5, Enero de 2012

La ruta del volcán

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Con es artículo damos principio a la publicación de las seis rutas de monasterios construidos en el actual Estado de Morelos, durante el siglo XVI; es mi deseo que ayude al conocimiento de nuestro Patrimonio Histórico y Cultural y que este conocimiento nos impulse a conservarlo.

Corresponde a un tramo del antiguo camino que venia rodeando el volcán Popocatepetl, unía la región tlascalteca y el oriente mexicano con la región mexiquense y el occidente, de esta manera, los viajeros no tenían que cruzar, como ahora lo hacemos cuando vamos hacia el norte, el actual Distrito Federal.  Comprende los pueblos de Hueyapan, Tetela del Volcán, Ocuituco y Yecapixtla,

Por estar al pie de la sierra, estos pueblos no son tan calientes y es bueno visitarlos en tiempo cálido

Estos pueblos, a pesar de los embates civilizadores del consumismo globalizante, todavía son ricos y conservan parte de sus tradiciones comunitarias y domésticas serranas: comida, fiestas patronales y barriales, medicina natural, identidad y respeto, que los convierten en una reserva de la cultura tradicional regional.  Particularmente sus viviendas de tierra cruda y cocida, tan denostadas por los que no tiene patria, pero tan ricas para vivir, y también sus templos y monasterios que serán objeto de nuestra visita.

Para la mejor comprensión, es recomendable abarcar con la vista el panorama unitario que forman estos conjuntos monacales, construidos sobre una ruta comercial antigua y unida por una suerte histórica y natural

 

MONASTERIO DE SAN JUAN EL BAUTISTA YECAPIXTLA

Llegar al monasterio

Cuando uno tuerce la vista hacia el  oriente desde la desviación de la carretera Cuautla Chalco, el Volcán Popocatepetl ofrece un grandioso espectáculo; allí los padres agustinos fundaron el monasterio de san Juan el Bautista en la antigua Acapistla, hoy Yecapixtla, grandioso como correspondía a una importante cabecera prehispánica de tributación.

Esta población se encuentra sobre el camino que va de Cuautla hacia Chalco sobre la desviación que se dirige a Ocuituco, Tetela del Volcán y Hueyapan y entre las barrancas de las Ánimas, Tepanche y Atlamaxa que descienden por las laderas del volcán Popocatepetl.

La conquista

A la llegada de los españoles, esta población encabeza un grupo de pueblos que hoy forman el oriente de Morelos; el Códice Mendocino dice que su origen es tlahuica{tip ::Maldonado 1990, 114}[1]{/tip}, sin embargo, estando en una región de transición entre el centro y las provincias, diversos grupos se asentaron antes que ellos.

A instancias de los guerreros mexicanos, Yecapixtla fue sitiada, vencida y saqueada por Gonzalo de Sandoval y el  ejército español, el 16 de marzo de 1521 por su importancia estratégica militar.

Los cronistas coloniales hacen mención especial de la topografía del sitio  desde el asalto que hicieron los españoles y que, sin ellos darse cuenta, los pobladores se refugiaron en las “aclamiles” de las barrancas: un asentamiento entre barrancas que “si se les pusiera llave” sería inexpugnable. Los agustinos reutilizan los sistemas hidráulicos para organizar la dotación de agua para el pueblo; también construyen los siete puentes tendidos en los antiguos caminos entre la cabecera y sus pueblos sujetos, por donde se intensificó el sistema tributario que permite la construcción de este monasterio.

 

La fundación

Con la fundación del monasterio de Cuernavaca, este sitio queda dentro del radio de la primera campaña misionera que emprenden los franciscanos en 1525{tip ::MENDIETA 1945}[2]{/tip} y comienzan a construir casa aquí

En 1533, cuando los agustinos van  rumbo a Ocuituco y cruzan por Yecapixtla, no pasa desapercibido su carácter de cabecera; de regreso a Totolpan, se tornan a evangelizarlo con sus pueblos tributarios entre ellos Zacualpan, Xantetelco, Tlayecac y Xonacatepec, donde inician casas que evolucionan hasta convertirse en monasterios.

 

La traza urbana

La población tiene una traza urbana colonial con características especiales como la separación entre la plaza principal, conocida como de la tributación  y el monasterio. Sus barrios coloniales de San Pablo (La Cruz verde), Tepetlapa, Tlascuapa y la Concepción delimitan el centro antiguo de la población; otros barrios como los Reyes, Tlalchichilco, San Pablo y Xoxocotla son posteriores, productos de la congregación, se agruparon alrededor del monasterio; la traza actual tiende hacia la linealidad paralela a las barrancas.

La traza inicial del monasterio parece indicar la que hemos encontrado en otras fundaciones tempranas, el inicio de un monasterio de dimensiones reducidas, seguramente alrededor de la Capilla de indios; de pronto la traza evoluciona hacia el desplante del monasterio que conocemos actualmente. Bien podría ser que los franciscanos comienzan el monasterio y después es retomado por los agustinos. Podemos pensar que si el tributo también era para la iglesia

 

El conjunto monacal

El conjunto arquitectónico esta formado por un gran atrio en cuyas esquinas se levantan sobrias las capillas posas; la portería del monasterio debió servir de capilla de indios, la que ha sido identificada como la sala ricamente decorada que se encuentra en la parte alta. Por la portería se llega al claustro donde la transparencia de las pinturas murales que narran la historia de la Pasión de Cristo,


Vista principal

en grave deterioro y descuido, contrastan con los muros masivos del corredor. Es de una sola planta con bóveda de cañón corrido y rematada por un reloj solar sobre los desplantes de una posible planta alta.  En la crujía sur y sobre los sótanos, se extiende “el cañón grande”, la tradición dice que estos subterráneos comunicaban al monasterio con la casa de Cortés. Entre los muros y los arcos hay cenefas con escudos y monogramas relacionados con los agustinos; en el muro del cañón grande hay una cenefa interesante porque su leyenda parece relacionar al pueblo judío en el exilio con la depresión de  los pobladores de Yecapixtla después de la conquista. El templo tiene una finísima presencia: su portada lateral muestra elementos decorativos renacentistas discretamente puestos, sin embargo la fachada principal, denuncia las claras influencias del gótico y el románico en una interpretación renacentista llena de armonía formal donde el rosetón fija la atención de los visitantes sobre la fachada y rige la armonía de la totalidad; rematan esta fachada una cornisilla con perlas isabelinas sobre la que se desplantan  los garitones que han hecho pensar a los historiadores del arte en una arquitectura militar.

El interior esta lleno de sorpresas formales; el bajo coro con su tracería, las jambas de las puertas de acceso a la torre y al claustro, la pila bautismal con sus cuatro personajes que debieron señalar los rumbos prehispánicos o los puntos cardinales europeos denuncian su origen mudéjar. La nave es grandiosa: la vista hacia el coro nos muestra la balaustrada graciosamente labrada en cantera y al fondo la luz del rosetón que se filtra a través del fino calado de sus piedras; volviendo la vista hacia el ábside llaman la atención el púlpito labrado como si fuera de encaje, más adelante el arco toral divide el cuerpo de la nave con el ábside, donde nuestra atención corre el peligro de ser atraída por el ciprés neoclásico del período porfiriano descuidando la vista de la esbelta tracería de cantera del techo, velada por pinturas del siglo XIX. El patrón san Juan, preside el espacio: existe una pintura del siglo XVII, que parece pertenecer a una serie de la que parte esta en monasterio de la Asunción en Cuernavaca.

Las, en otro tiempo espectaculares pinturas murales del Claustro, que exponen cuadros del juicio a Jesús están casi desaparecidas. La pintura de la nave es del siglo XIX.  Adosadas al monasterios se pegaron construcciones que afectan el conjunto desde el siglo pasado.

 

En la historia

Entre 1531 y 1532, Acapistla tiene como tributarios a los siguientes pueblos: Tlayacaque, Tetela, Xalostoque, Tecpantzingo, Axuchapa, Tlatlauco, Totolapa, Xunacatepeque, Zantetelco, Amayucan y Guauzongo{tip ::Rilley 1973, 113 y 135}[3]{/tip}, tributarios conocidos como pueblos de la Tlalnahuac.

Para 1540, el monasterio esta tan avanzado como lo conocemos ahora; los recursos son dedicados al templo que viene a convertirse en: “una de nuestras mejores casas”, como dice uno de los cronistas,

Hacia 1571, los pueblos sujetos de Yecapixtla son Pazulco, Aclamamillca, Ocatepec, Tzacatepec, Calalpa, Tetlucuiluizca, Tecaxic, Toltlan, Quatituloc, Suchitlan, Tescala, Achuchilco y Ayacango que tienen 3125 tributarios{tip ::EPISTOLARIO... 1941, 88}[4]{/tip}. En 1580, todavía aparecen estos pueblos{tip ::RELACION ... 1580 58}[5]{/tip}, sin embargo, hacia 1639 algunos de estos barrios han desparecido  y sus capillas están arruinadas.

 

Tradiciones

Dos grandes tradiciones persisten en la población: la fiesta de la Semana Santa del ciclo de teatro de evangelización y la del Tianguis Grande que recuerda los ritos funerarios de carácter propiciatorio en la época prehispánica.

Al oriente del claustro se: “la Plaza de la Tributación”, donde cuenta la tradición que se recibían los tributos de los numerosos pueblos sujetos a Acapixtla.

Al sur del monasterio, se encuentra la casa que, según cuenta las tradición,  Cortés tenia en esa cabecera.

 

Patrimonio mundial

Este conjunto monástico ha sido incluido en el  catálogo de obras declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad.

 

 

MONASTERIO DE SANTIAGO (LA ASUNCIÓN) EN OCUITUCO

Cómo llegar

El pueblo de Ocuituco se encuentra sobre la carretera que va de Cuautla a Hueyapan, los padre Fr. Jorge de Ávila y Fr. Jerónimo de san Esteban los fundadores fundaron allí el monasterio de la Asunción.

 

Antes de la conquista

En la época prehispánica fueron tributarios de los xochimilcas, sabemos que a la llegada de los europeos Ocuituco tributaba con sus tres pueblos sujetos Tetela,  Acatzingo, Xumiltepec al señorío Xochimilca.

No hay relación de la manera como fue conquistado por los españoles, seguramente, su caída fue semejante a la de Tetela de la que sí tenemos información.

 

Los frailes misioneros

La misión de Ocuituco comenzó cuando los primeros agustinos, puestos en camino, cruzando por Milpa Alta, y Totolapan  arribaron a Ocuituco donde fueron recibidos con danza y todo tipo de regocijos. Dice Grijalva que allí "Aunque ya estaba plantada la fe en aquel pueblo, no es el demonio de los que se despiden a la primera repulsa...{tip ::IDEM 39}[6]{/tip}" El demonio daba voces por la gran cantidad de neófitos que pedían asistencia de los frailes; eran, seguramente, los antiguos sacerdotes que asumían el papel del dios de quien eran ministros, quienes, seguramente trataban de disuadir a los indios para que no practicaran su cristianismo. Se manifiesta una suerte de competencia entre los frailes y los dioses prehispánicos por el control de los de Ocuituco.

 

La fundación

“ ... supo la Audiencia Real, que en el pueblo de Ocuituco había necesidad de ministros y que aquellos indios deseaban mucho que los administrasen religiosos; y asi dieron licencia para que se pasasen por alli aquellos dos religiosos (Fr. Jerónimo de San Esteban y Fr. Jorge de Avila) y fundasen convento{tip ::GRIJALVA,  Fr. Juan de. CRÓNICA DE LA AORDEN DE N.P.S. AGUSTÍN EN LAS PROVINCIAS DE LA NUEVA ESPAÑA. Editorial Porrúa: Biblioteca Porrúa No. 85. México 1985.}[7]{/tip}”. (36)

Allí fundaron el monasterio de la Asunción que mas tarde se vino a conocer como del Apóstol Santiago.

 

El conjunto

El conjunto tiene una gran atrio donde el padre Ponce vio una cruz sobre una construcción en cuyo interior podían caber hasta 15 personas. El claustro tiene su portería tan amplia como era requerida para dar abrigo a los caminantes que recorrían esta ruta en una población de un clima frío serrano. Tiene una iglesia pequeña que ha tenido diversos periodos de restauración; el monasterio con sus claustros bajos acabados con pintura mural de reminiscencias mudéjares, influencia que también se manifiesta en la decoración de la fuente que adorna al patio central que expresa dos profundos sentimientos agustinos: la herencia científica mozárabe del agua y el interés por evangelizar "los peces ariscos de la misión de la mar del sur que no habían querido caer en las redes del evangelio". En la huerta, los frailes aclimataron las frutas de la tierra fría con las que completaron su dieta.

Mientras aprenden la lengua que se habla por toda la tierra conocida, solicitan los agustinos les sea asignada tierra para evangelizar. Entonces les hablaron de dos provincias que todavía no habían sido evangelizadas: Tlapa y Chilapa donde, "Todavía vivían en la espesura de sus errores, sin que les hubiese entrado un rato de la luz; por ser ásperas y remotas. Éstas las señaló la audiencia real para la espiritual conquista, el P. Benerable escogió para esta empresa al padre Fr. Jerónimo, que ya se llamaba así, y Fr. Jorge de Ávila{tip ::GRIJALVA 1985,36}[8]{/tip}, de paso, la audiencia les encomienda que en el pueblo de Ocuituco funden  monasterio desde el cual misionan la región.

Debió ser exitosa la misión de Ocuituco, Totolapan y la Tlalnáhuac porque "Ordenose la junta para el día de Corpus Cristi en el monasterio de Ocuituco en el Marquesado, y diose de ello aviso a todos los religiosos para que todos concurrieran allí para aquel día{tip ::IDEM,48}[9]{/tip}. Este fue el primer capítulo agustino en la Nueva España; era el día 8 de Junio de 1534.

El capítulo de Ocuituco fue la primera junta que tuvo la Órden en la Nueva España; en ella se pusieron las bases para la organización misional agustina en el territorio{tip ::RUBIAL GARCIA, ANTONIO. EL CONVENTO AGUSTINO EN LA SOCIEDAD NOVOHISPANA 1533-1630 ED. U.N.A.M. MEXICO 1989 P. 45}[10]{/tip}.En cuanto a la doctrina se recomienda que se use el catecismo de Fr. Pedro de Gante mientras se termina el de la Coruña. En cuanto a la liturgia se respete el año cristiano y la eucaristía sea con mucho respeto, y el bautismo de niños sea una vez al año y cuatro veces con los adultos.

Gerhard{tip ::GEOGRAFIA HISTORICA DE LA NUEVA ESPAÑA. ED. U.N.A.M. 1519-1821}[11]{/tip} menciona que los padres dominicos visitaban esta región desde 1528, desde Oaxtepec seguramente los pueblos serranos del actual Morelos al sur de Chimalhuacan estaban relacionados con el centro a través de Chalco.

Cuando pasaron por Totolapan en su primer viaje a Ocuituco prometieron volver con motivo de la cálida recepción de que fueron objeto, de manera que pronto organizaron las misiones de los altos y la Tlalnahuac con ocho monasterios propios, dos más de los dominicos y uno más de los padres franciscanos.

El padre Jerónimo  de san Esteban atiende desde allí a los monasterios de la misión de Ocuituco: Jumiltepec, Temoac, Zacualpan, Tetela, Gueyapan y Tochimilco (la antigua Ocopetlaluya). Mientras que el padre Jorge de Ávila se retira a Totolapan desde donde visita Yecapixtla, Jantetelco y Jonacatepec, con los numerosos pueblos que forman la Tlalnahuac.

La congregación de los asentamientos dispersos dio forma a la traza urbana quedando constituida por seis barrios distribuidos alrededor de la plaza, comunicados por calles que respondieron a parte de una traza intencionada y parte a la topografía del lugar.

Entre los aspectos que más llaman la atención están sus fuentes de aguas cristalinas formadas en el Volcán y que surgen en los manantiales, a través de fuentes cuya decoración parece indicar su carácter sagrado. Aún cuando se ha conocido como patrón a Santiago Apóstol la importancia de la festividad de nuestra señora de la Asunción el 15 de agosto parece indicar su patronazgo original. Los agustinos de nuestros días tienen a este monasterio como el primer monasterio de su orden y al Capítulo de Ocuituco como el más importante. Entre las tradiciones más entrañables para la población están las que se cuentan alrededor de dos construcciones: la casa donde desayunó el padre Morelos después del rompimiento del sitio de Cuautla y la casa que escogió Zapata para su cuartel, ambas en abandono parcial. Todavía se conserva una de las casas más antiguas entre el templo y la plaza.

Este conjunto monacal fue incluido en la lista de monumentos declarados patrimonio de la humanidad.


VISTA PRINCIPAL


PLANTA ARQUITECTONICA

 

 

MONASTERIO DE SAN JUAN EL BAUTISTA EN TETELA DEL VOLCÁN

Llegar

El pueblo de Tetela de Volcán es la cabecera del municipio más oriental del actual estado de Morelos. Hace esquina, por un lado con el territorio poblano, y por otra con el mexiquense. Se llega por una maltratada carretera que se desvía por el kilometro 86 de la que viene de México a Cuautla, 27 kilómetros en dirección del Volcán. Es un pueblo agrícola y frutero, tradicionalmente con una economía en transición hacia la comercialización de productos extra-regionales.

Esta población se encuentra sobre el camino que viene rodeando al Volcán Popocatepetl de la región tlaxcalteca-poblana hacia el Valle de las Amilpas; el conjunto monacal se encuentra entre las calles de Independencia y López Alvear en el costado sur de la plaza principal. La población es de origen xochimilca.

Al acercase al pueblo de Tetela del Volcán uno queda impresionado por la silueta del monasterio recortada contra la serranía coronada por el Popocatepetl y éste luce impresionante en días soleados. Después, la traza urbana con sus barrios y su arquitectura tan propia de nuestros pueblos serranos, con sus muros de adobe casi amarillos y sus techos de teja plana inclinada, atraen nuestra atención; finalmente, queda uno impresionado por la dignidad de la construcción monacal, pese a las invasiones sufridas en época reciente.

 

El conjunto monacal

Al atrio, de grandes dimensiones, se accede por el norte y por el poniente. El  antiguo espacio de la huerta fue paulatinamente ocupado, primero por un mercado informal y la plaza de toros y después por la casa de la cultura y una construcción escolar. Junto a la puerta de acceso al claustro se encuentran las ruinas de la capilla del Rosario. El claustro es de dos plantas: en la planta baja existen importantes obras de pintura mural, pero la planta alta permaneció en ruinas por largo tiempo.

 

Primeros recuentos

La relación del obispo Zumárraga de 1531-1532, menciona a Tetela, Xumiltepec y Acatzingo formando con Ocuituco una provincia, tributaria de Moctezuma; dice que son  xochimilcas. En su frontera oriente colinda con la provincia de Ocopetlayuca, el actual Tochimilco, paso del camino que venía de la región tlaxcalteca y después de la poblana y que entraba al actual territorio morelense en el pueblo de Hueyapan; al pasar por Tetela cruzaba el camino que venía de Chalco rumbo al sureste y las mixtecas. De Tetela partía un camino hacia el poniente por la orilla de la serranía, donde terminan los valles de Amilpas y de Cuernavaca y se forma el pie de monte, pasando, bien al Valle de Toluca o al de México.

 

Llegan los españoles

Los primeros españoles comandados por Pedro de Alvarado y Bernardino Vázquez de Tapia vinieron en plan de reconocer el terreno hacía Tenochtitlán, guiados seguramente por sus aliados tlaxcaltecas. Después de haber sometido a los fuertes mexicas de Oaxtepec, Acapistla y Cuauhnáhuac, cayó Tenochtitlán; los conquistadores volvieron a Tetela para dar forma a "el cuento que me contaron" según dice Durán de, cómo María de Estrada vino a ser encomendera de Tetela, en pago por haber encabezado el sometimiento de los teteleños, hecho encomioso para el espíritu santiagueño de los conquistadores, cuando se vieron desplazados de sus encomiendas en cumplimiento de las Leyes Nuevas.

 

Cuando llegaron los misioneros dominicanos

La encomendera Maria de Estrada debió iniciar la evangelización, porque era una obligación de los encomenderos; seguramente adquirió los servicios de algún clérigo que cumpliera el encargo, como era costumbre. Ya en 1531, Tetela forma parte de la provincia de Ocuituco, donde Zumárraga es encomendero. En 1533, los primeros agustinos llegaron a establecerse en Ocuituco; el clérigo que atendía Tetela fue retirado y los frailes se hicieron cargo de las misiones de la región mientras pasan a la Misión del Sur. El pie de misión, que seguramente iniciaron, corrió la misma suerte que el de Ocuituco, cuando los agustinos se enemistaron con el obispo Zumárraga; pronto se resolvió el problema y los frailes retomaron las misiones de esa provincia. Sin embargo, no pudieron construir un convento en Tetela, bien sea porque reducían más los tributos que Zumárraga pretendía para su "hospital real", o bien porque los agustinos no obedecían las prohibiciones de construir monasterios sin autorización, de suerte que el propio rey proveyó que "somos informados que los frailes agustinos han intentado, sin licencia del virrey, hacer un monasterio en un pueblo a un cuarto de legua de Ocuituco, que se dice Tetela, que tiene en encomienda María de Estrada... vea lo susodicho y provea que no se haga ningún monasterio en esas tierras sin licencia suya...” Al parecer los agustinos no tuvieron convento, sólo una visita, que según menciona Fr. Alipio. La misión se cerró en 1544 como consecuencia de que Zumárraga perdió la encomienda por causa de las Leyes Nuevas; nuevamente vino un clérigo secular a encargarse de la misión hasta que en 1561, el segundo arzobispo, el dominico Fr. Alonso de Montufar, entregó la misión a sus cofrades dominicos.

 

En la historia

La importancia de Tetela se fue incrementando; los tributos eran importantes, mientras que la función de monasterio de paso se hizo más necesaria al incrementarse la actividad misionera en las regiones del sureste y las mixtecas.

En 1572, los dominicos podían establecer "una línea continua desde México hasta la Mixteca", a través de los conventos de Chalco, tomados a los franciscanos, Tenango, Ameca, Tetela, Hueyapan, Puebla, Izúcar y Tepeji.

En la década de los 1570s, se registra una intensa actividad constructiva; y hacia 1581 el monasterio se encuentra terminado bajo la supervisión de Fr. Juan de Cruz. En 1581, el corregidor de Tetela, Cristóbal Godinez Maldonado informa que hay un monasterio que sirve de descanso a los frailes que van a las misiones del sureste; de paso menciona que desde 1563, el arzobispo Montufar, retiró al clérigo y puso a los dominicos en su lugar. En 1586, el padre Ponce, visitador dominico de monasterios, recorre el camino de Puebla a Toluca y México; en su apresurado caminar, pasa de largo a Tetela pensando que es un monasterio de los agustinos.

Este monasterio decayó cuando el antiguo camino dejó de pasar por allí, a causa de las nuevas vías de comercialización de los productos llegados a Acapulco y que abrieron mercados en los nuevos centros económicos de Puebla, Carrión, Izúcar y Chiautla en el camino de la mar del sur, más conocido ahora como el Océano Pacífico. La suerte de Tetela fue diferente por el carácter de paso obligado desde la metrópoli por Chalco hacia el sureste y las mixtecas; puerta de las misiones del sureste y además, paso hacia los pueblos de las Amilpas, la Tlalnáhuac, Cuauhnáhuac y la tierra caliente y a través de ellas al noreste de los actuales estados de Guerrero, y de México.

A finales del siglo XVI, los antiguos barrios prehispánicos fueron reducidos a poblaciones con "policía y buen gobierno"; las disposiciones instituidas por Felipe II para la reorganización de las antiguas poblaciones y la creación de nuevas, dio otra fisonomía urbana a las poblaciones. El monasterio aseguró la rectoría sobre los nuevos barrios de Santiago, San Agustín y San Miguel, con lo que hubo mejor control, tanto de los pobladores como de los recursos, que pronto pasaron a formar parte de las mercancías de explotación.

El siglo XVIII, fue testigo del decaimiento de los mendicantes y con ellos sus monasterios; los clérigos que los sustituyeron y los religiosos que permanecen, se sujetan a las nuevas disposiciones de Trento: organización parroquial en lugar de la organización monacal, obediencia al obispo respectivo, restricciones en cuanto a la actividad pastoral, restricciones a la lectura de la Biblia y otras que consideraron atentatorias a su proyecto de sociedad y que, en relación a los templos habían sido sistematizadas por el obispo Borromeo.

La nueva función parroquial convirtió al monasterio en una estructura vacía de uso comenzando su ruina; el clérigo secular subutilizó los espacios tal como prevalece hasta nuestros días.

Tetela del Volcán tiene los barrios de Santiago, san Miguel, san Jerónimo y san Agustín, en cuyas capillas reanimaron las tradiciones populares; as relaciones con los pueblos de los valles se estrecharon mediante el intercambio de mercancías incluida la mano de obra para las haciendas.

 

Tradiciones artesanales

Numerosas  obras de madera de estos talleres cercanos a la capital de la Nueva España, inundaron los templos de las poblaciones ribereñas del Amatzinac con retablos, nichos, pinturas, órganos "de vara" y esculturas. Mientras se desarrollaban, también formas gremiales, comunitarias y familiares alimentadas por la pujante religión personalizada y acorde a las clases sociales en gestación.

Las pinturas murales ofrecen una muestra de la iconografía renacentista: temas recogidos de las Escrituras, de la primitiva iglesia y de las órdenes religiosas. El techo alfarjado de la sacristía muestran el uso de la madera en los techos y la capacidad artesanal de sus población.

 

Hoy

En los últimos quince años ha desaparecido el espacio que fuera la huerta donde se aclimataron tantas frutas de "tierra fría", que después llenaron los huertos familiares y el área de protección del muro oriente ha sido invadida. Con esta pérdida tenemos ahora una visión acortada de un monumento histórico sin que la población, ni la iglesia, ni la sociedad hayan hecho alguna defensa.

Actualmente tiene una precaria conservación, primero fue invadida por el mercado, la escuela, un gobernador del Estado de Morelos y finalmente por los taxistas;  últimamente se encuentra ocupado por un grupo de religiosas que mantienen la casa y adaptan los espacios a sus necesidades.

 

Patrimonio de la Humanidad

Ha sido declarado patrimonio mundial de la humanidad en 1994.

 


[1] Maldonado 1990, 114

[2] MENDIETA 1945

[3] Rilley 1973, 113 y 135

[4] EPISTOLARIO... 1941, 88

[5] RELACION ... 1580 58

[6] IDEM 39

[7] GRIJALVA,  Fr. Juan de. CRÓNICA DE LA AORDEN DE N.P.S. AGUSTÍN EN LAS PROVINCIAS DE LA NUEVA ESPAÑA. Editorial Porrúa: Biblioteca Porrúa No. 85. México 1985.

[8] GRIJALVA 1985,36

[9] IDEM,48

[10] RUBIAL GARCIA, ANTONIO. EL CONVENTO AGUSTINO EN LA SOCIEDAD NOVOHISPANA 1533-1630 ED. U.N.A.M. MEXICO 1989 P. 45

[11] GEOGRAFIA HISTORICA DE LA NUEVA ESPAÑA. ED. U.N.A.M. 1519-1821

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