9, Mayo de 2012

Protagonistas de nuestra historia. Tras las huellas de Cortés

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Hay narradores que caminan sobre la autopista por temor a que en las veredas salta una fiera y se los come o que el roce una planta les produce urticaria. Un aventurero de la historia camina por veredas, expuesto a las sorpresas buenas o malas; es también la abuela que cuenta un cuento a los nietos, de como viniendo de una familia rica se casa con un pobre y es desheredada. Tiene mucho de historia y fantasía, con el paso del tiempo, todo este imaginario  y la personalidad que adquiere la abuela el relato se hace, como decía el Gabo historia y literatura: “dicen que soy un buen escritor pero lo que yo escribo no es mas que lo que me contaba la abuela”. (Ad sensum). Este cuento, no es mas que lo que otros ya han contado, pero desde las veredas

 

No comenzaré contando el hecho sino quienes intervinieron: los protagonistas. Y en este cuento, el conquistador Hernán Cortes tuvo mucho que ver. Empecemos, pues, con él.

 

Cortés en Puerto Rico

Nuestra historia colonial, o como se llama ahora novohispana, comienza con el arribo de Hernán Cortés a playas mexicanas: allí se informa de la tierra que pisa, de las instituciones que la forman, los caminos principales que conducen a la Gran Tenochtitlan y del espíritu institucional de los mexicanos, particularmente el religioso. Con este bagaje, se encamina al centro de cultura Mexica para fundar el periodo colonial.

Debió haber sido informado que el Estado de Morelos era el espacio de acecho al poder político con sede en la ciudad de México y a el se dirige para de allí asaltar la ciudad de Tenochtitlan.

Concluida su hazaña conquistadora, y evitando el enfrentamiento directo con los representante del poder real se retira a Cuernavaca, construye su castillo con reminiscencias del poder medieval y desde allí se hace fuerte contra sus enemigos, cuya ofensiva arrecia cuando Cortés recibe la merced que arrebata lo mejor o mas conocido del mundo mexicano: tierras y súbditos.

Su espíritu cristiano y su estrecha relación con los padres franciscanos conjuntan la expansión evangélica con la política territorial, seleccionando las tierras promisorias con las que va a amasar su capital de conquistador asegurando los tiempos venideros de sus descendientes.

Hoy sus tierras atestiguan el cambio social y la inserción de México al incipiente capitalismo y su Palacio nos recuerda el espíritu medieval que substanció nuestra nacionalidad llenándola de una arquitectura europea.

Hernán Cortés es el protagonista de esta historia; una esquina de esta historia es la que este artículo se propone sacar a luz

 

Cortés en Cuba: nuestro primer alcalde

Cortés llego a Puerto, cabeza de las nuevas tierras descubiertas cuya conquista comienza aquí. (Buscar Documento): la historia colonial de nuestra América se comienza a escribir aquí con la pluma europea, continúa con la pluma norteamericana y así indefinidamente mientras el sistema social así lo permita..

Al aventurero Cortés le interesó el descubrimiento de nuevas tierra y se traslada a Cuba donde Diego Velázquez, . . .concibió y maduró su atrevido plan de la conquista de Méjico que participó a sus edecanes“. . . dándole el cargo de Alcalde a su briso subordinado HERNAN CORTES”. (BUCH, López Ernesto. DEL SANTIAGO COLOLNIAL. Editorial BOS. Santiago de Cuba 1944)

Aprovechando los recursos y la ingenuidad de Velázquez, “surte con sus tres naves y los recursos invertidos por Velázquez, rumbo a México, desembarcando en el Puerto de Veracruz.

“En su tierra cálida se agitaron personajes de significación, y su máximo animador Diego Velázquez, soñó aquí aventuras quiméricas y auspició en Hernán Cortés – nuestro primer Alcalde – el éxodo para heroicas conquistas guerreras” (IDEM) Así el historiador cubano Ernesto Baruch López hace aparecer en escena al conquistador de México para hacer realidad las quiméricas aventuras del Capitán General de las Indias: Diego Velázquez.

La fama que gano Cortés con los sucesos de Méjico opacó la de nuestro colonizador. (Velázquez). (IDEM).

 

Conquistador, cultura y región

Fernando Cortés privilegió esta región hoy llamada Estado de Morelos: promueve el quinto monasterio franciscano de América desde donde se expande la cultural cristiana, escoge  tres de sus cinco villas en esta región y, en una, construye su único Palacio en tierra americana.

Herman Cortés es más conocido como “el conquistador” que realizo grandes proezas para llegar al corazón americano, que por su espíritu colonizador: Esto es interesante porque nos ofrece una imagen histórica del valor que el proyecto (¿) de país tiene de la cultura.  Ciertamente, travesar los mares con una incipiente tecnología marina, rebelarse contra el proyecto integral español de las Capitanías e internarse en tierras aparentemente sin fronteras, debió exigir un fuerte carácter y una decisión inconmovible. Sin embargo, construir la cultura de la Nueva España desde su carácter medieval cuando surge el lenguaje, refundar los dispersos asentamientos sin control, y darle forma oficial de nación en el contexto geográfico europea, hasta su inserción en el Renacimiento europeo para situarla en el sistema social en proceso, es mucho más importante.

En el centro de la cultura y la historia nacional, hemos puesto por delante el concepto de: “América para los americanos”, desusado concepto como inútil negando para negar la presencia cultural cristiana, de la Europa con la que hoy nos rencontramos en el concierto de naciones, cultura cristiana  que ha impedido que hoy hablemos en ingles. Es tan fuerte el blindaje de la cultura latina amarrada con profundos lazos americanos, que todo intento por introducir el engañoso concepto de: “américa para los americanos”, ha sido infructuoso. De este blindaje cultural europeo, el cristianismo y su larga persistencia histórica  hincaron a fondo su filosofía en la conciencia nacional americanista.

¿Qué tanto puede pesar la cultura en la conciencia de un conquistador? Se ha traído a cuento el espíritu rapaz que anima a los conquistadores, su ansia por el oro, su sentido medieval de vasallaje y explotación, todo eso es cierto; nos cuesta trabajo reconocer que todo esto lo pensamos en latín y lo hablamos en español como productos culturales profundamente enraizados en nuestra cultura americanista.

Con este texto nos introducimos en la bodega de la historia para extraer los paquetes históricos de aquellos personajes que, a través del tiempo, fueron armando la historia regional en la sierra y los valles el volcán: El padre Popocatépetl

En el artículo “Haciendas y ríos”, Rafael Gutiérrez hace referencia

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