2, Octubre de 2011

La iglesia americana: una utopia cristiana, 1524-1576

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La iglesia ideal en América

Existen indicios que permiten pensar que los frailes, ante la crisis que azota a la iglesia europea, pretenden construir una iglesia americana a la manera de las que existían en la Europa pretridentina: Copta, Gala, Árabe, Mozárabe, Bizantina, Irlandesa, Romana... Los ingredientes de esta nueva iglesia regional eran de un acendrado espíritu evangélico, tan discutido en Europa entre reformadores y tradicionales, presentado bajo una práctica a la manera de la iglesia primitiva; el resultado de una sociedad comunitaria y como medio de expresión las formas culturales prehispánicas.

 

Esta proposición se refuerza en los siguientes reflexiones:

1)       Los frailes entablan un coloquio con los sacerdotes prehispánicos como puede verse en los Coloquios de Sahagún -el término tiene fuerte sabor erasmiano-. En ellos se manifiesta la preocupación de los evangelizadores por la realidad de la conquista y la crisis religiosa europea.

2)      Las crónicas de los frailes parecen haber cesado en la segunda parte del siglo XVI, dejando el lugar a las relaciones de los alcaldes mayores y a los archivos monacales que difieren cualitativamente en la información. El Concilio tridentino divide el poder político en Religioso y civil.

3)      La construcción de los conventos cesa en 1576; solo esporádicamente se construirán nuevos. Una sociedad agraria alrededor del convento tiene fuertes remanentes feudales; su experimentación en América echa la rueda de la historia hacia atrás, lo que motivó su fracaso.

4)      El área del actual estado de Morelos experimenta una temprana colonización convirtiéndose en campo de experimentación de la sociedad bajo la dirección mendicante. Con la aplicación del proyecto colonial surge la industrialización en la que los indios pierden sus recursos naturales y se ven sometidos a la contratación.

5)      El acercamiento de las teologías cristiana y prehispánica en los primero cincuenta años de colonización europea, fue notable, por ejemplo, en la reutilización de las deidades prehispánicas por los santos cristianos (San Bartolomé el Desollado y Xipe Antiguo desollado). Con el triunfo romano de la iglesia católica postridentina la relación estrecha entre las dos teologías fue motivo de sospecha ante la iglesia que persiguió tenazmente a los promotores de la iglesia americana. Los primeros sospechosos fueron los provinciales de los agustinos y franciscanos no porque protegían a los indios ni a los encomenderos, no por escribir, evangelizar en el idioma indígena, sino porque impedían el arranque del capital.

6)      Durante 50 años de la temprana colonia, se experimenta una sociedad ideal y por consiguiente una iglesia ideal apoyada en la corriente cristiana del “Evangelio Racional” que protagonizan en Europa: Moro, Erasmo, Vives y otros, como respuesta al movimiento reformista. Entre tanto, nuevos intereses de explotación colonial surgen entre los inmigrantes españoles arribados a la Nueva España, patrocinados por la Corona, desatando profundos conflictos estructurales entre los nuevos intereses de la sociedad colonial y los de la sociedad ideal ideados por los franciscanos; la explotación de los recursos toma forma de proyecto social colonizador.

La reflexión sobre estos dos proyectos de sociedad colonial: el ideal americanista y el de explotación colonial, permita revisar la historia americana para superar prejuicios neoliberales conflictivos de los poderes civiles y religiosos: Estado e Iglesia. Tal vez esta reflexión abra las puertas de la historia integral americana de una cultura cristiana, que nos libere de este espíritu dependentista.

 

Cristianización de la región

A los cuatro años de la caída del poder temporal en manos de los invasores españoles, llegaron los primeros frayles para cristianizar la región del actual estado de Morelos. Poco más de un año antes, habían llegado la Nueva España los franciscanos y flamencos, entre ellos Peter Van Der Moere o Pedro de Gante. Tan pronto se establecieron comenzaron a aprender la lengua y a relacionarse con los dirigentes religiosos al grado que cuando llegaron los doce franciscanos, organizaron intercambio de cuestiones religiosas como la que describen los coloquios escritos por los alumnos del Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco: Antonio Valeriano, Alonso Vegerano, Martín Jacobita y Andrés Leonardo. Cuentan cómo en una reunión entre los frayles y los sacerdotes prehispánicos, se expusieron los principios de cada una de las religiones, se argumentó la validez del cristianismo y por lo tanto la decisión de imponer su doctrina;  a lo que los sacerdotes americanos sólo, responden “que basta haber perdido, basta que nos han tomado la potencia y la jurisdicción real; en lo que toca a nuestros dioses antes moriremos que dexar su servicio y adoración. Esta es nuestra determinacion: haced lo que quisieredes lo dicho basta en respuesta y contradicción de lo que habeis dicho: no tenemos mas que añadir, señores nuestros”. (Tomado del libro perdido de las pláticas o coloquios de los doce primeros misioneros de México. Editado por José Ma. Pou y Martí P. F. M. Roma 1924, p.37).


En el volcán y el cerro Yoteco, Morelos. Foto de Rafael Gutiérrez

En numerosos escritos tempranos de la colonia aparece reflejada la amargura de los mexicanos ante la derrota, hecho que despierta en los primeros frailes una pena que los empuja a buscar un proyecto de evangelización que, como sucedía en otras culturas europeas conquistadas, por ejemplo los árabes, los galos y otros, integraran las culturas en rito regional, bajo una organización comunitaria y una sociedad formando pueblos de Dios a la manera de las primitivas comunidades de cristianos de los tres primeros siglos. Existían la condiciones: una tierra prodiga y fértil, una población igualitaria, justa y comunitaria, una organización socialmente eficiente y una religiosidad conscientemente aceptada.

Así, los frailes comenzaron la cristianización general al mismo tiempo que construían los nuevos templos y sus monasterios; las semejanzas de doctrina y la experiencia histórica de los franciscanos, suavizaron el camino que  los encomenderos hacia difícil, al grado que la cultura cristiana permeó profundamente en la sociedad colonizada

Hacia la mitad del siglo XVI, los afanes de explotación del inminente sistema capitalista, y las sospechas de una iglesia americanista cultivadas en Roma, dieron pie a la persecución de la cultura americana bajo la sospecha política de independizar la nueva de la vieja España y con el aval de Roma que busca a toda costa evadir las doctrinas reformistas y reafirmar su dominio sobre todos los cristianos. Los clérigos regulares, comienza a dividirse uno por un cultura cristiana americanista y otros por la sujeción a España y Roma. Las disposiciones tridentinas inclinan la balanza hacia los clérigos seculares y los obispos propiciando el decaimiento de los frailes y la desprotección de los indígenas.

El siglo XVI termina con la intensificación de la industria azucarera en la región del hoy Estado de Morelos y la explotación de los recursos naturales conquistados en todos los países americanos.


Plaza del tributo en Yecapixtla

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