7, Marzo de 2012

Los franciscanos en Morelos

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MONASTERIO FRANCISCANO DE LA ASUNCIÓN CUERNAVACA

Llegar

El Monasterio de la Asunción de Cuernavaca se encuentra en las calles de Morelos al poniente e Hidalgo al norte de esta ciudad.

 

Primeros recuentos

Dice el Códice Municipal que los frailes escogieron el sitio: el centro de cuatro lomas para levantar su convento, habiendo terraplenado el terreno.[1] Se mencionan también los participantes en la construcción, caciques principales de los numerosos asentimientos sujetos de Cuernavaca.  Gómez Orozco,[2] menciona las placas que existían en el atrio o indicaban glifos de los participantes, aunque en recientes trabajos de identificación que encabezó el Ingeniero Dubernard no pudo comprobarse esta proposición.

 

El conjunto monacal

Tiene actualmente su atrio con la capilla de Indios de San José, los templos de Nuestra Señora de los Dolores, Tercera Orden y el Carmen, el monasterio donde se alojan el Obispado y la administración de la Diócesis de Cuernavaca. Recientemente fue restaurado y reacondicionado conforme a las disposiciones del Concilio Vaticano II por el Obispo Méndez Arceo. En la década de los treintas perdió las tierras de su huerta y parte de las construcciones que el Obispo Plancarte había hecho para el Seminario a principios de este siglo.

 

Cuando llegan los primeros misioneros

Los cronistas mencionan que "fue el quinto convento donde se pusieron frailes, salieron a visitar por la comarca de lo que llaman Marquesado, y hallaron a la gente en tan buena disposición y aparejo para ser cristianos, como en los pueblos de que arriba se ha hecho mención; especial-mente en los llamados Yacapichtla y Guaxtepec ... dando vuelta por aquella comarca, fueron los frailes por otra banda de lo que llaman Cohuisco y Tasco [3]" Es notable la mención que se hace en el momento de la conquista y después de ella, porque los pueblos que se evangelizan, corresponden a los pueblos constituidos en cabeceras de tributación: Cuernavaca era cabecera política y de tributación y la única que posteriormente conservará este carácter. Esto es importante porque tiene que ver con su capacidad para construir monasterios de grandes dimensiones y en poco tiempo. En la relación que los frailes hacen al Visitador, licenciado Juan de Ovando, entre 1533 y 1569, como parte de la cuantificación de recursos que desea conocer la Corona, dicen que “Doce leguas de México, derecho hacia el mediodía, hay otro monasterio de la Anunciación (sic) de nuestra Señora en el pueblo de Quauhnahuaca, el cual es del Marqués del Valle, y antiguamente era gran provincia porque esta señoreaba muchos y buenos pueblos... [4]". Esta relación menciona además ya otras once iglesias que debían estar ya concluidas.

El lugar parece quedar establecido en el Códice de la Reedificación de Cuernavaca cuando dice que “fue delante de nosotros como se hizo la iglesia, que fue en medio de cuatro lomas donde está.”[5]

Vetancourt en el siglo XVII refiriéndose a Cuernavaca dice que "está en ella un convento de religiosos -en la Villa de Cuernavaca-...  La iglesia es de bóvedas, el cuerpo de la iglesia de cañón entero y la capilla mayor con su crucero de tres bóvedas, la media naranja muy espaciosa; el adorno de retablos, y el altar es de todo costo y primor, al lado del Evangelio hacia el norte de la capilla mayor está una capilla de la Santa Cruz donde entre vidrieras están unos maderos con cruces bien formadas, que aparece en un árbol de frutas, que llaman zapote blanco... la portería, que mira al norte es de más de cincuenta varas de largo de dos naves eminentes de bóvedas fabricadas, la una de cañón entero con sus arcos de punto entero y unos estribos con sus relejos que los hermosean sin embarazo; la otra es de bóvedas hornacinas; el patio es con el adorno de los naranjos alegre y espacioso, la huerta es grande, y de muchos árboles frutales, con un estanco de agua donde se crían bagresillos, y truchas, las demás oficinas de refectorio y cozina son capazes”.[6]

 

El conjunto monacal

El trazo, como parece indicar el levantamiento, muestra dos diseños[7] el de capilla de Indios, formada por una logia abierta con su plaza-patio, al frente de donde se realizó la evangelización y que fue dividido por la actual calle de Morelos; junto y en la parte posterior, debió estar el primer monasterio modesto en diseño, orientado hacia el sur, hacia donde habría estado orientada la estructura prehispánica principal. Adosado al oriente se levantó el monasterio que conocemos actualmente. Según Gómez Orozco los cronistas Motolinia y Mendieta afirman que la llegada de los franciscanos fue en 1525, fecha que podría indicar el inicio del primer esquema arquitectónico monacal; Orozco y Berra da la fecha de fundación del monasterio el 2 de enero de 1529. Es conveniente distinguir entre fundación y construcción del monasterio, la primera daba inicio a las actividades de evangelización, la segunda parece ser mas bien una estimación de la fecha en que se consideró terminada la construcción; es difícil afirmar definitivamente la fecha de construcción, pero la llegada de los franciscanos a Cuernavaca para fundar el monasterio no tiene duda: 1525. Hay documentos que mencionan que en 1529 ya había nueve monasterios y que un fraile del monasterio de Cuernavaca fue enviado a Castilla.[8] Podría pensarse que el primer monasterio fue pequeño, como en Yecapixtla y Tlayacapan, de acuerdo a las condiciones de conquista como se ha mencionado y, posteriormente más grande y definitivo, como correspondía a la importancia del lugar.

Todo parece indicar que el monasterio adquirió relevancia y fue habitado por frailes notables, como Herrando de Leva, Motilona, Agustín de la Coruña y otros, que dejaron tradiciones diver-sas en el siglo XVI; con lo que podemos deducir la  importancia de este convento en los intentos y finalmente el paso hacia las Filipinas.

 

Los murales

En diferentes épocas el monasterio fue decorado con pinturas murales: primero con sobriedad, después con mayor profusión, reutilizando el espacio. En el siglo XVI, los frailes enseñaban a los hijos de los principales no sólo la religión sino también aquellas cualidades que según Erasmo debía tener el dirigente de un pueblo mientras los propios evangelizados decoraban los muros; en el proyecto mendicante de sociedad cristiana colonial, los hijos de los señores antiguos asumirían el gobierno de los pueblos mesoamericanos. Con las restricciones a los monasterios de la segunda mitad del siglo XVI por parte de la Iglesia institucional se incrementa la decoración de los muros con la pintura  mural. La segunda pintura mural fue la del Mártir Mexicano San Felipe de Jesús. Llama la atención no sólo su monumentalidad sino también la temática pictórica. El mural se refiere al cumplimiento de la sentencia de muerte que Taycosama dio a conocer, en Osaka, el 18 de enero de 1597 contra los cristianos y dice en su parte substancial: "por cuanto estos hombres de Filipinas con título de embajadores, se dejaron quedar en Kyoto, predicando la ley de los cristianos que yo prohíbo los años pasados, rigurosamente, mando que sean ajusticiados y juntamente con los japoneses que se hicieron de su ley; y así estos veinte y cuatro quedarán crucificados en  Nagasaki...”.[9] Las escuelas de los jesuitas en el Japón desarrollaron las habilidades artísticas de los alumnos. Es probable que los murales ofrezcan el trabajo de algún hermano nativo o alguno muy compenetrado del arte oriental y de los padres del convento que habían visto pasar a los padres mártires compañeros Pedro Bautista, Martín de la Ascensión, Francisco Blanco de Felipe y Francisco de San Miguel por el convento de Cuernavaca rumbo al martirio, conjuntaron la monumentalidad con el sentimiento  que les despertó.

 

En la historia

La explosión del barroco contrareformista alcanzó al monasterio. Como mas tarde menciona Rivera Cambas:[10] “la iglesia tiene buenos retablos y altares... Al lado norte del Evangelio, existe la capilla mayor, hay otra nombrada de la Santa Cruz, allí están, entre vidrieras, unos maderos con cruces bien formadas, las que según refiere la tradición, aparecieron en un zapote blanco partido por un indígena; el Padre Betancourt atribuye las cruces a causas naturales, y opina que cuando era tierno el árbol pueden haberlas formado en el tronco y al engrosar éste quedar cubiertas: el hecho es que cada año, el día de la festividad de la Santa Cruz, eran sacadas procesionalmente cuatro cruces en número igual de trozos.” La arquitectura vernácula con sus muros blancos y sus techos rojos hicieron juego a la aguas cristalinas que rodaban por las caños en las calles y cruzaban las calle por varios acueductos -de primoroso artificio- Con esto se despertó la imaginación para construir numerosas leyendas como la de Tlaltenango, la de los túneles, los aparecidos y otras más que todavía recientemente escuchábamos de boca de los abuelos. Entretanto la construcción del monasterio fue tomando la forma que hoy conocemos: le crecieron naves laterales, cuerpos de torre, remozamiento de los claustros, adaptaciones para obispado, segregaciones como la del antiguo hospital y hasta un nuevo nivel en el lado poniente del claustro; y todavía siguen las actualizaciones del edificio de acuerdo a las necesidades del momento. Entre los acontecimientos que llamaron la atención fue la caída del cuerpo superior de la torre el 19 de Julio de 1882, por efecto de un sismo que destruyó el remate y en septiembre el cura D. Vicente Salinas lo restituyó.

Pero ha sido el atrio que más deformaciones ha tenido al perder las capillas posas de sus esquinas, según el esquema monástico del siglo XVI, y donde, después, le fueron construidas las capillas de Dolores, La Tercera Orden y el Carmen, mientras la actual calle Morelos le seccionaba una parte considerable; algunos espacios se perdieron definitivamente, como fue el caso del obispado, el colegio del obispo Plancarte, su observatorio hoy convertido en un museo privado y finalmente al término del conflicto cristero, los grupos norteños de poder, venidos a Cuernavaca, se asentaron en Cuernavaca donde estaba la huerta del monasterio.

Conforme a las primeras disposiciones de evangelizar la región, los frailes atendían desde este monasterio, las siguientes visitas: Acatlipac, Panchimalco, Xochitepec, Alpuyeca, Coatetelco, Miacatlán, Mazatepec, san Francisco Amacuzac, Tlatenchi, Xoxotla, Huitzilac, Tlaltenago y Tetelpa.[11] Más tarde, algunas de estas visitas evolucionaron como monasterios para mejorar la atención que daban los frailes a las poblaciones sujetas.

La capilla abierta de San José "larga y hermosa capilla de Cuernavaca puede ser la más vieja capilla.[12]. Después de haber sido demolida la capilla de San José de los naturales de México. Kubler[13] dice que muchos frailes ancianos murieron en este convento, lo que podía significar que por la benignidad de su clima fuera, además, lugar de retiro para ancianos e inválidos de la Orden.

En 1585, el controvertido comisario de los dominicos, Ponce, llegó a Cuernavaca y así encontró el convento: "Nuestro convento está acabado, con su iglesia, claustro, dormitorios y huerta, en la cual hay los árboles sobredichos (naranjas, limas, limones y cidras; granadas, plátanos, guayabas, dátiles, jengibre, melones y otras frutas y raíces de la tierra caliente; milpas heredadas de caña) y algunos cañafístolas, y hay en ella copia de agua para regarlos todos[14]".

"En aquel monasterio están enterrados dos religiosos que vivieron y murieron con nombre de siervos de Dios: el uno se llama fray Francisco Cimbrón, sacerdote de la provincia de la Concepción, y el otro fray Herrando de Leva, venido de la provincia de Burgos”.[15]

Cuernavaca, como sucedió con algunas poblaciones de paso,  reorganizó su antigua traza urbana,  sobre el crucero de los caminos que llegaban por el puente de Amanalco hacia san Antón y el que venia de norte a sur por encima de la loma, comenzando a levantar un hospital frente al convento. La plaza junto al antiguo edificio de la autoridad civil donde el Conquistador construyó casa y ocho ermitas en asentamientos probablemente antiguos: la de Santa Catalina en la plaza, el Calvario en dios Piltzintli, san Juan evangelista al norte, san Antonio y san Miguel al poniente, san Francisco, san Pablo y Jerusalén al sur.[16] Más tarde, el territorio evangelizado fue dividido en cinco parcialidades: dos al norte y tres al sur, con lo que se estabilizó la vida colonial formándose la sociedad regional con su cabecera en Cuernavaca.

 

Patrimonio de la Humanidad

En 1994, este conjunto monacal fue incluido en la lista de los monasterios declarados Patrimonio de la Humanidad.

 

MONASTERIO DE SANTIAGO EL MAYOR XIUTEPEC

Llegar al pueblo

Es uno de los pueblos que a la llegada de los españoles era sujeto de Cuernavaca. Se localiza sobre el camino que va de Cuernavaca a Emiliano Zapata; antiguamente era el camino que unía a Cuernavaca con Tlaquiltenango. La población es de origen tlahuica y este asentamiento se llamó así porque “Xiutepec en  idioma mexicano significa en castellano serro pelado o despoblado. Y en este lugar llamaron así los primeros fundadores porque en el se hallan dos cerros pelados, tepetatosos con algunos crestones de piedra áspera”[17]. Aquí los franciscanos fundaron el sexto monasterio de la orden.

 

Cuando llegaron los españoles.

Xiutepec fue conquistado en la segunda campaña que realizaron los españoles en el valle de Amilpas, de allí fueron a conquistar Cuernavaca.

 

También llegaron los padres misioneros

Este  monasterio  fue la sexta casa de los franciscanos y la primera visita del de Cuernavaca. Se fundó posiblemente en 1529, terminándose su monasterio diez años después. Un temblor de tierra destruyó las bóvedas en 1585 y no fue restaurado hasta el siglo XVII a causa de los conflictos del Marqués con la Corona. Hasta nuestros días permanecen destruidas parte de las bóvedas del monasterio.

 

El conjunto monacal

El conjunto está formado por un atrio de regular dimensión; no tiene capillas posas y sus caminos procesionales están borrados por la falta de uso; tiene una portería por la que se accede al claustro. La fachada del templo es sencilla, enmarca una portada igualmente sencilla; el interior sobrio prevalece, como en muchos de nuestros templos el ambiente neoclásico que tuvo fuerte influencia a finales del siglo XIX y a principios del siglo XX. El claustro es de dos plantas: la planta alta techada con madera y teja modificada en algunos casos. En la parte posterior del claustro existen construcciones destechadas. El haber estado expuestas a la intemperie hizo perder sus aplanados con todo y pinturas.

 

En la historia

A finales del siglo XVI, un temblor de tierra destruyó parte del claustro y así quedó por largo tiempo; el claustro conserva en la planta baja parte de sus pinturas mientras que en la planta alta fueron destruidos por la intemperie a que estuvo expuesta. Existen indicios de pintura de los padres dominicos que podrían indicar su presencia en algún momento, tal vez cuando arrecia el conflicto con los franciscanos por la posesión del convento de Tlaquiltenango. La cercana presencia del monasterio de Cuernavaca le redujo importancia.

 

Tradiciones

Tiene dos fiestas tradicionales: la del santo patrón Santiago que atrae diversas danzas en su festividad y la del Señor de la Columna lo que le da el carácter de santuario en cuyo ciclo de cuaresma queda inscrita. Estas tradiciones han decaído al ritmo de la penetración cultural.

 

Hoy

Un desmedido crecimiento de población ha incidido en la traza urbana y particularmente en la arquitectura local. El monasterio aun espera una restauración que recupere sus valores arquitectónicos históricos para que pueda resistir los embates de la modernidad galopante que amenaza su revaloración. En alguna propiedad privada se encuentran bajo una torre para tinacos, los vestigios de su origen prehispánico importante.

 

MONASTERIO DE SAN LUCAS MAZATEPEC

Como llegar

Esta población se localiza en el camino que va del pueblo de Miacatlán al de Tetecala; antiguamente estaba sobre el camino de Cuernavaca a Taxco que pasaba por el sitio arqueológico de Xochicalco. Los viajeros extranjeros que pasan hacia las Grutas de Cacahuamilpa, durante el siglo XIX, mencionan esta población y las haciendas vecinas de Tetecala.

 

Primeros recuentos

Entre los enlistados en la Relación de los pueblos sujetos a Cuernavaca, hecha entre 1531 y 1532, por los representantes de Cortés y el escribano de la Audiencia con motivo de reclamar los pueblos que le había concedido Carlos V, se menciona ya a Mazatepeque[18]:

 

Cuando llegaron los españoles

Fue un asentamiento que existía como sujeto de Cuernavaca cuando los españoles llegaron[19]. En el Códice Mendocino no aparece mencionado como tampoco Tetecala, pero entre ambos pueblos existen vestigios de zonas  arqueológicas en las colinas que unen dichos pueblos. En la campaña de evangelización de los primeros franciscanos debió ser visitado y convertido en casa de visita, como puede apreciarse por la asociación del sitio prehispánico con la primitiva construcción de la parte norte y que se encuentra arruinada.

 

El conjunto monástico

El conjunto tiene su atrio de pequeñas proporciones y una iglesia sencilla con un estilo neoclásico acentuado en su interior con  los elementos que adquirieron forma hacia finales del siglo XIX. El claustro sin aparente patio central, está distribuido en tres niveles en su mayor parte destruidos. El conjunto mira de frente al Santuario que es donde se venera el Señor de Mazatepec, el Cristo crucificado; bajo este santuario aparecieron los restos de un asentamiento prehispánico cuyos vestigios quedaron al descubierto. En las parte posterior del templo existen vestigios de la zona arqueológica prehispánica

La dedicación al apóstol médico quizá tenga que ver con el aspecto religioso de salud en la antigüedad. Fue importante para la región sin embargo actualmente sólo existen ruinas en lo que fuera el claustro irregular en su forma por tener un patio alargado con habitaciones pobres a los lados norte y sur. Al norte, sin embargo, hay muestras de construcción más rica probablemente la que sirvió para la visita  franciscana desde el siglo XVI y sobre la cual se construyó el monasterio.

 

En la historia

"... Su situación es en la cumbre de un Cerro, tan estéril, y falto de agua, que para conseguirla se les hace preciso a los indios acarrearla en hombros desde los ríos inmediatos, pero a su falda gozan de una Vega, la mas frondosa, que hay en la Jurisdicción por darse en ella muchas frutas, y caña dulce en abundancia de la que hacen azúcar...[20]"

En las congregaciones de 1603, hay un crecimiento de la población con la llegada de las gentes de Ahuehuetzingo que “desean congregarse allí por estar tan cerca y tener en ellos particular amistad y parentesco y poder desde Mazatepec gozar sus tierras que son muchas y buenas, lo que no podrán hacer desde Suchitepec donde estaban mandados congregar  por distar de él cuatro leguas...[21]

Este monasterio surge en el siglo XVII sobre un sitio prehispánico probablemente de persistencia religiosa que da origen después al Santuario del Señor de Mazatepec. Es probable que la fundación en sitio tan difícil haya tenido como motivo la persistencia de tradiciones religiosas antiguas; existe la tradición de que antiguamente había agua aquí pero al secarse la fuente los frailes decidieron trasladar el pueblos a la parte baja del valle en la dirección del manantial.

En 1698, es una de las cinco Parcialidades de la villa de Cuernavaca; atiende a los pueblos de santo Tomás Miacatlán, Santa Catalina Xonexco, san Gaspar Coatlán, san Juan Bautista Coatetelco, san Miguel Huaxintlán, san Francisco Tetecala y  san Miguel Tlaxotla[22]. El Arancel del monasterio de Mazatepec describe las festividades de los pueblos que atienden los religiosos de este monasterio así como las castas a que pertenecen[23].

En 1746, el monasterio debe ser importante porque además del Vicario hay dos Religiosos Coadjutores.

 

Tradiciones

Una de las más importantes tradiciones de Mazatepec es la Feria del Quinto Viernes. Este santuario está incluido en el circuito de santuarios que se desarrollaron en el siglo XVII y XVIII, paralelo a las tradiciones de los barrios y que compitieron en lucimiento.

 

Hoy

El monasterio esta arruinado.

 

MONASTERIO DE LA ASUNCIÓN TEMIMILCINGO

Llegar

Temimilcingo es un asentamiento que se localiza sobre el antiguo camino que va de Xiutepec a Tlaquiltenango. Como todos los pueblos que se asientan en la cañada que forma el "Río dulce o Tepalcapa y que pasa por Temimilcingo, se alimenta de los manantiales de la Cidra y Chihuahua.

 

Primeros recuentos

pueblos rediseñados sobre abundantes y muy antiguos sitios prehispánicos. Por ejemplo, sobre la cumbre de los cerros del lado oriente y a un escaso kilómetro se encuentra el sitio arqueológico "LA TRINCHERA", que fuera reducto de guerrilleros de la Revolución de 1910. La presencia de vestigios prehispánicos en la región es frecuente aunque no se tiene precisión arqueológica de los asentamientos.[24]

 

La conquista

Con la caída de Cuernavaca, el pueblo de Tlaquiltenango quedo sometido a los conquistadores.

 

Llegan también los misioneros

Podemos decir que era un pueblo asentado en la frontera de los señoríos de Cuernavaca y Huaxtepec y que dio refugio a los religiosos que atendían a las poblaciones aledañas; construyeron un monasterio cuando los franciscanos perdieron, con los padres de santo Domingo, el monasterio de Tlaquiltenango.

 

El conjunto monástico

Sobre una traza urbana longitudinal se localiza el monasterio dedicado a Nuestra Señora de la Asunción. Está dedicación muestra el carácter temprano de su evangelización reflejada en su primitiva capilla de indios en contraste con la fundación tardía del monasterio. El monasterio está formado por un gran atrio al que se accede por el poniente, a través de un portal que tiene en el frente una cruz de piedra finamente labrada con los motivos de la pasión, el atrio da paso al templo con una construcción que muestra tres diversas ocupaciones como se observa por sus decoraciones y por los arcos interiores así como por los objetos que todavía conserva; por el atrio se ingresa al austero claustro de dos plantas. Al norte del atrio y en la parte posterior se encuentran las ruinas de antiguas construcciones que debieron responder a actividades de salud y educación del monasterio.

 

En la historia

El 22 de noviembre de 1603, don Juan de Mendoza, por órden del Marqués de Montesclaros, ordena que los indios del pueblo de Cuaunahuacatzingo, sujetos a la doctrina de Xiutepec, se congreguen en Temimilcingo por ser mas conveniente. Ésto podría indicar la terminación del monasterio dispuesto para atender a mayor número de cristianos.

El pueblo de Temimilcingo, fue una antigua visita franciscana del convento de Santiago Xiutepec[25]. “Estos pueblos están unidos por el camino antiguo que iba de San Francisco Zacualpan (Emiliano Zapata) a Tlaltizapán y posteriormente sirvió para tender la vía del ferrocarril en apoyo del arzobispo de México[26].”

En el atrio aparecieron vestigios del asentamiento prehispánico que sirvieron para la construcción del monasterio.

En el rescate del conjunto apareció la leyenda "El Señor Francisco Flores vecino de este lugar dedica este altar a la Virgen, Asunción de María... lo hizo y lo dirigió Gamaliel Mondragón... Temimilcingo, Morelos 28 de enero de 1953, en el lado de la epístola

En las pilastras de los arcos de la segunda construcción aparece la siguiente leyenda " se enladrilló este templo el 3 de junio de 1896 habiéndoselo dedicado la Sra. Guillerma Rebollar".

Otra fecha escrita en uno de los contrafuertes, menciona la fecha de 1741, fecha probable del último adosamiento construido con el que se cerró definitivamente la iglesia.

 

Un modelo de desarrollo constructivo

El monasterio es interesante porque en su capilla muestra, primero, el proceso abierto de evangelización con la capilla de indios de un arco y el gran patio donde se concentraba la población, más tarde, parece indicar un crecimiento de la capilla de indios con sus tres arcos como en otros sitios, como por ejemplo la capilla de indios de Anenecuilco con un gran patio y finalmente una nueva nave transversal a la capilla de indios, que al cerrar la fachada rompe la relación con el atrio dejando fuera a gran parte de la población. Este proceso refleja el desarrollo religioso de Temimilcingo: parte de una temprana integración de las actividades de evangelización que recoge las prácticas culturales antiguas al aire libre

El trazo de los ejes arquitectónicos de la construcción manifiesta las modificaciones del proyecto monacal: adosamientos y superposiciones irregulares de los muros, violencia en la volumetría provocando fuertes diferencias de niveles en pisos, entrepisos y azoteas. Las sucesivas cubiertas de las decoraciones impiden tener una apreciación original de los acabados mientras no se tenga la restauración de las pinturas. Completan el conjunto, a más de las ruinas de la parte posterior, las cruces marcadoras de excelente grabado. El claustro fue restaurado en época reciente; los restos del antiguo retablo fueron utilizados como escaleras y como artesas, mientras que la arena que se extrajo del atrio permitió la aparición de los vestigios prehispánicos.

 

Hoy

Después de su rescate, se conserva con el mantenimiento indispensable; es un conjunto digno de visitarse, particularmente para los interesados en un monumento histórico testigo del desarrollo arquitectónico religioso en el siglo XVI.

 

 

MONASTERIO DE SANTO DOMINGO TLAQUILTENANGO

Llegar

Esta población se encuentra en el sur del Estado de Morelos entre los pueblos de Xoxutla y Zacatepec. Antiguamente era el sitio donde se juntaban los caminos que venían de Cuernavaca y el de Huaxtepec. Los franciscanos en su paso hacia la Mar del Sur fundaron el monasterio dedicado a san Francisco.

 

Primeros recuentos

La primera mención proviene del Códice Mendocino que lo menciona como uno de los tributarios de Cuernavaca.

 

Llegan los misioneros

El Códice Franciscano dice que el monasterio de Tlaquiltenango era de estos religiosos; parece indicar que estaba dedicado a San Francisco[27]. Aun cuando no tenemos fechas de la construcción, la portada sur, semejante a la norte del monasterio de Cuernavaca, podría indicar que su construcción es ligeramente posterior a dicho monasterio, posiblemente entre 1530 y 1550. Existe también la posibilidad de que algunas decoraciones de la ocupación franciscana hayan sido borradas y otras cubiertas cuando los dominicos se adueñaron del monasterio.

 

El conjunto monacal

Es un conjunto con el atrio extendido hacia el sur; de sus tres capillas posas, dos fueron recientemente restauradas y una se conocía tal como ahora está. El templo tiene dos entradas: una, la principal, hacia el poniente con una portada sencilla del llamado estilo plateresco, enmarcada por la limpia fachada que termina al centro por el reloj de reciente construcción y la torre de sabor barroco; su interior es espacioso; es significativo el pesado arco toral, hueco en su interior y notable por su altura, que por dentro permite sentirse libre y por fuera da al conjunto majestad que sobresale como punto de referencia en la población. El monasterio está situado al norte del templo, tiene su entrada propia por la portería que conduce a la planta baja; en el patio central tiene un aljibe que recogía el agua de la azotea para el servicio de la comunidad; los corredores rodean al patio y dan acceso a los espacios que servían para las actividades de educar a los nuevos cristianos conquistados. Por la parte norte se sube a la planta alta donde el corredor lleva a las numerosas celdas; aquí se desarrollaba la vida privada de los religiosos. Los claustros están llenos de pinturas que parecen corresponder a la ocupación, primero de los franciscanos y después de los dominicos, según los motivos de tales pinturas; en algunas partes quedan restos de códices en la pared, como el que fue desprendido del arranque del arco y que conocemos como el códice Mauricio de la Arena. Hasta hace poco, todas estas pinturas estuvieron cubiertas, lo que dio por resultado que se arruinaran parcialmente. La huerta ya no existe; pero sabemos que debió estar hacia el norte del monasterio, por la posición de la "entrada de granos". Hacia la parte sur existen restos de primitivas construcciones que podrían corresponder, como sabemos, por otros monasterios a obras previas a la construcción definitiva del monasterio.

 

En la historia

A mediados del siglo XVI Tlaquiltenago tenía 4,049 tributarios que pagaban al Marqués un tributo de 40 pesos e igual cantidad a su encomendero; el número de tributarios es considerable y seguramente relacionado con las dimensiones del monasterio.

"Don Alvaro Manrique de Zúñiga, Marqués de Villamanrique, Virrey lugarteniente de Su Majestad y Gobernador y Capitán General de la Nueva España, Presidente de la Audiencia y Cancillería Real que en ella reside, dicha por cuanto en cumplimiento de una Real Cédula de Su Majestad fechada en la puente del arzobispo a 19 de marzo de 1583 en que por ella Su Majestad manda restituir a los indios de Tlaquiltenago sujetos de Cuernavaca la casa y monasterio del dicho pueblo con todas sus visitas y sujetos para que los religiosos de San Francisco les administren en ella doctrina como en los años pasados solía hacerlo...[28]". De esta manera se conoce el monasterio, mediante el pleito que tienen los franciscanos con los dominicos, porque los primeros habían golpeado  un cura secular; entonces el monasterio pasó a manos de los segundos. El Marqués logra que les devuelvan el monasterio, pero en 1586 lo pierden definitivamente.

Esto sucede por pleito que tienen Cortés y los frailes contra la Corona y los administradores coloniales. Como tributario de Cuernavaca, en 1532, Cortés lo incluye en la Relación de los pueblos que le pertenecen y pone cría de animales que son  vigilados desde El Rollo, construcción que todavía existe; pone también cría de moreras.

Los conflictos entre Cortes y la Corona se recrudecen y los franciscanos son despojados de su monasterio en Tlaquiltenango, entonces fundan otro, más pequeño y a corta distancia, en el pueblo de Temimilcingo, donde ya tenían una capilla de indios, visita del monasterio de Cuernavaca.

Entre tanto los dominicos, posesionados del monasterio, vigilan el corredor que iba de las minas de Huautla hacia la metrópoli para asegurar la influencia de los minerales a la capital de la Nueva España y luego a la Corona y refuerzan el surgimiento de Cuautla como ciudad realenga, sustituta de la otrora importante cabecera tributaria de Oaxtepec, incluida en la merced de Cortés.

 

Tradiciones.

El papel de vigilantes de la fe se ve reflejado las escenas de la pintura mural y en la suerte que estas han tenido; el conflicto con los franciscanos por la metodología de evangelización: los franciscanos aceptan a los indios como sujetos de la corona y los dominicanos los ven como sujetos de la fe, se materializa en la pugna por la posesión del monasterio. Los cuerpos momificados de los religiosos o cofrades del monasterio indican, tal vez la fuerte presencia de las haciendas de la región.

 

En la historia

El conjunto ha tenido diversas intervenciones, algunas de maquillaje otras necesarias a su conservación; es imprescindible su visita a pesar del descuido de la conservación de un conjunto monástico de gran importancia;.

 

MONASTERIO FRANCISCANO DE SAN JUAN EVANGELISTA DE XOCHITEPEC

Delante del actual balneario de Temixco hay un desviación a mano izquierda que después de dos kilómetros llega a Xochitepec, allí se encontraba  este monasterio. Hoy solo existe en la tradición que atestiguan los restos de un corredor y de unas construcciones en la parte posterior de templo que, aunque modificado, aún se conserva.

 


[1] CODICE MUNICIPAL DE REEDIFICACION DE CUERNAVACA...

[2] EL CONVENTO...1943,DOC/III

[3] MENDIETA 1945,II/112

[4] CODICE 1941,19

[5] O.CIT.. RILEY 1973,100

[6] OP.CIT.,GOMEZ OROZCO 943,90

[7] MCANDREW 1965,460

[8] GOMEZ OROZCO 1943,7-9

[9] L. ISLAS GARCIA 1967,55

[10] MEXICO...1974,III/233

[11] GOMEZ OROZCO 1943,56

[12] MC ANDREW,1965,443

[13] (1984,565)

[14] ANTONIO DE CIUDAD REAL  1976,I/123

[15] IBIDEM

[16] VETANCOURT 1971,59

[17] Títulos Primordiales de Xiutepec. Archivo Municipal.

[18] RILAY 1973,112

[19] GERHARD 1986, 96

[20] VILLASEÑOR 1746, LIB.I,CAP.XXXVII,PAG.7

[21] DE LA TORRE 1995, 95

[22] VETANCOURT 1698,4.P. T.2. PAG.60

[23] A.H.I.N.A.H. Fondo Franciscano

[24] LOZANO, Luis Fernando. La Asunción Temimilcingo. Boletín No. 27 del I.N.A.H. México 1967. Pp.1-7

[25] VILLASEÑOR, y Sánchez J. Antonio. Teatro Americano. Imprenta de la Vda. De Don José Bernardino de Dogal 1746. Tomo I, Cap. XXXVII. P. 168.

[26] VERA, Hipóito. Reseña Histórico, Geográfica y Estadística de las Parroquias del Arzobispado de México. Imprenta del Colegio Católico. Amecameca 1880. P.154. OP. CIT. Luis Fernando Lozano 1967.

[27] CODICE 1941, 19

[28] A.G.N., RAMO HOSPITAL DE JESUS, Vol.59, exp.12

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