9, Mayo de 2012

Sobre los trabajos de acondicionamiento del área “Los Fuertes”, en Puebla

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AL PUEBLO DE MÉXICO

A LOS HABITANTES DE PUEBLA

Los profesores investigadores, arquitectos-restauradores y trabajadores técnicos, manuales y administrativos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, nos deslindamos y denunciamos los arbitrarios y destructivos trabajos de intervención y acondicionamiento de la denominada área “Los Fuertes” en la ciudad de Puebla de Zaragoza, realizados por el gobierno del estado y avalados en todos sus términos y caprichos por la Dirección General del INAH.

Con motivo del 150 Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo de 1862, el actual gobierno de Rafael Moreno Valle ordenó equívocas intervenciones en la Zona de Monumentos Históricos de los Fuertes, carentes de un proyecto ejecutivo histórico, arquitectónico y ambiental integral que dio como resultado: 1) la adulteración, tergiversación y privatización del emblemático espacio histórico-natural de la Batalla de Puebla; 2) un mal planeado distribuidor vial; 3) dolosas y costosas intervenciones arquitectónicas en los Fuertes de Loreto y Guadalupe; 4) la destrucción del paisaje de esta importante área, debido a la construcción de estacionamientos concesionados; 5) locales comerciales y zonas de recreación sujetas a pago que no dignifican, ni respetan la importancia simbólica del territorio de la célebre Batalla de Puebla contra el invasor ejército francés.

Los trabajadores del INAH no estamos de ninguna manera en contra de la modernidad, como arguyen muchos funcionarios ante las críticas que hacemos a sus caprichosas obras de construcción sin sustento académico y legal, que terminan exhibiendo el mal gusto (no relacionado con lo moderno) por las prisas, arrebatos, la discrecionalidad y opacidad en el gasto de los recursos públicos para edificaciones “conmemorativas”, como sucedió con la dispendiosa Estela de Luz, en el DF, y ahora con la lastimosa transformación en la Zona de Monumentos Históricos de los Fuertes que privatiza lo que hasta hace unos meses todavía era un espacio público.

Nos deslindamos de lo ejecutado en la Zona de Monumentos Históricos de los Fuertes en función de que no se atendieron nuestras reiteradas denuncias y solicitudes de información sobre lo que se estaba realizando en el lugar y que hoy exhiben la violación flagrante de la declaratoria de Zona de Monumentos Históricos y, con ello, la adulteración y tergiversación de espacios, volumetrías, visuales naturales, lecturas del conjunto históricos arquitectónico de los Fuertes y de su uso social público y gratuito. Esto impedirá una apropiación histórica para propios y extraños de aquella batalla de resistencia tan extraordinaria del pueblo de México contra el ejército invasor francés que, no hay que olvidar mereció, del poeta francés Víctor Hugo un conmovedor y doliente mensaje de solidaridad con el pueblo de México, a sus militares y a la población rural e indígena que defendió su territorio.

El gobierno de Puebla y los funcionarios del INAH, en lugar de dignificar esta zona histórica mantener su uso común y dominio público y, con ello, la comprensión y aprecio de aquel momento de la historia, instrumentan una celebración estilo Hollywood en un territorio ya deformando, pagando a compañías extranjeras la realización del tradicional Desfile del 5 de Mayo y ejecutando obras de costo elevado para el erario público que poco se relacionan con los sucesos de hace 150 años (de igual manera que sucedió con los festejos del Centenario y del Bicentenario, ¡nuestras fiestas nacionales en manos de las corporaciones transnacionales!). Asimismo, han convertido el área histórica de aquella gloriosa batalla en un parque de diversiones privado mientras que las comunidades de donde vinieron los soldados del ejército mexicano (zonas indígenas y rurales) han quedado en el olvido, sin que se valore su contribución al acto que se conmemora.

¿Cómo enseñar la historia de México en un escenario perturbado y privatizado para la compra-venta del espectáculo? ¿Cómo llamar a la deforestación iniciada con el proyecto de Lorena Zedillo, agravada con el cuestionable centro expositor de Mario Marín y, ahora, completada con el arrasamiento de los árboles y el entorno natural? ¿Acaso el cerro no es terreno propicio para un proyecto de desarrollo sustentable que respete el entorno y que permita continuar su importante papel en la recarga hídrica, la recepción de aves migratorias y la regulación del clima?

No son los fuegos artificiales de una empresa estadounidense, ni el rostro de una ex Miss Universo, ni las fuentes danzantes en el cerro de Loreto lo que necesita el pueblo de México. Se requiere que los servidores públicos, empezando por el gobernador y sus funcionarios, la administración municipal y los administradores del INAH ejerzan sus funciones con transparencia y compromiso social, y sobre todo, con respeto por las leyes vigentes referentes a la salvaguarda protección, investigación, y dignificación de los monumentos y zonas de monumentos históricos, arqueológicos, artísticos y paleontológicos.

Banalizar y lucrar con el aniversario de la gesta del 5 de Mayo está más cerca del oropel que cubrió al emperador impuesto por los franceses, y no a la sangre mexicana que cubrió el suelo poblano, donde ahora se impostaron obras que más apuntan al olvido de la gloriosa Batalla de Puebla que a dejar testimonio de las caras lecciones de la historia.

Sindicato de Profesores Investigadores del INAH D-II-IA-1

Sindicato de Arquitectos-Restauradores del INAH D.II-IA-2

Sindicato de Administrativos, Técnicos y Manuales del INAH D-III-24

 

Excélsior 24 de abril, 2012. Sección primera nacional p. 18

 

En el artículo “Haciendas y ríos”, Rafael Gutiérrez hace referencia

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