15, Noviembre de 2012

De gasoducto y termoeléctricas: ¿el mejor modelo de desarrollo para el Oriente de Morelos?

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[1]

“Los métodos que hoy se utilizan para producir energía, en su creciente mayoría, agotan los recursos y contaminan el ambiente. Al ritmo actual de su utilización, el carbón, el petróleo, el gas natural y el uranio serán consumidos dentro del horizonte temporal de tres generaciones, y en el entretiempo habrán cambiado tanto al ser humano como su atmósfera de forma definitiva.”
I. Illich.[2]

 

Introducción

El gobierno del recientemente electo gobernador de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu, recibió una complicada herencia del anterior: el proyecto de gasoducto que atravesará Tlaxcala, Puebla y Morelos y las termoeléctricas de Huexca. Esos proyectos constituyen una trampa para  la gobernabilidad del Estado de Morelos pues cualquier decisión que el gobernador tome le generará enemigos, sea el capital internacional (las empresas Elecnor y Abengoa españolas, las cuales podrían interpretar su rechazo como un “populismo contrario al progreso”) así como algunos pobladores y representantes populares (para quienes el proyecto de termoeléctrica, consideran, detonaría un magnífico desarrollo en la región), sean los más de 50 pueblos originarios (no sólo de Morelos sino también de Puebla y Tlaxcala), muchos de los cuales abiertamente se oponen a esos “desarrollos” y que, en Morelos, no han dejado de señalar la incongruencia del recientemente electo gobernador (pues por permitir el reciente ingreso de las fuerzas armadas a Huexca —para fuese disuelto el bloqueo y pudiese ingresar la maquinaria de la CFE, lo cual duró unos cuantos días— su gobierno ya no parece, como prometió, “de y para la gente”).

 


Imagen cortesía de: http://guerrerossme.blogspot.mx/2012/09/la-ultima-y-nos-vamos-29-septiembre-2012.html

Es evidente que el panorama político que rodea a las termoeléctricas en Huexca está lejos de ser claro. Se escuchan y leen voces contradictorias entre los pobladores de la región, los cuales se dividen entre los que consideran correcto el modelo de desarrollo que las termoeléctricas preludian y los que se oponen a ello. Y las diversas fuentes dan la mayoría a uno u otro bando. Asimismo sabemos que hay gaseras (comercializadoras de gas butano) que también se oponen al proyecto de la CFE (pues abriría la entrada al gas natural) porque dañaría sus intereses comerciales... y por esa razón intervienen en el conflicto con un juego no precisamente limpio ni abierto.

En el presente ensayo no pretendemos dar cuenta del modelo de desarrollo que prefiere la región (lo cual implicaría realizar encuestas y cálculos in situ) sino solamente analizar los modelos de desarrollo en conflicto con la esperanza de que estas opiniones sean consideradas por ambos bandos.


Foto cortesía de La Jornada Morelos, 5 de agosto 2012.

 

Un gasoducto pronto cuestionado


Imagen cortesía de: www.cenapred.unam.mx/es/Instrumentacion/InstVolcanica/MVolcan/MapaPeligros/MapaDePeligros.jpg

El proyecto de gasoducto que atravesaría  Tlaxcala, Puebla y buena parte de Morelos,[3] constituye, a pesar de todo, un riesgo. Es cierto que, como varios técnicos han indicado hasta el cansancio, hay gasoductos por todas partes en el mundo y que tales no representan mayor riesgo (pues los gasoductos modernos tienen una ductibilidad tal que garantiza su estabilidad). Sin embargo, este gasoducto en particular, por atravesar el eje neovolcánico (y, por ende, por una zona donde los tremores son constantes) tiene mayor probabilidad de generar problemas: una fractura en el mismo, aunque remota, implicaría un riesgo para la población, lo cual fue denunciado incluso por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED).

Los pobladores de la región, que muy rápidamente conocieron dicho informe, no han dejado de denunciarlo, ocasionando un movimiento preventivo realizado no sólo en Morelos sino también en Puebla. Son muchas las voces que se han levantado contra el proyecto de la CFE. Incluso si el Gobernador de Morelos lograse obtener el consenso ciudadano en la región de Yecapixtla y el resto de los municipios de Morelos, de todas formas faltaría obtener la anuencia de los poblanos y los tlaxcaltecas, para echar a andar la construcción del gasoducto, lo cual no se aprecia simple.

 

Las termoeléctricas y el fin del petróleo barato


Imagen cortesía de: http://www.colbun.cl/energia/fuentes-de-energia/un-complemento-seguro-y-confiable-termoelectricidad/

En la región de Huexca, asimismo, pretenden instalarse dos termoeléctricas de ciclo combinado, las cuales quemarían gas natural (el cual sería transportado por el gasoducto antes mencionado). Es cierto que, entre las diversas maneras de generar electricidad mediante hidrocarburos en México, las termoeléctricas de este tipo constituyen la mejor manera de hacerlo pues producen comparativamente menos gases de efecto invernadero, sin embargo, nunca podríamos decir que tales termoeléctricas son “sustentables”.


Imagen tomada de página web de la Comisión Federal de Electricidad.

A pesar de que la tecnología del ciclo combinado es la más eficiente, las termoeléctricas no dejarán de emitir CO2 por la quema del gas, contaminarán térmicamente cantidades enormes de agua y, al final de su vida útil, dejarán no sólo la planta sino cientos de kilómetros de tubos también contaminados por el gas natural. Además, por funcionar con gas, un hidrocarburo que es cada día más escaso —no sólo en México sino en todo el mundo (lo cual se refleja en los aumentos constantes en el precio del mismo)—, es evidente que dicho proyecto no puede ser considerado como “sustentable”.

El único motivo que encuentro “razonable” para el establecimiento de estas tecnologías es el de aprovechar los últimos años que contaremos con petróleo barato para instalar las plantas de desarrollo de las energías renovables (solar, eólica, etc.). Pero ello tendría que hacerse con el pleno consenso de la ciudadanía de Huexca y los pueblos por los cuales atravesaría el gasoducto, lo cual, como indiqué anteriormente, no se antoja precisamente sencillo.

 

Termoeléctricas y modelo de desarrollo

“[...] no es posible alcanzar un estado social basado en la noción de equidad y simultáneamente aumentar la energía mecánica disponible, a no ser bajo la condición de que el consumo de energía por cabeza se mantenga dentro de límites”. [Para la adecuada vida social es necesario] “un cierto nivel en el uso de la energía: no puede venir a pie, ni puede venir en coche, sino solamente a velocidad de bicicleta”.
Iván Illich.[4]

Las termoeléctricas favorecen un tipo de desarrollo que no es el que algunos de los habitantes de los pueblos de la región del Oriente de Morelos desean. Nuestro actual gobernador arguye que las termoeléctricas favorecerán el “desarrollo” pues favorecerá la instalación de empresas metal-mecánicas y la generación de empleos. Sin embargo ¿desean ese tipo de desarrollo los pueblos de Morelos? ¿Para qué instalar industria metal-mecánica en pueblos fundamentalmente campesinos? Desde nuestro punto de vista esa estrategia sólo favorecerá la inmigración de técnicos calificados a la región con el consecuente desplazamiento de los pobladores originarios. Y esa historia ya la conocemos pues fue lo que ocurrió en Jiutepec, Morelos, cuando se instaló CIVAC.[5] El desarrollo de los pueblos de Morelos no se logra haciendo que sus pobladores sueñen con convertirse en técnicos industriales (lo cual, en el mejor de los casos tardaría varios años en ocurrir luego de instalarse las escuelas correspondientes) sino mejorando sus empresas ya establecidas (la agricultura) e incluso mejorando el valor agregado de las mismas (favoreciendo, por ejemplo, el desarrollo de la agricultura orgánica, certificándola y estimulando ese mercado, cada día más boyante en México y el mundo).

Y con esto no quiero decir que sea imposible convertir a la región Oriente de Morelos en un polo industrial, sólo quiero señalar que, para lograrlo (tal y como hizo China antes de iniciar su reciente despegue industrial), sería menester instalar previamente institutos de formación de ingenieros y técnicos especializados en la región, para que los hijos de los campesinos pudiesen convertirse en los trabajadores de las empresas y, de esa manera, conjurar el problema del desplazamiento y la dependencia tecnológica.

 

Soñando con otro modelo de desarrollo

“Los ecólogos tienen razón al afirmar que toda energía no metabólica es contaminante: es necesario ahora que los políticos reconozcan que la energía física, pasado cierto límite, se hace inevitablemente corrupta del ambiente social. Aún si se lograra producir una energía no contaminante y producirla en cantidad, el uso masivo de energía siempre tendrá sobre el cuerpo social el mismo efecto que la intoxicación por una droga físicamente inofensiva, pero psíquicamente esclavizante. Un pueblo puede elegir entre una droga sustitutiva tal como el metadone y una desintoxicación realizada a voluntad en el aislamiento; pero no puede aspirar simultáneamente a la evolución de su libertad y convivencialidad por un lado, y una tecnología de alta energía por el otro”.                                     I, Illich.[6]

Pero mantener y mejorar la productividad agrícola de los campesinos del Oriente de Morelos no es el único modelo de desarrollo posible y acorde con los principios illichianos mencionados en el epígrafe.

Si se desea impulsar a la industria en la región es factible, gracias al avance de las tecnologías generadoras de energía renovable, producir energía eléctrica mediante parques solares y eólicos. Un parque solar, como el proyectado en la región de Filabres, en Almería, España generará, en 800 hectáreas, electricidad para 320,000 personas (cantidad solo superada por el parque solar desarrollado en Arizona). La inversión será similar a las de las termoeléctricas proyectadas (de 700 millones de euros) por el gobierno de Morelos y se requerirán sólo 400 trabajadores para construirla y 50 para mantenerlo en funcionamiento. Dicho parque solar, asimismo, dejará de emitir 90 mil toneladas de CO2.


Imagen cortesía de: http://www.kalipedia.com/popup/popupWindow.html?tipo=imagen&titulo=Planta+para+la+captaci%F3n+de+energ%EDa+solar+en+Almer%EDa+&url=/kalipediamedia/cienciasnaturales/media/200704/18/ecologia/20070418klpcnaecl_257.Ies.LCO.jpg&popw=749&poph=571

Un proyecto de este tipo puede, en Morelos, acompañarse de un parque eólico (pues en el Oriente de Morelos hay un corredor con vientos sostenidos), el cual puede proporcionar otra buena cantidad de energía. Dichos proyectos quizás no generarían tanta electricidad como las termoeléctricas proyectadas por el gobierno actual e implicarían, por tanto, que la población aprendiese a ahorrar energía y tuviese una vida más sencilla, pero agradarían a los pueblos ahora en pie de lucha y ¡no requieren del cuestionado gasoducto! Además, tienen la ventaja de que sus insumos son el sol y el viento (es decir, insumos gratuitos y que en esta parte del mundo poseemos en abundancia). Las celdas fotovoltaicas, además, pueden fácil y rápidamente colocarse en los techos de las casas morelenses, convirtiendo a cada una de ellas en una planta generadora de energía.


Imagen tomada de: http://zapateando.wordpress.com/2011/10/26/accion-urgente-comunidad-amenazada-por-el-personal-de-un-parque-eolico-urgent-action-community-threatened-by-wind-farm-staff/

La energía obtenida de la manera antes descrita puede permitir iniciar el desarrollo, en la región, de empresas que apunten en la dirección de la sostenibilidad (empresas productoras de celdas fotovoltaicas, de aerogeneradores, de calentadores solares de agua, etc), así como el establecimiento de escuelas que formen a los técnicos especializados en su construcción y mantenimiento. Al fin y la cabo, las celdas fotovoltaicas se fabrican fundamentalmente con arena (silicio) y los aerogeneradores no son sino el refinamiento de un artefacto bastante conocido por nuestros mecánicos.

Un desarrollo de este tipo permitiría, además, colocar al Estado de Morelos a la vanguardia de la producción de electricidad mediante energías renovables en México y de tal manera, así lo considero, permitiría vislumbrar un mejor futuro para todos, uno que sería perfectamente acorde con la “nueva visión” que el recientemente electo gobernador de Morelos ha vislumbrado y que, como anteriormente indiqué, le ahorraría un conflicto con los pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Sinceramente pienso que sería más sencillo convencer a las empresas españolas referidas de cambiar su propuesta y solicitar que sean ellas mismas las que nos ayuden a instalar el parque solar y eólico. Así conservarían sus inversiones y ganancias y a los morelenses nos permitirían colocarnos en el camino de la verdadera sustentabilidad. Quizás lo más difícil sea convencer a la CFE, esa empresa de “clase mundial” que, tristemente, parece carecer de visión de largo plazo y no tiene empacho en convertirse en amanuense de los más cuestionables proyectos para nuestro país.

 


[1] Dr. en Filosofía, Miembro de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, Coordinador del Núcleo Morelos del Consejo Consultivo para el Desarrollo Sustentable de la SEMARNAT, Presidente de la Academia de Ciencias Sociales y Humanidades del Estado de Morelos y Profesor de TC del CIDHEM.

[2] Illich, I. (1974), Energía y equidad, Joaquín Mortiz, México.

[3] Indica el Proyecto promovido por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) (clave 21PU2011G0009) e ingresado el 6 de mayo del 2011 que el gasoducto parte de Tlaxco, en Tlaxcala y atraviesa por otros 8 municipios de ese Estado, otros 10 de Puebla y 6 de Morelos para culminar en Huexca, en el municipio de Yecapixtla, Morelos.

[4] Illich, I. (1974), Energía y equidad, Op. Cit.

[5] La Ciudad Industrial del Valle de Cuernavaca, fundada en 1966.

[6] Illich, I. (1974), Energía y equidad, Op. Cit.

En el artículo “Haciendas y ríos”, Rafael Gutiérrez hace referencia

Comentarios   

0 #1 sex randki 31-10-2018 14:05
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