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rrirá si se implanta otra organización de

la vida y el trabajo con “

atractores

” que no

sean la maximización de poder, riquezas y

utilidades.

Ese es el verdadero problema y aquélla

la ciega defensa de los intereses creados.

Ese es el origen del mentir y mentirse.

Aquélla la irracionalidad de mentiras y

peligros que se acallan o descalifican y

que muestra las entrañas innegables de

la prioridad por el poder y la riqueza que

lleva a sus beneficiarios a disponer lo que,

por un tiempo, les permita alargar la vida

de que gozan, con una “duración” que no

incluye ni siquiera a sus jóvenes descen-

dientes. No, literalmente no piensan más

que en ellos mismos y para nada en los

demás y ni en sus estirpes, observación

que hago aquí más que como un proble-

ma ético, como un problema cognitivo y

psicopatológico.

La “negación” que Freud descubriera

casi un siglo atrás en algunos de sus en-

fermos, la “negación” como descalificación

actual de quienes sostienen eso que en in-

glés se llama

unconfortable knowledge

, y

la insistencia en recurrir a las “ilusiones”

de que “las amenazas ecológicas son pro-

blemas tecnológicos”, que van a resolver

las corporaciones con sus nuevas tecno-

logías, son consecuencia de un gigantesco

y dramático autoengaño, pues si las nue-

vas tecnologías realmente se aplicaran y

realmente fueran resolviendo los proble-

mas, correlativamente irían reduciendo

las inmensas utilidades y riquezas que los

accionistas de las corporaciones tienen,

problemas que en el fondo saben y ocultan

super-ricos y super-poderosos, para entre-

garse a los problemas y temas habituales

de pensar y tomar decisiones que asegu-

ren su poder, sus ganancias, y su seguridad

personal y corporativa, así como las que

consoliden la inmensa fe que tienen en el

poder de las tecno-ciencias y de los recur-

sos de producción, mediación, corrupción

y destrucción de que disponen para domi-

nar y acumular, para persuadir e ilusionar,

y para acentuar las crisis hechizas que des-

de los años sesenta aplican cada vez más y

que los ayudan a enriquecerse, fortalecerse

y dominar el mundo. Con crisis, corrup-

ción y deudas dominan los estados con los

mercados y los mercados con los estados,

amén de variadas medidas que entrañan

las políticas neoliberales.

Que esas crisis buscadas y controladas

deriven en una crisis no buscada, incon-

trolada e inevitable, no cabe en los pro-

blemas de que se ocupa la mayoría de los

actores ni en la prepotencia mental o en

la mentalidad bursátil, policial o mafiosa

de quienes sólo ponen atención, inteli-

gencia y energía en un negocio o crimen

o peligro determinado, o en un conjunto

de ellos, pero no en los que forzosamente,

y hágase lo que se haga se darán con el

tiempo en todo el mundo y por los que al

fin perderán con su propia vida sus pro-

pios bienes. No es ese su tema. No forma

parte de su existencia.

Es así como ni por asomo, el común de

los ricos y el poderosos plantea el proble-

ma de que con la crisis del capitalismo es-

tamos asistiendo también a la crisis de la

civilización y de la misma especie huma-

na, y que en la causa de ellas ocupan un

primer lugar el capital corporativo y su

entramado mundial de asociados, coludi-

dos, cooptados, corrompidos, así como las

articulaciones de los complejos-empre-

sariales-militares-políticos-y-mediáticos,

y la fusión del negocio organizado y el

crimen organizado. No pensar que corpo-

raciones y complejos son causantes de lo

que Bush padre llamó “la guerra sin fin” y

que con ella advino la crisis terminal del

sistema capitalista y de la civilización oc-

cidental, representa para todas esas fuer-

zas un conjunto de problemas que dan

por ideológicos, o académicos, o falsos, y

que, en todo caso, no les interesan, inte-

resados como están en la maximización

de su poder, utilidades y riquezas con un

bienvenido subconsciente que los lleva a

vivir los atributos de la eternidad

Los complejos militares-empresaria-

les, políticos y mediáticos dominantes,

que para la toma y puesta en práctica de

las decisiones mundiales cuentan con el