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21, Mayo de 2013

Arnoldo Martínez Verdugo, el CEMOS y el Gobierno de la Ciudad de México

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Hay muchos modos de homenajear a los personajes públicos, considerando sus ideas y obras perdurables. Pensamos en Arnoldo Martínez Verdugo por lo que destacaremos uno de sus legados a la nación, el que merece nuestra atención por el descuido que tiene hacia él, el Gobierno de la Ciudad de México, de Cárdenas a Mancera.


Arnoldo dejó un valioso legado al animar un proyecto y una política de la memoria, apostando a concentrar en un solo repositorio documentos, periódicos, revistas, folletos, carteles, fotografías y libros de la izquierda mexicana diversa y a partir de él impulsar la investigación. Gracias a su gestión y a la de sus compañeros, a los materiales del PCM se sumaron los de las corrientes disidentes, los de las izquierdas cristianas y otros. La idea era solventar la memoria de toda la izquierda nacional más allá de lo que fueron sus reales y a veces dolorosas o equivocas contradicciones. Se hizo realidad con la constitución del CEMOS. Rendirle homenaje a Arnoldo Martínez Verdugo pasa por la crítica firme al gobierno de la Ciudad de México. Reiteramos nuestra crítica, de Cárdenas a Mancera han maltratado este legado con su indiferencia o negligencia, han tenido y tienen en la inanición al CEMOS y en riesgo los bienes que alberga. Su mejor apoyo fue ofrecerle un comodato, un local por 99 años pero sin apoyo de personal, infraestructura y recursos dignos. Pareciera que las corrientes del PRD que han tenido y siguen teniendo en sus manos los destinos de la ciudad, quisieran sepultar todo vínculo con ese pasado.


En otros países y ciudades de América Latina y del mundo estos repositorios de las izquierdas reciben un trato más digno por una razón elemental, aceptan que su capital letrado forma parte de los bienes de la nación, es decir de su patrimonio histórico y cultural. Las corrientes que gobiernan la ciudad de México prefieren despatrimonializar ese valioso capital letrado de las izquierdas, acaso porque les quema la conciencia al mismo tiempo que renuncian a ejercer una política cultural coherente y eficaz. Gastarían el equivalente de lo que pagan por un par de efímeros conciertos públicos en darle oxígeno a ese repositorio.


Un modo de homenajear a Arnoldo sería reanimar el CEMOS. Propondremos algo más, que consideremos que la propia Biblioteca y archivo personal de Arnoldo pasen a dominio público bajo condiciones dignas de operación e infraestructura. Es hora de sumar voluntades para rectificar el trato a este legado. Hacerlo, es para nosotros, la mejor manera de honrar la memoria de Arnoldo Martínez Verdugo.

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