará vs las terribles consecuencias. Existe una clara intención de crear la ilusión de una tangible “oportunidad” de desarrollo, así como la compra de simpatías al ofrecer recursos económicos como “ayuda” y el pago a grupos de “presión” que influenciarían en las minorías no simpatizantes, generalmente estos grupos de “presión” se manifiestan con acto de información tergiversada para convencer e incluso con actos violentos y amenazas a representantes y ciudadanos opositores de la extracción, todo esto con el objetivo de “convencer” a dar luz verde la extracción de minerales en sus tierras.

La actividad minera en México cuenta con un amplio historial que nos remite a grandes conflictos de intereses, donde lo último que se considera es el daño a largo plazo, de modo que la oposición a tales proyectos es vista como la oposición a oportunidades de desarrollo que resultan por ello “perdidas” para las poblaciones. Es por lo anterior que consideramos necesario un replanteamiento en la política de concesiones, que considere las consecuencias más allá del corto o mediano plazo, tanto en términos ecológicos como socioculturales.


Patricio Los Peligros de Caballo Blanco

 


[1] Véase: “La visión crítica del humor: Los Moneros y la Ley Federal del Trabajo”, En el Volcán, núm. 14, octubre de 2012, pp. 33-35.

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