Número 26

29 compadrazgos hace que algunos ca- balleros de la industria de los pueblos mencionados los comprendan en el número de sus especulaciones.” 22 Esta dinámica afectó incluso el siste- ma de intercambio tradicional a nivel local que se complejizó por el inevitable proceso de monetarización y las escalas de precios que imponían los polos urbanos. Los ven - dedores ambulantes eran principalmente mestizos que venían de fuera (Chinameca, Acayucan, Minatitlán), aunque no faltaban algunos popolucas, zapotecos y nahuas que recorrían los pueblos de la zona popoluca. Sin embargo, los vecinos que recurrían al intercambio cotidiano lo hacían en función de las diferencias relativas de sus ocupacio- nes y actividades económicas. Así por ejem - plo en Soteapan se cambiaba : una pieza de pan por cinco mazorcas, o dos huevos de gallina. 23 En la comunidad zoque-popoluca de San Fernando, un buen número de vi - viendas se abastecía de refrescos que servía de soporte de una circunstancial actividad de venta, préstamo o trueque intravecinal. El estrecho eslabonamiento de la eco- nomía con otros ámbitos de la cultura popoluca, se evidenciaba incluso en sus planos más simbólicos, en los cuales la ga- nadería ha dejado profunda huella. Como hemos hecho referencia en los acápites so- bre la contracción y subversión del espacio popoluca, y la ganaderización de la econo- mía istmeña, las deidades tutelares popo- lucas tendieron a adquirir un nuevo tejido de oposiciones simbólicas, así como una gran volatilidad espacial e incluso la sensa- ción en algunos casos de su propia muerte. A raíz del colapso de la producción mai- cera de 1989 en la localidad de Sabaneta, municipio de Hueyapan de Ocampo, desa- pareció una imagen de piedra de Homshuk que ritualmente orientaba las buenas o malas cosechas. Dicen los nativos del lugar que después de una tormenta de tres días, 22 Iglesias, Andrés. Ob.cit., p.25. 23 Unidad Regional de Acayucan/DGCP. Medio Ambiente y economía de los zoque-Popolucas. p.18. un gran rayo lo desapareció y que por ello las cosechas habían decaído año con año. Algunos lugareños piensan que la “muer- te” de Homshuk se debió al descuido de las prácticas rituales hacia él y a la expansión ganadera a costa de los campos tradicio- nalmente maiceros. 24 Sin lugar a dudas, los antagonismos reales entre la ganadería y los cultivos del maíz, han incidido en la polaridad de elementos simbólicos del uni- verso mítico popoluca. No es casual que ya en una versión del mito de Homshuk de mediados de los años setenta, este héroe cultural apareciese enfrentando todavía con éxito al toro, un enviado de Centello, en torno al manejo y uso del espacio. 25 Cierre de palabras Hasta aquí hemos reseñado a grandes trazos, el papel hegemónico de la ganade- ría en el proceso de desestructuración del entorno ecológico y del universo etnocul- tural de los popolucas. El capital predador, reiteramos, tiene muchos rostros, pero guarda unidad. Por lo anterior, debemos re- cuperar una visión unitaria sobre su carác- ter y sus lógicas diferenciadas, asociadas o en conflicto de intereses. El capital forestal no estuvo divorciado de este controversial proceso de ganaderización regional, tam- poco de los intereses expansivos del narco, ni de las mil y un corruptelas de la buro- cracia estatal y federal. La historia regional da cuenta de otros ciclos ganaderos más restringidos que se desarrollaron, dejando pendientes varias preguntas sobre las líneas de continuidad de esta modalidad de economía depreda- dora. Los ciclos del café, de la caña de azúcar y de la explotación petrolera y ma - derera, guardan entre sí líneas de continui- dad y enlace. Lo que les subyacen a estos ciclos y procesos son las voces y actos de resistencia y rebeldía de los popolucas, tan poco estudiados. 24 Blanco, José Luis/ Cruz, Florentino. Ob.cit. p.17. 25 “El santo y espíritu del maíz”, versión de Benjamín Pascual, narrador zoque-popoluca. Texto reproducido en Agua, Mun- do, Montaña. Narrativa nahua, mixe y popoluca del Sur de Ve- racruz de los Técnicos Bilingües de la Unidad Regional Sur de Acayucan, México, D.F.1985, Premia Editora, La Red de Jonás, p.24-25.

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