14, Octubre de 2012

La visión crítica del humor: Los Moneros y la Ley Federal del Trabajo

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Cuenta un dicho popular que “entre broma y broma… la verdad se asoma”.  La caricatura política como género visual surgió en el seno de la prensa gráfica en el curso del siglo XIX y se desarrolló en el siglo XX hasta trascender sus límites formales gracias al cine, la televisión y la Internet. Es a partir de esta última que adquiere una mayor difusión y por ende un mayor impacto en la opinión política de un sector de la población; sin embargo, recordemos que no todo México cuenta con acceso a Internet.

Para los “moneros” su fundamento es el humor popular. La viñeta elaborada por el caricaturista, “cartonero”, “monero” o como gustemos denominarlo, se legitima en el espacio público si suscita risa cómplice. Humor e idea crítica se acoplan bien en la viñeta para lograr el sentido y efecto deseado entre sus veedores.

Enfocados particularmente en la Reforma Laboral, aprobada recientemente por la Cámara de Diputados, se tiene material gráfico de sobra para apreciar varios elementos significativos.

Cada monero tiene un estilo particular para transmitir su idea, tanto de manera visual como en cuanto al uso de argumentos o frases clave para darle el sentido y el enfoque que desee.

Respecto a las viñetas, caricaturas o “cartones” –éste último término procede del inglés “cartoons”- se tienen dos características principalmente: en primer lugar el elemento visual que además de resultar “chusco” o gracioso, también es en sí un argumento sintetizado. Es decir, es más sencillo de leer y de entender para el lector, además de ser memorizado con mayor facilidad, permitiendo que el discurso emitido por el monero sea transmitido sin una idea intermediaria, pero al mismo tiempo y con la ayuda del humor, facilita al lector el dar su propia opinión respecto al discurso que se le transmite.

En segundo lugar está el uso de elementos simbólicos en viñetas o cartones, que además permiten asociarlas con la vida cotidiana. Un ejemplo es la incorporación de  elementos grotescos como una representación de lo “malo”: en el caso de las caricaturas alusivas a la Reforma Laboral, los líderes políticos, diputados y empresarios son representados como personas no gratas; los empresarios cuentan con una representación opulenta, son personificados en los viñetas como “cerdos capitalistas”, que sin embargo cuentan con una posición y una representación fuerte ante la población general. Obsérvese a su vez que los ciudadanos están representados por personajes pequeños, débiles, a los cuales sus “líderes” o “jefes” se dirigen con una lógica llena de “cinismo”,  por lo que son observadores de lo que sucede ante ellos y hasta cierto punto cómplices de su situación. Ello termina siendo otra característica de las caricaturas políticas: permiten al lector posicionarse dentro del cartón.

El tener en plano de análisis las viñetas, permite entender cómo la población comprende su política. Así mismo, es importante destacar que existe un sinnúmero de caricaturistas o moneros, y que no todos publican en diarios o revistas, sino que también lo hacen de manera independiente. Las redes sociales son reflejo de este hecho, pero es aún más interesante ver la dinámica que juegan las personas en torno a los cartones. Las opiniones  y el “compartirlas” es una reacción inmediata.

Algunos de los autores aquí visualizados son Patricio Ortiz, periodista  y monero que publica en El Chamuco, revista de caricatura política iniciada en 1994, ha tenido colaboraciones en Milenio y La Jornada; y Jorge Carreño, quien publica en el periódico El Universal.

En el artículo “Haciendas y ríos”, Rafael Gutiérrez hace referencia

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