32, Julio-Agosto de 2014

Editorial: De lavas y rocas fluidas en sus diversas presentaciones

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El título de la revista que compartimos con nuestros lectores parte de la idea de que hoy nos encontramos ya no meramente contemplando a lo lejos un volcán, o varios, sino en el interior del mismo, tanto por la actual dinámica conflictiva del país, como por la fuerza telúrica, insurgente y organizada, que se requiere con apremio para enfrentar el reto histórico del rescate del Bien Común, atropellado, como se encuentra, por todos sus costados.

Sin embargo, otra analogía es también posible en torno a la lava del volcán, cuyo flujo no cesa. No da respiro. Lava de despojo y autoritarismo avanzando por muchos frentes en México; lava persecutoria, arrollando a menores migrantes en el país del Norte y a migrantes centroamericanos en México; lava infanticida, de criminales de guerra y genocidas en Palestina; lava llovediza en Ucrania, propiciada por los herederos de quienes apoyaron a los fascistas en la Segunda Guerra Mundial; roca fluida, humeante, que arrasa toda vida a su paso.  Y toda ella bajo un común denominador: el de la mentira, la manipulación mediática, el engaño informativo, la masiva lavada de cerebro.

Como parte de ello, nos aseguran que esa lava es un producto inofensivo, que no reblandece las neuronas ni carcome las fibras del corazón. Y sin embargo contamos con todas las evidencias de lo contrario, al menos en lo que refiere a la que arrasa por pasillos legislativos, ejecutivos y judiciales. No es la lava del volcán insurgente, ni la que expulsan los efluvios tectónicos, sino una especie de fluido pastoso e informe que nos emplaza en un desafío histórico.

Pero ¿quién dijo que todo sería armonía en el mundo? ¿Por qué tanta negatividad, si “la violencia es consustancial al ser humano”, como dijera un gobernadorzuelo priísta hace un cuarto de siglo, justificando la represión a comuneros en la Mixteca poblana?

Y es que no podemos consumir a gusto nuestra porción de autismo: la lava del despojo estropea el banquete, malogra nuestra bendita tranquilidad, por más valemadrina mediática que nos receten con ahínco y método, y por más que nos refugiemos en el más cerrado de los individualismos.

En atención al respeto mínimo que nos merecen todos los volcanes del planeta, la lava a la que nos referimos no es un producto natural, sino social y político; es un compuesto nauseabundo, letal, donde en lo que fue la tierra del general Cárdenas, la jerga justificadora de los diputados y senadores a favor de la entrega del país es de  escandalosa podredumbre, y a su vez de inaudita miseria en argumentos, pero pagada con los impuestos de los trabajadores.

Esa lava aparece en diversas latitudes, por ejemplo cuando un futbolista de siete años es baleado en una playa de Gaza, faltando con ello a la vida y mancillando el respeto profundo que merecen todas las víctimas del holocausto nazi.  Esta lava artificial está compuesta por la codicia de los agujeradores del planeta, los mineros tóxicos, que van dejando por el mundo territorios de segunda, con su secuela de cráteres criminales, de derrames impunes de aguas cianuradas y metalizadas, de pueblos y seres humanos despojados de futuro, presidido todo ello por el servilismo de quienes “autorizan” sin autoridad alguna.

Esta lava se nutre a su vez del dinero público con el cual el gobierno del estado de Guerrero siembra y cultiva, abona, procura conflictos en las comunidades que defienden su dignidad. Esta lava antropogénica tiene fundida la muerte a bala del negocio de armas y del negocio a ultranza a costa de la vida en todas sus expresiones.  La penosa tarea de analizar la composición de esa lava es necesaria, sin embargo. Es una tarea colectiva que parte de identificar sus muchas expresiones concretas. Se encuentra conformada por tantos elementos, que es preciso ubicar su origen para incidir en él. De otra forma, los lamentos pasan a nutrirla.

En este número presentamos varios trabajos relacionados directa o indirectamente con expresiones diversas de esa lava de muerte, o bien, con los aires necesarios de respuesta propositiva ante ello; trabajos que, sin embargo, anuncian, sea desde su sensibilidad de denuncia, desde ciertos aspectos puntuales o desde experiencias de respuesta, la lava insurgente requerida en sus diversos matices.

Abre el número el testimonio de Mads Fredrick Gilbert, médico noruego trabajando en Gaza, poniendo de relieve hechos categóricos que no requieren adjetivación; es significativo el hecho de que esta carta ha sido puesta en circulación entre circuitos de médicos solidarios de América Latina. Presentamos luego un texto de Alejandra Ramírez relativo a la campaña pública actual en pro de la lactancia materna en el Distrito Federal, con matices críticos que apuntan a la carencia básica de sensibilidad y sensatez en estrategias promocionales requeridas de reflexión, porque van más allá de un mero asunto técnico. El siguiente trabajo, de Paul Hersch Martínez, que incluye un componente gráfico amplio, analiza algunos elementos de la marcha del orgullo gay realizada a fines del mes de junio pasado en Nueva York y la contrasta con la llevada a cabo en la Ciudad de México en esas mismas fechas, destacando ciertos elementos diferenciales de su contexto. El texto de Nayeli Sánchez presenta una interesante experiencia en Cuernavaca, en torno a una aventura editorial denominada “La Cartonera”, de carácter artístico, artesanal e independiente, marcando alternativas en la difusión creativa de materiales literarios. Ricardo Melgar Bao presenta a su vez una reflexión sobre el fenómeno cultural de la “tardeada urbana” en sus diferentes implicaciones y alcances.  Atendiendo la relevancia de la comprensión de nuestro pasado prehispánico, el número cierra con un trabajo colectivo de Francisco González Quezada, Lilián García Maya y Berenice García Vázquez sobre el hallazgo reciente de vestigios arqueológicos de un antiguo personaje en Tlayacapan, Morelos. La investigación arqueológica forma parte de la tarea identitaria fundamental que nutre el sentido de nuestro presente. La sección «Librium tremens» incluye en este número tres textos: el de José Luis Ayala, La confederación y el giratorio tiempo, el de Alberto Híjar,  La praxis estética. Dimensión estética libertaria y el Cuaderno Deusto de Derechos Humanos número 76, dedicado al derecho a la consulta previa de los pueblos indígenas en el derecho internacional.

Cierran este número tres comunicados actuales cuya relevancia demanda su difusión: uno de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (Policía Comunitaria) del estado de Guerrero, otro del Consejo de Autoridades Agrarias por la Defensa del Territorio de la Montaña y Costa Chica de Guerrero en contra de la Minería y de la Reserva de la Biósfera, y otro más, de la REMA (Red Mexicana de Afectados por la Minería).

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