Número 66
12 Comentarios añadidos por el autor a raíz del diálogo en la presentación: Se han ido retirando los recursos financieros al Instituto Nacional de Antropología e Historia; de modo que con un escándalo que apenas pue- de uno articular, pues las zonas arqueológicas del país empiezan a quedar desprotegidas. Eso es precisamente lo que creo que podemos lla- mar muerte cerebral; estamos perdiendo vincu- lación con nuestro pasado, y a mí me gustaría trasladar esta situación al ámbito editorial. Sí, las actuales autoridades del Fondo de Cultura Económica han expresado en algunas ocasiones, así lo he leído, lo he escuchado, que los libros sobre literatura no tienen ningún sentido. Esto afecta, específicamente, a una colección que se llama Lengua y Estudios Literarios; ya ha em- pezado a afectar a esa colección, en la que hay estudios sobre literatura verdaderamente ex- traordinarios que han dado alimento a los es- tudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras y de muchas otras universidades. Es un hecho que estos libros han empezado a ser descatalogados. Eso significa, así como lo ha dicho del Instituto Nacional de Antropología e Historia, el princi- pio de la muerte cerebral del Fondo de Cultura Económica. Una editorial, cualquiera que tenga un mínimo contacto con estas tareas —las tareas editoriales, la hechura de libros, la composición y fabricación de libros y su difusión—; cualquie- ra de estas personas sabe que una editorial es su catálogo , es el pasado de ese trabajo editorial que se refleja en el catálogo. El catálogo del Fondo de Cultura Económica ha empezado a agonizar con la descatalogación de estos libros sobre literatura y una de las más importantes colecciones, tan importante, como Eduardo Matos y Sergio Raúl Arroyo lo saben, Bolfy, tú también lo sabes, y en general cualquier lector medianamente informado sabe la importancia de los libros de historia, los libros negros del Fondo de Cultura Económica.
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