19, Marzo de 2013

Ecocidio: conocimiento y corporaciones

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A Armando Hart Dávalos

Un problema en que debemos reparar es el del desconocimiento en las ciencias y en la lucha por “lo que es científico, y lo que no es…”. En “lo que no es científico” tenemos que profundizar y precisar por qué no lo es,  y no quedarnos en críticas generales cuya capacidad de persuasión es menor, sobre todo en aquellos ambientes que. consciente o in-concientemente, cultivan “la ignorancia” hasta para sí mismos, como ocurre con la inmensa mayoría de las fuerzas dominantes. El pensamiento crítico y científico de nuestros días debe comprobar“la ignorancia” o “el desconocimiento” que se dan, tanto en el peligro que corre la vida humana como en las verdaderas causas que lo determinan.

La solución al  problema científico adquiere mayor precisión  cuando se plantea como consecuencia del capitalismo corporativo, y se demuestra que  los daños que éste genera en la tierra y en la biosfera, anuncian, o muestran, rigurosamente, un futuro amenazador para la vida en la Tierra y para el Planeta Tierra.

Limitarse a decir que el proceso se debe al modo de dominación y acumulación capitalista es cierto pero insuficiente. Es cierto, en tanto contribuye a mejorar el conocimiento de los convencidos: pero es poco eficaz para enfrentar la contraofensiva que desatan las fuerzas de dominación y acumulación del sistema, a cuyas presiones, sanciones abiertas y encubiertas, y argumentos científico-políticos ceden quienes les temen o  sirven a sus intereses con lo que callan, dicen o hacen.

Cabe reconocer que numerosos científicos denuncian los problemas que crea el capitalismo corporativo, su magnitud, aceleración y creciente tendencia destructiva, pero es también cierto que la mayoría no atribuye al capitalismo  el origen y magnitud de daños y peligros.

Los problemas del desconocimiento se dan tanto  en los análisis de las causas y factores, como en los análisis de tendencias, y  en las soluciones y medidas a tomar, así como en las definiciones  del “capitalismo” y también de la “ciencia” o de lo que no es “ciencia” y “por qué no lo es”. Algunos hechos o tesis ilustran el problema:
En primer término es necesario observar que con frecuencia se olvida que son varias y no una las amenazas a la vida en la tierra. Se pueden destacar cinco principales:

1ª. La que corresponde al hoyo de ozono y sus efectos.

2ª. La que se refiere al cambio climático y sus efectos.

3ª. La que generan las corporaciones de los distintos sectores de la economía, el sector primario, el secundario y el terciario, con preeminencia creciente de la economía de la destrucción frente a la economía de la producción, la acumulación ampliada y la reproducción....

4ª. La que corresponde al peligro creciente que para la destrucción de la biosfera significaría una guerra nuclear.

5ª. La que hace todas las presiones posibles –concientes e inconscientes—para que no se reconozcan ni peligros, ni causas, ni soluciones, o para que unas veces se reconozcan unos y se desconozcan  otros.

Esas presiones sobrepasan en  mucho la mera “descalificación” y  “desconocimiento” de quienes formulan científicamente el problema. Es más, son también la causa  del problema. Son la causa del problema que se niegan a conocer los beneficiarios del modo de dominación y acumulación del que ellos mismos se están convirtiendo en víctimas potenciales.

Se  niegan a reconocer, en todo o en parte, que la estructuración mundial del modo de dominación y acumulación, movido por la maximización de sus utilidades, riquezas y  poder, e integrado hoy como un sistema de corporaciones y complejos militares-empresariales-políticos-y-mediáticos, es la causa principal de los peligros que amenazan a la humanidad y, por lo tanto, a ellos mismos.

El sistema capitalista en su situación actual se define como un conjunto realmente existente que más que la suma de los subconjuntos que lo integran es la combinación o articulación de esos subconjuntos. El capitalismo actual,  lejos de quedarse en un mero concepto o categoría general, teórica o ideológica, se redefine por las articulaciones, rearticulaciones y desarticulaciones de las grandes empresas y los distintos sectores en que operan, así como por su vinculación en  núcleos de poder, mediación, corrupción y represión en los que se apoya, y cuyo comportamiento real y formal, efectivo y virtual, abierto y encubierto, se realiza con organismos complejos -- de múltiples relaciones, funciones e interacciones-- a cargo de los grandes empresarios y sus grupos de presión y de poder, cada vez más integrados por quienes al mismo tiempo son  empresarios doblados de  militares, o de políticos, o de publicistas,  de comunicadores, de tecno-científicos, de patrocinadores o consejeros de  las instituciones de cultura superior y de expertos en la cultura de masas y en la  individualizada o “focalizada”.

Los integrantes del sistema y sus colectivos tienen una autonomía relativa, pero en todos predomina’’,  para las decisiones de “última instancia”, la lógica financiera,  complementada, a todas las escalas, con  la lógica de la represión y la cooptación, de la  colusión, la intimidación  y la corrupción, de la enajenación intelectual y moral,  éstas utilizadas alternativa o simultáneamente  para el objetivo principal y expreso que los mueve: la maximización de utilidades, riquezas, poder y valores enajenados, y la minimización de pérdidas, fracasos o sujeciones.

A las organizaciones, cuerpos colegiados y personas dominantes en el sistema se añaden las más variadas fuerzas, institucionales e informales, legales e ilegales, que se especializan en los distintos sectores, ramas y regiones en que las empresas y complejos, o los estados-nación y los sistemas políticos ponen en práctica las medidas de dominación y acumulación.. En ese sistema y precisamente en ese sistema, destacan las contradicciones actuales y potenciales que aumentan los peligros de ecocidio”.

Y aquí resulta ineludible una aclaración y un paréntesis. En la argumentación anterior y en la que sigue nos referimos a los peligros de “ecocidio” o de “ecosuicidio” con la certeza de que son problemas que la humanidad puede resolver, sin que esa certeza implique el que “necesariamente” los va a resolver, sino el que debemos y podemos luchar por resolverlos, y que tenemos posibilidad de resolverlos. Así, con nuestra argumentación buscamos contribuir, con  otros muchos, al esclarecimiento de  la conciencia, y al impulso de  las organizaciones que son  necesarias para que el máximo de  fuerzas logre detener el peligro de ecocidio, des-estructurando las causas y factores que realmente lo determinan. Pues si el peligro está científicamente comprobado por toda la comunidad científica del mundo, sus causas y soluciones están todavía dejos de convertirse en conocimientos--fuerza de quienes luchan por la vida y la emancipación humana.

Si la causa principal del máximo peligro a que la humanidad se enfrenta  es el sistema dominado por el capital corporativo, los distintos y principales fenómenos en que aparece la amenaza a la vida –como el