Número 39

78 México en París. En realidad los policías parisinos no se habían dado cuenta que la representación de nuestra patria estaba en esa marcha, en ese lugar, en ese momento: dejando patente que los burócratas no nos representan: representan a un gobierno que ha hecho de la impunidad y la corrup- ción su esencia. Y ni la impunidad ni la corrupción son la esencia de nuestro país. Así que ahí, esa tarde, la embajada de México en París se instaló en la glorieta de las victorias. No en el edificio oficial que representa al gobierno espurio, que el sábado vespertino estaba tan vacío de México como el resto de la semana, sino el México presente en el corazón de los asistentes: no en las versiones cosmé- ticas de la mentira sistemática que por Banderas acá y allá, de diferentes planetas La verdadera embajada

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