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12, Agosto de 2012

Editorial: Palabras de fuego desde el volcán. A manera de Manifiesto. El estado gendarme y recaudador de la burguesía nativa: Ominosidades varias y una pregunta

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El ominoso relevo del ominoso Calderón por el ominoso Peña Nieto no cambiará el signo que caracteriza al Estado mexicano. Los representantes de la burguesía nativa - cualquiera que sea su signo partidario-, no representan los intereses de la nación y si nacieron en este país fue por accidente.

 

La reciente adquisición de un Boeing 787, que tendrá un costo superior a los 750 millones de dólares (unos nueve mil novecientos millones de pesos), puede ser interpretada como un gesto más de la complicidad de Calderón con Peña Nieto. La inaudita justificación de tan dispendiosa compra, brindada por Poiré, el secretario de gobernación, de que responde a la “seguridad nacional de nuestro país", revela anemia neuronal y cinismo.

El régimen de Calderón no respetó el Artículo 4 de la Ley de Seguridad Nacional que promulgó su antecesor. Las fuerzas del orden bajo su mando no se han regido: “por los principios de legalidad, responsabilidad, respeto a los derechos fundamentales de protección a la persona humana y garantías individuales y sociales, confidencialidad, lealtad, transparencia, eficiencia, coordinación y cooperación.”[1]


Ilustración tomada de http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2011/06/05/sedena-compra-dearmas-por-8-6-mil-millones/

Cuando el presidente Calderón envió al Senado el 20 de abril de 2009 la iniciativa de reforma de la Ley de Seguridad Nacional, no pensaba tanto en los intereses mexicanos como en los compromisos asumidos a través de Aspan con Estados Unidos. La USAID, conocida agencia norteamericana, constituye un pilar en el desarrollo de la Iniciativa Mérida, por la cual México se subordinó al paradigma que le fue impuesto por Estados Unidos en materia de seguridad.[2] En la misma dirección, dicha agencia viene financiando encuestas de gobernabilidad y seguridad a través de asociaciones civiles y ONG’s mexicanas como el  Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, A.C. (CASEDE), el Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional (CEGI), el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE) y Sistemas de Inteligencia en Mercados de Opinión, S.C. (SIMO).[3]

Una de esas asociaciones sostiene que los entrevistados respondieron positivamente a la pregunta sobre la posibilidad de que el Ejército mexicano cooperase en materia de seguridad y defensa con las fuerzas armadas de Estados Unidos y Canadá, a través del Comando Norte. ¿Qué sentido tiene formular tal pregunta? Sin lugar a dudas, responde a una valoración del proceso geopolítico en que está inserto México.

El 43% de los encuestados se expresó muy o algo de acuerdo con la cooperación militar con el Comando Norte, mientras que 28% se opuso. Según la misma encuesta, el 21 % mostró un alto grado de indefinición y desconocimiento.[4] Esta pregunta merecía una segunda que hubiese explorado entre los entrevistados si tal cooperación implicaba en su opinión,  la subordinación de las fuerzas armadas mexicanas al Comando Norte. Este asunto no es secundario, considerando que la Marina nacional viene siendo monitoreada  y asesorada estrechamente en su lucha contra el crimen organizado por el Comando Norte.

En el hipotético caso de que dicho sondeo retrate en efecto las tendencias dominantes en el imaginario social, ello remitiría al gobierno y al duopolio mediático en su responsabilidad por la pérdida de referentes a favor de la soberanía nacional. Si ese porcentaje reflejase la opinión de los mexicanos, resulta sintomático y preocupante, toda vez que nos pondría en el camino trazado por las élites políticas y empresariales que apuestan a consolidar nuestro proceso de anexión a los Estados Unidos. Calderón ha pasado a la historia no por su vocación democrática, sino de pro-militar; sus ideas y gestión sobre la seguridad han justificado un mayor deterioro de la soberanía nacional y un saldo de más de 60 mil víctimas. Pretender levantar un monumento a las víctimas de la violencia sobre Paseo de la Reforma a la altura del Campo Militar Marte, e inaugurarlo a manera de despedida sexenal, no tiene nombre. Este monumento simboliza la impunidad, la negligencia y la celebración de la violencia.


Caricatura de El Fisgón. Tomada de http://pocamadrenews.wordpress.com/tag/escuadrones-de-lamuerte/

El que Calderón se despida además con  su  fallido intento de autorizar la intervención abierta del “Seals”, el grupo de ataque táctico de Comando Norte usando sofisticado armamento de guerra para aniquilar la cúpula de un cartel de la droga  es parte de este escándalo que se diluye en un mar de escándalos. El que Calderón firme sin consentimiento del congreso de la nación un acuerdo  de vigilancia transnacional de los usos de Internet en México bajo pretexto de defender la propiedad intelectual representa más de lo mismo. Ese acuerdo rechazado por los gobiernos de países miembros de la Unión Europea  así como por los del continente, nos hunden en el estercolero de la subalternidad a los poderes fácticos de la aldea global.

La burguesía nativa neoliberal que se ha vuelto hegemónica y subalterna a los grandes poderes fácticos de la economía global, no debe confundirse con la golpeada y esmirriada burguesía nacional. La burguesía nativa ha nutrido su proceso de acumulación de capital gracias al Estado (rescates financieros, trato fiscal preferencial,  licitaciones públicas fraguadas y mafiosas, etc.), y todo indica que lo seguirá haciendo al amparo del gobierno de Peña Nieto.

Asistimos entonces al inicio de una fase más de la arcaización autoritaria del sistema político mexicano, la cual es  acompañada por la propaganda desplegada por el duopolio mediático de Televisa y Tv Azteca, así como por la delincuencia organizada dentro y fuera de ese aparato de Estado, cuyas cúpulas pertenecen a dicha burguesía nativa. La política tributaria del capitalismo transnacionalizado que refuerza la desigualdad social en el país, se explica porque exonera o permite a los grandes empresarios nacionales y extranjeros tasas impositivas acordes con sus ganancias, mientras que  acosa y esquilma a las clases subalternas con la explotación de la fuerza de trabajo y la aplicación irrestricta de impuestos indirectos.


Caricatura tomada de http://panycircco.files.wordpress.com/2012/07/mexico-2030.jpg

El Estado recaudador permite el lavado de dinero en complicidad con la fracción financiera de la burguesía nativa, así como la evasión de capitales hacia los paraísos fiscales. La Red para la Justicia Fiscal estima en por lo menos 417 mil millones de dólares, la propiedad de mexicanos depositados en los llamados paraísos fiscales del Caribe, que triplican la deuda externa del país. Quedan excluidos de tales cálculos los valores de las propiedades inmobiliarias, obras de artes, joyas, yates y “otros activos no financieros poseídos a través de estructuras financieras radicadas en los mismos paraísos fiscales”.[5]

Hace dos años, Carlos Slim, el millonario número uno del mundo, se quejaba amargamente de que el nuevo impuesto del 3 por ciento a las telecomunicaciones era “irracional”, aunque el quejoso forma parte del sector agasajado mediante los llamados privilegios fiscales.

Discutir los impuestos es necesario, tanto los directos e indirectos, en la medida en que constituyen una radiografía de la desigualdad tributaria y social que se vive en México. Es falaz el argumento de la Secretaría de Hacienda de que los impuestos indirectos son “democráticos”, toda vez que el volumen mayor de dicha recaudación proviene no de las élites, sino de los sectores populares. Es falaz también que la tasa tributaria directa aplicada en nómina a los sueldos de las capas medias sea “justa”, cuando en términos singulares y porcentuales globales, resulta mayor que la que se aplica a las élites más poderosas del país. Es falaz asimismo que las políticas de rescate financiero y otras, “representen a los intereses de la nación o del pueblo mexicano”, cuando una política tributaria con cierta equidad no es posible si este estado recaudador sólo protege a las élites oligárquicas.

El Estado recaudador no es “nacional” ni “popular” y no lo es, porque se sostiene en su aparato de fuerza y en su poder mediático y representa fundamentalmente a las diferentes fracciones de la burguesía nativa, más allá de sus propios disensos y conflictos de intereses.

La estigmatización de los jóvenes se suma a otras: la de los pueblos originarios, la de las mujeres que reclaman el ejercicio soberano sobre su propio cuerpo y de su salud reproductiva, la de aquellos que se adscriben por sus preferencias sexuales lésbico-gay, la de los jubilados y adultos mayores excluidos o marginados de los servicios como los de salud o de transporte público, y son excluidos también de la protección frente a las nuevas formas de violencia simbólica o real de que son presas.  La estigmatización justifica las acciones de fuerza del Estado Gendarme.

Preocupa que el Estado en México continúe  afirmando en los hechos su carácter etnocrático mediante su política de exclusión y opresión de los pueblos originarios. La reproducción del colonialismo interno bajo el tutelaje de los sucesivos gobiernos, prueba que las clases dominantes han sido incapaces de modelar un Estado pluricultural respetuoso de la real diversidad étnica del país, independientemente de toda jerga discursiva oficial en torno a esa “pluriculturalidad”.

La construcción mediática del miedo en la sociedad mexicana ha justificado lo injustificable, como es el cado del crecimiento de las fuerzas armadas y policiales en grados nunca antes vistos, mientras que en los demás países latinoamericanos la tendencia reciente ha sido en sentido contrario, esto es, a favor de la reducción del gasto militar y policial. Imaginar como posible una  amenaza militar en la frontera sur por parte de Belice y Guatemala sería un desvarío, por lo que se sobredimensionó la amenaza interna del EZLN para gestionar un derroche de recursos en la construcción de modernísimas instalaciones militares, armas y, sobre todo, en el fortalecimiento de las jerarquías de los mandos con jugosos incrementos económicos y canonjías. Y por el norte, ya no hay temor al coloso imperial gracias a la Aspan y a nuestra integración subalterna en lo económico, en lo político y en lo militar. El gobierno mexicano ha puesto a sus fuerzas armadas bajo el tutelaje del Comando Norte, brazo novísimo del Pentágono, concretando una lealtad basada en la renuncia ascendente a la soberanía nacional y evidenciada en la agenda compartida del PAN y del PRI, así como en la de algunos conocidos perredistas que entraron sin rubor al colaboracionismo con Estados Unidos y el gobierno espurio de Calderón.


Caricatura tomada de http://gobiernolegitimobj.blogspot.mx/2012/04/las-cortinas-de-humo-de-pena-nieto.html

¿Qué estamos haciendo de esta patria secuestrada y ocupada con nuestra indiferencia o temor ciudadano? En plena guerra fría y bajo el bastón de mando de varias dictaduras militares, el gasto militar total en América Latina fue de 1,500 millones de dólares; eran los inicios de la convulsa década guerrillera guevarista.[6] En 2007, en el primer año del gobierno ilegítimo de Calderón Hinojosa, el gasto militar en México, representó 4,279 millones, casi el triple, colocando en vitrina las vergüenzas de una democracia fallida en clave panista.

Recordarán los lectores que Felipe Calderón, en su primera presentación pública ante los medios, renunció a la protocolar indumentaria civil para disfrazarse con un uniforme militar que le quedaba literalmente grande y hacer el ridículo con sus anémicos gestos y con un desvalido tono de voz utilizado para anunciar el inicio de su “guerra” contra el enemigo interno. Calderón, para subirles el sueldo a los militares, se olvidó del magro incremento al salario mínimo de los no militares.

¿Quién paga realmente estos excesos y derroches, el gobierno o los contribuyentes? Y ¡qué manera de incrementar el gasto militar calderonista a costa de las reales necesidades de la población! Terminado ese año del 2007, de 2008  a 2009 se pasó de 4,284 millones de dólares a 4,762; esto es, se tuvo un incremento de casi 500 millones de dólares en ese lapso. Y en 2010, mientras que en América Latina se reducía el gasto militar en un 3.3 por ciento[7] y mientras se aplicaba en México un temerario recorte presupuestal a la educación pública superior, su gasto militar siguió escandalosamente a la alza, totalizando ya los 4,859 millones de dólares. Calderón cerró 2011 con otro aumento de 5.7 por ciento en gasto militar, que representa con respecto a 2002, un crecimiento del orden del 52 por ciento, según datos del Sipri (Stockholm International Peace Research Institute).

Al decir de una analista, el aumento en el gasto social en México desde el inicio del Gobierno de Calderón a la fecha fue tan sólo de un 1.58 %, mientras que el de “seguridad” fue del 44 %. ¿Puede haber cifra más contundente acerca del estado de conciencia y del alcance de este tipo de “gobernantes” y “gobiernos”?   En ese horizonte, el presupuesto en educación básica simplemente no aumentó a lo largo de todo el sexenio que ya concluye. En cambio, la Secretaría de Gobernación incrementó sus recursos un 50.7% real, usando como taparrabo la incorporación del secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública, mientras que la Secretaría de la Defensa Nacional se despachó con una alza del 12.3 % adicional para defender “el territorio nacional” acosado por los fantasmas calderonistas.[8]

Los procesos de democratización que como el caso del mexicano no tocan ni con el pétalo de una rosa a sus ejércitos y policías cojean del pie derecho. Recordemos que las instituciones militares y policiales, gracias a sus fueros jurídicos especiales, siguen gozando de su prolongada y excepcional primavera de la impunidad, a pesar de que de sus filas han salido los ejecutores de una saga de violentas agresiones contra los pueblos originarios, contra los movimientos universitarios y los movimientos de las clases subalternas. Felipe Calderón, con su guerra, ha ensangrentado al país y se va cubierto de impunidad por su sucesor en vías de imposición, quien representa una solución de continuidad, o peor de lo mismo.

La degradación moral de la clase política, así como la de los medios es de tal magnitud que se ha ganado el repudio del movimiento juvenil Yo soy 132 y de todos los ciudadanos que se han sentido y sienten solidarios con sus demandas, y en el cual lamentablemente escasean las adhesiones del grueso de los académicos. El movimiento juvenil ha puesto en evidencia la crisis de la universidad pública y privada. Ha probado que los "doctores" han perdido en gran número esa sensibilidad social y sentido crítico frente a la dramática cuestión nacional, sensibilidad social y sentido crítico que sus jóvenes estudiantes vienen asumiendo públicamente.


Fuente: Fernando Sánchez, a partir de cartel en Madrid

No es de extrañar, por supuesto, que ante ese tipo de disposiciones presupuestarias se haya agudizado el problema del acceso a la educación superior. La apertura de espacios en universidades que no son públicas, mediante la asignación y disposición de becas originadas en recursos públicos, constituye una modalidad enmascarada de privatización al derivar fondos que debieran aplicarse al fortalecimiento de las universidades públicas, a empresas privadas que operan en el ámbito de la educación superior. Y al mismo tiempo,  ¿qué garantiza al egresado de una “universidad patito” que pueda encontrar un trabajo acorde con la profesión elegida y no termine como taxista, vendedor ambulante o narco empleado, si además el horizonte de empleo en sí no se modifica?

Así las cosas y así las cifras, nos hemos de preguntar, nuevamente, ¿qué hacer? La respuesta esta en el aíre de las movilizaciones de una sociedad indignada y de una juventud que ha dicho basta, y ha echado a andar.

 


Referencias

[1] Ley de Seguridad Nacional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de enero de 2005. http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LSegNac.pdf

[2] Véase la Iniciativa Mérida en la página oficial de la USAID México: http://transition.usaid.gov/mx/meridaeng.html, consultada el 12/8/2012.

[3] Véase: “Encuesta de ciudadanía, democracia y narcoviolencia (CIDENA, 2011)”. En línea:  http://www.stopthewarondrugs.org/wp-content/uploads/2012/06/CIDENA-2011-Mexico-Encuesta-de-Ciudadania-Democracia-y-Narcoviolencia.pdf. Consultado el 13/08/2012.

[4] Sánchez Lara, Gerardo Rodríguez, “Seguridad nacional en México. Evaluación de dos años de gobierno del Presidente Calderón”, Bien común, Núm. 168, Diciembre 2008, p. 15.

[5] “Editorial: Paraísos fiscales, evasión y lavado”, La Jornada, 13/08/2012. Consultado el 13/08/2012. http://www.jornada.unam.mx/2012/08/13/edito, consultado el 13/8/2012.

[6] SIPRI, The Arms Trade with Third World Countries, New York: Colmes: Meir Publishers Inc, 1975, p.259.

[7] “La crisis económica frena el aumento del gasto militar en 2011”, Milenio, 16 de abril de 2012, http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/5deadfb9f5fad5614f3244727c71047e

[8] Teresa E. Hernández-Bolaños “Gasto militar en México: ¿estrategia o despilfarro?” en : Libertad de Palabra, 17 abril 2012, http://www.libertaddepalabra.com/2012/04/gasto-militar-en-mexico-estrategia-o-despilfarro/

En el artículo “Haciendas y ríos”, Rafael Gutiérrez hace referencia

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