5, Enero de 2012

La repetitiva espiral de los procesos civilizatorios

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Espacio y tiempo.  Aquí, en este preciso momento, el binomio hombre-sociedad sostiene una relación claramente decadente: en el cotidiano  de los ciudadanos mexicanos se ha permeado el narcomenudeo, la inseguridad, el asesinato y el secuestro; la hambruna que va abarcando cada día a un mayor porcentaje de la población; la escasa oferta de empleo que desencadena la desesperación del ciudadano orillándolo a cometer ilícitos para llevar comida a sus hogares; una fuerza de trabajo  desalentada que recibe anualmente aumentos salariales  irrisorios, denigrantes y vergonzosos.

 

Muchos son los factores que denotan la decadencia del sistema capitalista que cada día más cínica, insolente y desvergonzadamente sigue explotando al pueblo de México, sin embargo, en esta ocasión particular, es de nuestro interés el comentar en relación a dos de las estrategias que ha venido aplicando este sistema para mantenerse en el poder y haber logrado su larga permanencia, mismas que encontramos fueron ya utilizadas desde hace miles de años atrás, y con los mismos fines:

1.- El uso irrestricto de los medios masivos de comunicación como vehículos   de trasmisión de los discursos que les resulta necesario reproducir para bombardear la mente de la población –ahora espectadores- hasta convencerlos de los supuestos beneficios de vivir dentro de este sistema.

2.- El control y manejo ideológico del pueblo a partir del uso del aparato coercitivo y de cohesión que ha resultado ser el más eficaz a través del paso de los tiempos: la religión.

Al visualizar algunos de los factores determinantes en los procesos civilizatorios de la época prehispánica en nuestro país, en el Área Maya, precisamente en el sur del actual Estado de Quintana Roo, hemos podido corroborar que los grupos humanos que sustentaban el poder gobernando a los pueblos aledaños, hicieron uso de estas mismas dos estrategias aplicadas hoy por nuestras clases dominantes:  con el propósito de reforzar la repetición de los discursos de dominio que les permitieron legitimar su estadía en el poder como gobernantes por cientos de años, los grupos de mando mayas se apoyaron en el uso de los medios masivos de comunicación de su época para trasmitirlos, haciendo uso de  los  monolitos conocidos con el nombre de "Estelas” y de las fachadas de los edificios (ya fueran palacios o construcciones de orden administrativo) del área nuclear de las ciudades que funcionaban como centros-rectores de una región. Las  fachadas fueron ricamente cubiertas con grandes murales de estuco, en los que supieron modelar finamente una serie de signos, símbolos e imágenes de personajes para representar una parte de la historia del gobernante, la realeza de su linaje y,  algunos de los nombres de los pueblos que logró conquistar durante su mandato, pero, sobre todo, enfatizando el nexo directo de su linaje con algunos de los dioses, vínculo que hacía de él su representante directo en la tierra, convirtiéndolo así en hombre-dios, en un discurso religioso con el que acostumbraron manipular ideológicamente a los pueblos conquistados y que era usado, muy sagaz y eficientemente como aparato de cohesión  de la sociedad.

Podemos imaginar cómo debieron de haber sucedido los hechos: en las ceremonias efectuadas en las plazas principales de las ciudades prehispánicas mayas, los invitados que asistían se sentaban cómodamente en las graderías que se encontraban en la parte baja de las fachadas de los edificios, viendo precisamente hacia el centro de  la plaza principal, pero, no obstante la ubicación donde se encontrara sentado, el espectador no podría evadir el visualizar los textos de los discursos plasmados en todas las fachadas de los edificios que los rodeaban; de tal forma, los asistentes eran bombardeados con discursos tanto visual,  como auditivamente.

Algo me hace suponer que durante el 2012 seremos hostigados de manera semejante.

Otro de los daños ocasionados por el capitalismo es el haber permeado al interior de las capacidades de interpretación de los hechos históricos acaecidos durante la época prehispánica en nuestro país.  Es comúnmente aceptado por los especialistas, como juicios que se repiten sin ninguna crítica, un momento cronológico en el que sucedió el llamado “Colapso Maya”,  cuando se considera que la civilización maya se atomizó, desapareciendo irremediablemente.  Desde hace varias décadas, un gran número de Investigadores han dado por cierto este hecho.

El mencionar repetidamente y dar por cierto que en un  momento del tiempo prehispánico la Cultura Maya se colapsa, responde a una interpretación que fluye de una visión errónea, franca y llanamente Capitalista, misma que no se permite, ni tiene la capacidad de entender que existieron  -y pueden re-surgir aún en la actualidad-  reestructuraciones sociales cuyos sistemas de valores NO antepusieron los bienes materiales como símbolos del apogeo de los procesos civilizatorios.

Una interpretación NO Capitalista permite explicar que, justamente en el momento en el que dejan de edificarse grandes estructuras piramidales en las áreas nucleares de aquellas ciudades mayas que funcionaron como centros rectores-explotadores de un alto porcentaje poblacional y que fueron abandonadas, es cuando se crea una nueva estructura social, basada en la libertad y la justicia, que propició la creación de asentamientos humanos distribuidos indistintamente en amplias regiones geográficas, sustentando sus propias formas de gobierno, en un ámbito de libertad, de aplicación de usos y costumbres locales y de autosuficiencia en la producción de alimentos, ya que podían apoyarse fácilmente en los profundos conocimientos que adquirieron y heredaron de sus ancestros en relación al uso  y aprovechamiento de su entorno natural, mismo que les permitió desarrollar su cultura ampliamente durante grandes espacios temporales. Las evidencias arqueológicas obtenidas de nuestras investigaciones así lo confirman, no obstante que la limitada y obtusa visión de la mayoría de los famosos académicos sea incapaz de aceptarlo.

Por otro lado, considero importante comentar en relación a uno de los rumores que han trascendido las fronteras de nuestra nación y que tienen en vilo a muchos. Me refiero al supuesto fin del mundo que se cree fue pronosticado por los antiguos mayas y que deberá suceder a finales del año 2012. En principio, es necesario mencionar que no ha sido posible fijar una fecha exacta -cuando se intenta correlacionar las cuentas de los días del calendario maya, con las cuentas del calendario gregoriano- por lo que, en principio, resulta grotesco el que se atrevan a fijar el 21 de diciembre como el día en que supuestamente será el fin del mundo.  En esas fechas únicamente se cierra un ciclo de la llamada “Cuenta Larga”  de los mayas -fin del baktún 13- que corresponde solo al final de un sistema que aplicaron para contar el paso de los días; a grosso modo, en la actualidad, el final de una de nuestras “Cuentas Largas” correspondería simplemente al final de un “milenio”. No logro explicarme a quién beneficia el continuar reproduciendo este ridículo mito.

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