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eficiente y eficaz apoyo de sus coludi-

dos, cooptados, subrogados y emplea-

dos exigen de éstos un silencio cómplice

que quien rompe –traidor o enemigo– se

enfrenta a su inmenso entramado de or-

ganizaciones formales e informales, de

negocios respetables y de crímenes or-

ganizados, con grandes fuerzas guberna-

mentales y mediáticas de alcance global

que están comprometidas, “compradas”

e inclinadas a obedecer, defender, y legi-

timar a los poderosos, y de criminalizar,

perseguir, despojar y eliminar a los mise-

rables, marginados o pobres, así como a

destruir la vida, riqueza, libertad o fama

de los insumisos y rebeldes, muchos de los

cuales al ser acosados, cooptados o aplas-

tados por el sistema también se doblan o

se quiebran. Así piensan. Así actúan.

El sistema dominante opera con fuer-

zas amalgamadas muy eficientes e ines-

crupulosas y emplea sus variadas redes en

una guerra integral, que diseñan y libran

sus expertos y conocedores, y de la que se

aprovechan -en todos los niveles de man-

do y servil obediencia- quienes dirigen o

realizan las operaciones de la guerra real

y virtual, que los señores del sistema han

desatado, usando para apoyarla una nota-

ble variedad de armas en que destacan las

finanzas, las asociaciones, las macro-co-

rrupciones y macro-represiones por las

fuerzas políticas y sociales, militares y

paramilitares, abiertas y encubiertas, uni-

formadas y disfrazadas, reales y virtuales,

todas con el encargo de combatir, crear y

armar el terrorismo, el narcotráfico y el

mercado negro o paralelo, y de perseguir

y destruir a los competidores y rebeldes

en medio de “un caos controlado” para

una “crisis controlada”. Esas también son

sus creencias, sus convicciones.

El conjunto de los ejecutores de ta-

maña “guerra sin fin” fomenta cuanto

atentado quepa imaginar, muchas veces

revestido de un fanatismo a modo, que

sus adeptos invocan cuando destruyen

sus propios templos y ciudades, matan

a sus propias familias, a mujeres, niños,

jóvenes y ancianos, al tiempo que apo-

yan –como en Siria- los bombardeos de

manzanas enteras y los “golpes aéreos in-

teligentes”, que según los jefes de estado

de las grandes potencias son de tal modo

precisos que sólo destruyen la habitación

de la ciudad o villa en que se halla un te-

rrorista identificado, sin que nadie más a

su alrededor sufra daño alguno…

Como antecedente notable de tan si-

niestra y ya acostumbrada situación se da

el hecho de que terroristas y bombarderos

han tomado como campo de batalla las

ciudades y poblados donde los terroristas

se meten y donde los “aparatos inteligen-

tes” indican el sitio exacto en que están

los terroristas. En los hechos, al destruir a

uno o a varios terroristas, los aviones y las

fuerzas de mar y tierra, también destru-

yen las infraestructuras urbanas y rurales

existentes. Y esa es la extraña coinciden-

cia entre los terroristas y sus enemigos de

las grandes potencias; los dos destruyen

a los pueblos, tanto quienes los defienden

o dicen defenderlos como quienes dicen

atacarlos y los atacan.

Con tales artimañas, muchos de los

habitantes de África, del Mundo Musul-

mán y Asia Central se han quedado sin

ciudad, sin país, y con víctimas que llegan

a millones entre sus residentes y entre

quienes prefieren ahogarse en el mar con

su mujer e hijos, buscando escapar a la

macabra guerra de bombas y drones que

acabaron con la casa que tenían, con la es-

cuela a donde sus hijos iban, con los hos-

pitales donde sus enfermos graves y leves

se atendían, y hasta con las infraestruc-

turas de transporte terrestre y aéreo, de

electricidad, agua, gas y calefacción, tan

necesarias todo el año y sobre todo en el

crudo invierno.

Tal es el panorama de quienes viven

en el Medio Oriente y en Asia Central,

con diferencia en cuanto al clima en el

Zagreb y en África Negra, pero con for-

mas de horror y odio parecidas, todas

ellas “adaptadas al contexto religioso e

ideológico”, y aplicadas en variable esca-

la con igual sevicia, como ocurre en las

regiones de nuestra América donde ha-