19, Marzo de 2013

Oxtankah. Una Ciudad Prehispánica en las Tierras Bajas del Área Maya (parte III)

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Oxtankah - ¿cuna del mestizaje?

RESULTADO DE LAS INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICAS EN OXTANKAH.

En coordinación con la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos del INAH, se realizó el plano de la poligonal que delimita al sitio en el año 1998, fecha en la cual se logra definir con cierta exactitud la extensión del asentamiento, el cual abarca una superficie aproximada de 1455-96-06.29 hectáreas, área que incluye el sitio denominado Ichpaatún y la totalidad de Isla Tamalcab. Con estas acciones el sitio arqueológico Oxtankah quedó registrado y protegido oficialmente. Figura 1.

 


Figura 1.- Plano de la poligonal del sitio arqueológico Oxtankah que incluye la totalidad de la Isla Tamalcab y en línea amarilla se marca su extensión en tierra firme.

Dos años más tarde, el Instituto Nacional de Antropología e Historia adquirió los predios particulares donde se emplaza el área nuclear de la ciudad y la servidumbre de paso que permite acceder al sitio por la carretera que vincula a Oxtankah con el poblado de Calderitas. Figuras 2 y 3.

 


Figura 2.- Plano donde se define en tierra firme y con  línea roja, los predios adquiridos por el INAH que comprenden el área nuclear del asentamiento de Oxtankah.

 


Figura 3.- Acercamiento del plano anterior, donde se marca en línea roja la poligonal del área nuclear de Oxtankah y la servidumbre de paso que fue adquirida por el INAH.

Del área nuclear de la ciudad, hasta este momento se han descubierto 11 plazas y dos patios hundidos que están delimitados por estructuras piramidales, así como varias estructuras aisladas, pozos, chultunes y una cueva; al norte, se encuentran los restos de la capilla española que fue edificada en la segunda mitad del siglo XVI, como pueden ser apreciados en el levantamiento topográfico que se muestra en la Figura 4.


Figura 4.-  Levantamiento topográfico del área nuclear de Oxtankah

A partir del resultado obtenido de las investigaciones arqueológicas (excavaciones, análisis de materiales, cronologías relativas obtenidas de ellos) ahora sabemos que en el Preclásico Superior (300-150 a. C.) los habitantes de Oxtankah iniciaron trabajos de construcción arquitectónica. En esta época surge el rango denominado ahau o señor del reino, es el momento cuando inician las grandes estrategias políticas que fueron aplicadas por los gobernantes en la construcción de templos y edificios públicos, los principios de la realeza se establecen firmemente y las ciudades reflejan la geografía del origen del cosmos.  En Oxtankah se nivelan los terrenos para dar lugar al espacio sagrado -Plaza Abejas- y se construyen, con dimensiones discretas,  por el oriente la Estructura I y por el sur la Estructura III.  Las evidencias indican que en esta época un sector de la población continuó habitando en casas edificadas con materiales perecederos en la Plaza Abejas y en el  espacio donde siglos más tarde se construirían las plazas Columnas, Iguanas, Jabalí, Armadillo y Tucanes. Figura  5.


Figura 5.- Áreas de la ciudad que estaban en función en el Preclásico Superior (300-150 a. C.).

Para el Clásico Temprano (200-600 d. C.)  la sociedad establecida en Oxtankah alcanzó su máximo esplendor, debido seguramente, al establecimiento de un modelo socio-económico-político formalmente estructurado y fortalecido por una amplia y adecuada  red de intercambio comercial por vías marítimas y terrestres. Este sistema de mercado facilitó el acceso con poblaciones establecidas tanto en los límites costeros, como tierra adentro, logrando con ello obtener tanto los bienes de prestigio, así como productos alimenticios de alta mar y tierra adentro. El apogeo de la sociedad es evidente a varios niveles, pero llama la atención lo sucedido en la  arquitectura, ya que es precisamente en este momento cuando los habitantes de Oxtankah despliegan movimientos arquitectónicos de alta envergadura que no lograron  repetir a lo largo de su desarrollo cultural. Los nuevos edificios que construyeron sobre  las Estructuras I y III de Plaza Abejas alcanzaron dimensiones que duplicaron las medidas de  las anteriores; se  erige el Altar Central de la plaza y como remate visual  poniente se edificó  la Estructura IV. Al mismo tiempo, rumbo al sur del área nuclear, se inicia la construcción de la Plaza Columnas y en este espacio se levanta, también en proporciones discretas, la Estructura VI. Un amplio sector de la población habitaba las plazas Iguanas, Jabalí, Armadillo, Manatí y Tucanes. Figura 6.


Figura 6.- Áreas de la ciudad que estaban en función en el Clásico Temprano.

En esta época, los pobladores de Oxtankah depositaron los cuerpos de personajes distinguidos en dos tumbas que construyeron al  interior de la Estructura I de la Plaza Abejas. Figura 7.


Figura 7.- Plaza Abejas. Emplazamiento de la Estructura I.

Un personaje adulto, de sexo masculino, fue inhumado al interior de la Tumba 1. Al remover las rocas-tapa de la tumba, pudimos observar que los restos óseos habían sufrido un alto grado de deterioro, sin embargo, las evidencias encontradas permitieron definir que el cuerpo fue colocado en posición extendida, con la cabeza orientada rumbo al norte. El personaje portaba orejeras de concha y un anillo de caracol y en sus inmediaciones se situaron 13 objetos como ofrenda, algunos  manufacturados en barro cocido, otros en jade, obsidiana y una trompeta de caracol, Turbinella angulata. El estado de conservación en que se encontró el enterramiento puede ser apreciado en la Figura 8 y un dibujo de la  reconstrucción hipotética en la Figura 9.


Figura 8.- Plaza Abejas. Estructura I. Tumba 1. Vista del interior de la tumba, unas horas después de su descubrimiento, donde pueden apreciarse en su posición original, los restos del individuo y su ofrenda.


Figura 9.- Plaza Abejas. Estructura I. Tumba 1. Reconstrucción hipotética del enterramiento del personaje. Elaborada por la Arquitecta Ontiveros Ortíz.

Entre los años 600-800 d. C. durante la época conocida como Clásico Tardío, se manifiesta un cambio en el grupo social que habitó Oxtankah, mismo que ya había sido detectado por varios investigadores en otras ciudades mayas desde mediados del siglo pasado. En esta época, la escritura jeroglífica elaborada por los escribas reales, invadió los espacios públicos de Oxtankah;  todo parece indicar que el modelo económico centralista establecido por el grupo en el poder, tuvo que ser reforzado, aplicándolo ahora con más rigor, situación  que  llegó a manifestarse también en la arquitectura donde se difundió un discurso que fue inscrito en la fachada de varios edificios, mediante la elaboración de murales modelados en estuco policromado para ser observado por un mayor número de individuos, a los que se les permitió el acceso a los espacios sagrados, construyéndoles graderías a los costados de las escalinatas de todos los edificios, desde donde no podían  evitar observarlo; este discurso, que seguramente llamó la atención de todo aquel que accedía a las plazas de la ciudad, debió de haber fortalecido  los intereses del grupo en el poder que, entre otros, era el justificar su estadía como gobernantes, afirmándose como descendientes de los dioses.

Las evidencias sugieren una continuidad en la prosperidad del grupo social, como lo demuestran las siguientes construcciones arquitectónicas que se llevaron a cabo: en la Plaza Abejas se tiende un nuevo nivel de piso de estuco, la Estructura I tiene dos modificaciones; en la Estructura III se adosan nuevas escalinatas en su acceso con graderías a los costados y sus fachadas son cubiertas con amplios murales de estuco policromado;  la Estructura IV es cubierta por otro edificio de mayor proporción, que en su parte superior sostiene 4 cuartos en cuyo acceso se  coloca un mascarón de estuco; el Altar Central de la Plaza Abejas es ampliado. En la Plaza Columnas, la Estructura VI se cubre con un edificio de mayor proporción con función claramente funeraria, en cuyo  interior se construyen 5 tumbas; se edifica la Estructura IX y se modifica en 3 ocasiones; se crea el patio hundido que se encuentra al poniente de la Estructura IX, se construye la Estructura X, la Plaza Venados y las plazas Jabalí, Armadillo y Manatí están en franca actividad. Figura 10.


Figura 10.- Áreas en función durante el Clásico Tardío.

Las excavaciones llevadas a cabo hasta el momento en la Estructura VI de Plaza Columnas, permitieron descubrir que en su interior fueron depositados varios  enterramientos, tanto en  tumbas como en cistas. Figura 11.


Figura 11.- Emplazamiento de la Estructura VI en la Plaza Columnas.

En la cámara mortuoria que denominamos Tumba 1, fueron sepultados varios individuos, acompañados con diversos objetos como ofrenda. El hallazgo de sus restos fue excepcional,  ya que la tumba se emplaza exactamente por abajo de otra tumba que fue saqueada. Los ladrones profundizaron la excavación hasta llegar a remover las rocas que funcionaban como “tapas”, ocasionando que varias de ellas se colapsaran en su interior y removieran de su lugar original algunos de sus componentes, pero al mismo tiempo permitiendo que no fueran extraídos; las evidencias indican que los saqueadores no se aventuraron a remover las rocas-tapa colapsadas.

Al interior de la cámara mortuoria se depositaron los cuerpos de 7 sujetos, distribuidos en 3 alturas distintas. En el nivel más alto se colocaron 3 individuos infantiles, (denominado Entierro 1); en un nivel más bajo y desplazado rumbo al sur, se ubicó el cuerpo de un personaje adulto de sexo femenino en posición flexionada, denominado Entierro 2(1); directamente sobre el piso de la tumba se inhumaron 3 personajes: rumbo al sur, un individuo adulto, de sexo masculino, denominado Entierro 2(2)  y al norte dos: un adulto de sexo masculino y en su costado uno infantil, cuya edad fluctuaba  entre los 3 y 6 años -denominado Entierro 2(3)-. Figura 12.


Figura 12.- Plaza Columnas. Estructura VI. Tumba 1. Distribución espacial de los enterramientos y ofrendas. Reconstrucción hipotética elaborada por la Arquitecta Ontiveros Ortíz.

El manejo del espacio interior de la cámara mortuoria, señala la esencia del intrincado significado mítico-religioso del concepto que los antiguos mayas tenían de la muerte, lenguaje que expresaron en la forma como fueron colocados los cuerpos de los 7 individuos inhumados, donde se enfatiza la importancia del nivel que debía guardar cada uno de ellos en su eje vertical, la ubicación que tendrían los cuerpos en correspondencia con los puntos cardinales, la posición en que se acomodaron los restos y los modelos de relación en cuanto a edad, sexo y objetos ofrendados.

La distinción del hombre adulto, en cuya proximidad se encontraba un infante, fue indiscutiblemente excepcional, como lo demuestra el atuendo y la ofrenda que los acompañaba; ambos cuerpos se colocaron en el sector norte del nivel más profundo de la tumba, precisamente sobre el piso de estuco. A estos individuos se les denominó  “Entierro 2(3)”. Los restos óseos y los objetos que les ofrendaron se encontraron en  posición original, no así el atuendo del individuo adulto que desafortunadamente estaba removido, quizá debido a que fue exactamente por el norte donde se impactaron las rocas-tapas de la tumba, cuando saquearon la que se encontraba arriba de ella. Durante las excavaciones, las piezas se recuperaron detenidamente, manteniéndonos suspendidos sobre un tablón de madera que era sostenido por cuerdas desde el exterior de la tumba, con pinceles y brochas fuimos removiendo la tierra que las cubría. Para no perder la asociación y posición que tuvieron los objetos al momento del impacto de las rocas-tapa, se fueron recuperando uno a uno, formando grupos y así poder reconstruir en el laboratorio el ordenamiento que originalmente debieron de haber tenido. El resultado de las investigaciones indica que parte del atuendo que portaba el individuo masculino al momento de ser enterrado, fue una capa que cubría su pecho y hombros;  más de 1600 cuentas circulares de 1 mm de espesor, con una perforación al centro y  pulidas  en concha nácar (Pinctada imbricata y/o Unio), fueron recuperadas sobre y en los alrededores de su tórax, así como  28 pendientes rectangulares de Strombus alatus y 6 pendientes en forma de “L” de Strombus gigas. Cada una de las cuentas fue delicadamente limpiada y consolidada[1] y apoyados en los resultados de  minuciosos estudios realizados por varios investigadores[2] -quienes compararon los diseños de las vestimentas de personajes mayas en esculturas, elementos arquitectónicos y pinturas murales de 32 sitios mayas- se logró definir que la forma más común de las pecheras o capas que portan los personajes contemporáneos, eran de forma semicircular. La  propuesta del acomodo que debieron haber tenido las piezas, puede ser apreciada en la  Figura 13.


Figura 13.- Reconstrucción hipotética de la capa de cuentas de concha nácar que pudo haber portado el individuo adulto de sexo masculino, al momento de su inhumación.

Al interior de la cámara mortuoria que denominamos Tumba 2, no se encontraron vestigios de los restos óseos del personaje aquí depositado, debido seguramente a la proximidad que tuvo el interior de la tumba con el medio ambiente exterior, ya que los peldaños de las escalinatas bajo las que fue construida esta tumba, se desplomaron desde mucho tiempo atrás,  ocasionando que se abrieran oquedades por donde el aire circuló libremente y se introdujeran roedores, propiciando así el deterioro de los restos humanos y de algunos objetos de su ofrenda. Los daños causados fueron muy severos, como lo demuestra el estado de conservación en que fue encontrado un vaso de alabastro.  Figura 14.


Figura 14.- Restos del vaso de alabastro que fue colocado al interior de la tumba,  destruido por el contacto con el medio ambiente exterior.

De acuerdo a la posición de los objetos que portaba el individuo al momento de ser enterrado y su ofrenda, es de suponerse que la tumba contenía un solo cuerpo que fue colocado en posición extendida, con la cabeza rumbo al norte, sin embargo no fue posible discernir el sexo y la edad al momento de su muerte. Figura 15.



Figura 15.-  Tumba 2. Vista de la posición original  en la que fueron encontrados los objetos que acompañaban al individuo y reconstrucción hipotética del enterramiento, elaborada por la Arquitecta Ontiveros Ortíz.

Para el Clásico Terminal-Postclásico Temprano (800-1100/1200 d. C.) la población  desplaza su lugar de actividad a la Plaza Columnas y preferentemente a aquellas ubicadas al sur de la ciudad; la Plaza Abejas ya no estaba en funciones, en la Estructura III se depositaron dos enterramientos en cistas y sobre la entrecalle de la Estructura IV el cuerpo de un individuo.  Figura 16.


Figura 16.- Áreas en función en el Clásico Terminal-Postclásico Temprano.

Más tarde, durante el Postclásico Tardío (1200-1450 d. C.) las Plazas Abejas y  Columnas ya no están funcionando; ahora sabemos que sólo algunas modificaciones arquitectónicas menores se llevaron a cabo en el templo de la Estructura I y que a sus pies se depositaron varias ofrendas, como también lo hicieron en el templo de la Estructura VI. En este momento el sector sur de la ciudad permaneció habitado por un escaso número de habitantes.  Figura 17.


Figura 17.- Áreas en función en el Postclásico Tardío.

 

La Región y Oxtankah.

Las cronologías relativas de los momentos de ocupación de los grupos humanos que habitaron tanto en la región en estudio como en Oxtankah, se obtuvieron a partir del resultado del análisis minucioso de los materiales arqueológicos cerámicos, en el entendido de que el ser humano, al habitar un espacio geográfico deja huella de su presencia, entre otras cosas, con los restos de los objetos, utensilios o instrumentos que utilizó para dar solución a sus necesidades tanto de la vida cotidiana, como de aquellos a los que recurrió durante la realización de ritos o ceremonias; con el paso del tiempo, los fragmentos quedan dispersos en las áreas donde se llevaron a cabo dichas actividades, en los derrumbes de los edificios, templos, altares  y casas, entre otros.

En la región se identificaron 151 “Tipos Cerámicos”  y en Oxtankah solo 123 que proceden de varios pozos de sondeo que fueron excavados en lugares estratégicos, así como del interior de ciertos edificios, de áreas aledañas a ellos, plazas y patios hundidos.

De acuerdo a la información obtenida hasta este momento de los trabajos de prospección arqueológica en la región, ahora podemos visualizar que los primeros grupos mayas  debieron haber llegado alrededor de los años 900-600 a. C. y permanecen aquí -con variables de integración social- hasta el Postclásico Tardío: 1200-1450 d. C..  En este espacio temporal se han detectado fluctuaciones en la densidad poblacional de los asentamientos y reacomodos en la distribución de su residencia al interior de la región, debido a varios factores.

Al concentrar la información obtenida en las variables cuantitativas de los materiales cerámicos recuperados en la región, vemos que a través del tiempo prehispánico destacan  4 épocas: el Preclásico Tardío o Superior, el Clásico Temprano, el  Clásico Tardío-Terminal y el Postclásico Tardío, períodos durante las cuales es posible presumir un aumento en la densidad poblacional de los grupos sociales aquí asentados, derivado probablemente de un desarrollo socio-político-económico relevante.  Figura 18.


Figura  18.- Gráfica de las variables cuantitativas de los materiales cerámicos a través del tiempo prehispánico.

Esta información se confirma nuevamente, al concentrar el número de asentamientos humanos que coexistieron en la región durante los 4 períodos cronológicos mencionados, relación que puede observarse en la Figura  19.


Figura  19.- Gráfica donde se presenta la cantidad de áreas con asentamientos humanos  en relación con el Período cronológico al que pertenecen.

Los materiales cerámicos obtenidos de las excavaciones arqueológicas realizadas en Oxtankah datan desde la primera mitad del Preclásico Medio (900-600 a.C.) hasta el Postclásico Tardío (1200-1450 d.C.).

Con esta información en mano, podría pensarse que a partir de la llegada de los primeros pobladores a Oxtankah -principios del llamado “Preclásico Medio”- los habitantes continuaron su residencia ininterrumpidamente hasta el “Postclásico Tardío”, pero se debe considerar que los materiales cerámicos recuperados en superficie, o en derrumbes  y rellenos, pudieron haber sido removidos de su lugar original debido a múltiples factores.

Una visión más cercana a la realidad se obtiene al estudiar el comportamiento de aquellos “Tipos Cerámicos” que proceden de las excavaciones llevadas a cabo en lugares “sellados” –no contaminados-  como son los pozos de sondeo explorados por abajo de los pisos de estuco de varias  plazas de la ciudad, cuartos y patios hundidos, donde se encuentran en su lugar de origen. El resultado de estos estudios, sugiere que a través de los años de ocupación humana de Oxtankah,  las Plazas Abejas y Columnas fueron ocupadas con cierta intensidad durante el “Preclásico Superior”  (300-150 a. C.) pero es durante el  “Clásico Temprano” cuando el grupo social se desarrolla ampliamente.  En la gráfica de porcentajes cerámicos que se muestra en la Figura 20 se aprecia con claridad esta situación.


Figura 20.- Gráfica de porcentajes cerámicos en contextos sellados del área nuclear de Oxtankah, donde sobresalen dos momentos cronológicos relevantes.

En las 5 plazas ubicadas al sur del área nuclear de la ciudad, se excavaron varios pozos de sondeo. Una vez estudiados los materiales cerámicos obtenidos en estas excavaciones, se comprobó que los habitantes de Oxtankah mantuvieron en funciones las plazas Jabalí, Manatí, Armadillo y Tucanes, a partir del Preclásico Superior y escasamente hasta el Postclásico, pero en este amplio rango temporal se destaca el uso preferencial de los espacios durante el Clásico Terminal, como puede apreciarse en la gráfica de porcentajes cerámicos que se muestra en la Figura 21.


Figura  21.- Gráfica de porcentajes cerámicos obtenidos en las excavaciones arqueológicas realizadas en las plazas al sur del área  nuclear de Oxtankah, donde sobresalen tres momentos cronológicos relevantes.

 

Conclusiones.

Las evidencias obtenidas hasta este momento, podrían indicar que los individuos que habitaron Oxtankah permanecieron en la ciudad por más de 1500 años, pero hemos podido corroborar que los materiales del Postclásico Tardío (1200-1450 d.C.) corresponden exclusivamente a fragmentos de vasijas que fueron colocadas como ofrenda al pié de las ruinas de las que fueron pirámides, ya que  para ese momento la ciudad había sido abandonada desde años atrás.  A través del tiempo en que estuvo habitada la ciudad de Oxtankah, sus habitantes conservaron ciertas costumbres y tradiciones, entre ellas las que vemos reflejadas, tanto en el  trazo arquitectónico del área nuclear de la ciudad -donde las plazas Abejas y Columnas comparten emplazamientos similares en la distribución de los edificios- como en los modelos de inhumación, en los que se depositan los cuerpos de los personajes relevantes al interior de cistas o tumbas. ¿Podría pensarse que los habitantes que permanecieron en Oxtankah a lo largo de los siglos, pertenecieron al misma dinastía? Al parecer, así lo fue. Hasta este momento no se tienen evidencias de guerra al interior de la ciudad y, desafortunadamente, no se han descubierto las llamadas “vasijas-códice”, o restos de pintura mural conservada en su lugar original, estelas u otros monumentos donde sabemos que los mayas solían plasmar su historia, los nombres de los gobernantes, las acciones de conquista o sometimiento y las fechas de estos sucesos, en cuyos jeroglíficos podríamos apoyarnos para descifrar la historia prehispánica del pueblo.

El hecho de que durante el Clásico Terminal se hayan destruido intencionalmente y cubierto los fragmentos de los discursos plasmados en los murales de estuco de la Estructura IX en Plaza Columnas,  es otro de los indicadores que corroboran que en ese momento la sociedad vivió un cambio en el modelo de integración social, vinculado seguramente con la desaparición de un poder centralizado, condición quizá provocada por la situación social vivida y compartida con las comunidades asentadas en un espacio geográfico que traspasaba las fronteras de la región.

Hacia el Postclásico Temprano la ciudad de Oxtankah estaba abandonada y los escasos miembros que la habitan hacen  uso preferencial de las plazas emplazadas al sur.

Durante el Postclásico Tardío (1200-1450 d. C.) la ciudad de Oxtankah continuaba abandonada y solo era visitada esporádicamente por aquellos individuos que acostumbraron venerar a sus antiguos dioses a quienes depositaron ofrendas al pie de las ruinas de los edificios.

Es claro que las evidencias obtenidas a partir de las Investigaciones Arqueológicas realizadas,  demuestran que a la llegada de los españoles,  la ciudad de Oxtankah se encontraba total y absolutamente despoblada; los edificios estaban en ruinas, ya que  tenían más de 400 años de haber sido abandonados. Algunos grupos, quizá de orden familiar, vivían dispersos en Oxtankah, pero estas personas habían perdido el concepto de sacralización de los espacios, pues al no respetarlos, surcaron las plazas de la ciudad con alineaciones de rocas que acumularon toscamente semejando muros, a los que se les ha llamado “albarradas” y que quizá funcionaron para dividir los espacios donde construyeron algunas casas de materiales perecederos.

Por todo lo anteriormente expuesto, de ninguna manera podemos, ni siquiera suponer, que la ciudad maya de Oxtankah fue el antiguo Chetumal que mencionan las fuentes, y esto deriva,  entre otras razones, de:

1.- No se han obtenido vestigios arqueológicos que lo demuestren.

2.- Las fuentes mencionan que a la llegada de los españoles, la ciudad de Chetumal tenía  2000 casas y para ese momento, Oxtankah tenía más de 400 años de estar abandonada.

Muchos investigadores han tratado de montar una cortina de humo  frente a los resultados de nuestras investigaciones, pero es claro que Oxtankah no fue la antigua Chetumal. Sin lugar a dudas, Gonzalo Guerrero vivió en la región y pudo haber establecido contacto con los escasos habitantes que rústicamente vivían en Oxtankah, pero esto dista mucho de suponer que fue la cuna del mestizaje.

 


[1] Trabajo realizado por la restauradora Gallardo-Parrodi, Lourdes, INAH.

[2] Gallardo-Parrodi, Lourdes; Tisoc-Melgar, Emiliano, INAH.

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