Número 39

80 Y es que el “crimen organizado” está mucho más articulado de lo que se le quiere reconocer. Esa organización cuenta con instancias y personeros por todo el país: componen ese sistema, más por comisión que por omisión goberna- dores, diputados estatales y federales, senadores, jueces, “autoridades” electo- rales; lo componen medios funcionales de comunicación: periódicos, revistas y en particular canales de radio y televi- sión, así como partidos políticos, cúpu- las eclesiásticas, confederaciones patro- nales, sindicatos convenientes, mandos policiacos y militares. No es por cierto un aparato desdeña- ble. Ese es el crimen organizado; no sólo se articula con quienes trafican a gran es - cala con drogas y los abarca y encubre: también comprende a quienes participan en la diversificación de sus inversiones. Es, en efecto, una estructura criminal muy organizada. La descarada entrega del país y de sus recursos, las medidas contra la pro- piedad comunal y nacional en tierras, aguas y subsuelo, la mascarada de una protección ambiental discursiva, la mer- cantilización del patrimonio cultural, la exportación programada de excluidos, el mantenimiento a ultranza de mano de obra barata, la privatización de la educación, el desmantelamiento de la salud pública, todo ello presidido por la adecuación del aparato jurídico en to- dos los frentes, hacen posible este esta- do de cosas, no sin pasar, por supuesto, por la venia tácita de los contingentes de subciudadanos que permitimos esta degradación, de académicos y profesio- nistas preocupados en exclusiva por su trayectoria personal, a menudo ajena e inclusive contrapuesta con los caminos, el sentido y la sobrevivencia misma de la población. No hallamos a los jóvenes norma- listas aunque se encuentren en nuestro corazón. Necesitamos encontrarnos pri- mero para hallar una salida a esta pesa- dilla. Y no: aun llegando a la glorieta de las victorias no hemos llegado aún a la victoria de la vida, en tantos casos vulne- rada. Hay mucho por definir y organizar en una larga marcha, cuyas pancartas y consignas ni se leen ni se escuchan aunque se griten, porque se expresan en el proceder de cada día. Porque hay un emplazamiento clave que nos confronta, con su ausencia-presencia, cada desapa- recido y cada asesinado: ¿qué hacer con nuestra indignación? Referencias y fuentes • Ackerman, John (2015) “México: la transición pendiente. Déficit demo- crático y organizaciones sociales”, Nueva Sociedad , 256, marzo-abril de 2015, http://nuso.org/media/arti - cles/downloads/4100_1.pdf • Anónimo, “LA VISITA DE #EP- NPERSONANONGRATA A FRAN- CIA VISTA DESDE ABAJO. PAR- TE I” Mas de 131.com, 26 de julio de 2015, http://www.masde1 31. com/2015/07/la-visita-de-epnper - sonanongrata-a-francia-vista-des- de-abajo-parte-i/ • Saliba, Frédéric, “14-Juilliet: L’em- barrassante parade de l’armée mexicaine sur les Champs-Ely - sées”, Diario Le Monde , 14 de ju- lio de 2015, http://www.lemonde. fr/ameriques/article/2015/07/11/ l a - d r o l e - d e - p a r a d e - p a r i s i e n - ne-des-cadets-de-l-armee-mexi- caine_4679451_3222.html#vH4L - ZZ6WjmPRczAP.99 • Tilly, Charles, “Guerra y construc- ción del Estado como crimen or - ganizado”, Revista Académica de Relaciones Internacionales , Núm. 5, Noviembre de 2006, UAM-AEDRI, http://relacionesinternacionales. info/ojs/article/download/52/45.pdf (reimpresión del original “War Ma - king and State Making as Organi - zed Crime”, aparecido en P, Evans, D. Rueschemeyer y T. Skocpol (eds), Bringing the State Back , Cambridge University Press, Cambridge, 1985.

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