Número 26
33 biente y también el medio ambiente se reconfigura según las acciones de los humanos al seguir los dictados de su mente… El K’inal es también la di- mensión donde encarna el ch’ulel (El alma) y está conectado con otros mun- dos… El K’inal se marca por las prác- ticas de la vida cotidiana, las riquezas naturales, las avenincias y las desave- nencias sociales, el K’inal es paisaje configurado por multitud de formas, de referencias, de límites geográficos, biológicos y rituales” 5 En el capítulo “Regalar” afloran de nueva cuenta las inquietudes de Hüttinger frente del aprendizaje del tzolzil: Encuentros, saludos, situaciones co- municativas todavía estaban y utiliza- bles para M. Pero pronto terminaron las concordancias y empezó a registrar ciertas discrepancias o bien cierto sin- sentido. ¿Para qué aprender de memo- ria veinte tipos de animales diferentes, si los únicos animales que había en el campamento eran perro, gato, cochi- nos y gallinas… ¿Qué sentido tenía aprender el vocabulario de la acción de comprar y vender en sus posibles variaciones, si la única pequeña tienda del campamento ostentaba una oferta de mercancías reducida a su mínima expresión, consistiendo en galletas secas, chiles enlatados, plátanos, ciga- rros y papas fritas?... En el idioma se percibía un eco y una resonancia de la cosmovisión de los tzolziles… cuan- do intentaba aprender las palabras de este idioma tan diferente a lo que ella manejaba, en medio del revoloteo de las gallinas que le parecían animales desagradables y estúpidos que por do- quier dejaban caer sus heces… Detrás de cada página que intentaba conser- var en la memoria, se levantaba, se le- 5 Antonio Paoli. Educación, autonomía y lekil kuxlejal: aproximaciones sociolingüísticas a la sabiduría de los tzeltales. Mé- xico, UAM-X, 2003. vantaba una y otra vez la gran pregun- ta de qué hacía aquí, qué ataduras la mantenían aquí, en contra de su sen- sación de confort e integración (p. 53) Morales Bermúdez, otro viajero incan - sable por Tila y Sabanilla, Salto de Agua y Tumbalá, caracteriza al chol como una len- gua en acción en su texto ON O T’IAN AN- TIGUA PALABRA y dice En esta modalidad se conservan voces y formas casi desaparecidas, arcaís- mos y modismos del español que se habla en Sudamérica… ello traduce, en alguna forma, la estructura mental de indígenas y mestizos de la región y muestra que los factores económicos y sociales no obran del mismo modo en todos los lugares. Para decirlo de otra forma, La lengua puede conside- rarse como el registro más auténtico y fiel de la tradición de cada lugar” 6 A su vez, en un breve capítulo “El calen- dario”, señala: En cada salón de la escuela cuelga un calendario que marca las fechas de año escolar… Pero los días festivos, con- memorativos y feriados registrados en este calendario no son los mismos que los de los otros calendarios del país. Se festeja el Día del guerrillero Caído, el Día Conmemorativo del Levanta- miento Zapatista, en pocas palabras, el ciclo escolar de estos niños no tiene nada que ver con” Sin embargo, va más allá de conmemoraciones esco- lares. Estos calendarios marcan otros tiempos, es un calendario educativo pero también social, es geográfico pero también político, marca, a decir de los zapatistas un tiempo distinto como lo reitera Marcos tanto en sus relatos de El viejo Antonio como las historias de un coleóptero metido a 6 Jesús Morales B. ON O T’IAN , ob. Cit. P. 62
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