Número 26

27 la sombra de los árboles. Tanto el “chocho” como el “tepejilote” no rebasan los dos metros de altura. Los popolucas recolectan también las semillas y la envoltura blanca de la vaina cimarrón; el junco que es un tipo de bejuco espinoso; los frutos del ár - bol “cartagena”, etc. 17 Los rasgos de esta economía de los grupos domésticos popolucas, parecen tener líneas de continuidad histórica muy marcadas. Andrés Iglesias reporta- ba que para 1850 los popolucas de Sote - apan, combinaban sus cultivos de maíz y frijol, con otros menos tradicionales y vinculados al circuito mercantil: la caña de azúcar, el arroz, el algodón y las piñas. Además la crianza de ganado porcino y caballar estaba bastante extendida. Resal - taba también este viajero la importancia de la caza y la pesca (bobos y camarones), así como la captura de chapulines. 18 La ganadería de las familias popolu - cas era de carácter extensivo demandando una tasa muy alta de pastoreo en zonas de agostadero (1 1/2 hectárea por cabeza) en donde predominaba el zacate privilegio (guinea) introducido por los ganaderos, además de las pasturas nativas, alcanzan- do en promedio las cuatro cabezas por unidad doméstica. Los ganaderos mestizos introdujeron en la región otras muchas va - riedades importadas: estrella de áfrica, ele- fante, merquerón, alemán, pangola, jara - gua y bermuda. Sin embargo, a fines de los ochenta, preferían las variedades guinea y pará por su mayor rendimiento para el engorde. Se desconoce el impacto de estos forrajes sobre la flora y la fauna regional, pero hay indicios confiables que no fueron nada buenos. A lo anterior, se aúna el im - pacto, tampoco evaluado del sobrepasto- reo de los pequeños ganaderos popolucas y mestizos en los agostaderos. Esta actividad ganadera de los popo- lucas si bien era de subsistencia, apare- 17 Unidad Regional de Acayucan/ DGCP. Medio Ambiente y Economía de los Zoque-popolucas, México, D.F. 1983,DGCP, pp.5-8. 18 Iglesias, Andrés. Soteapan en 1856, México, D.F. 1973, Co- lección Suma Veracruzana, pp.13-14. cía subordinada al control que ejercían los ganaderos mestizos sobre el forraje, la asistencia técnico-crediticia, los precios y comercialización, el sistema de mediería y el arrendamiento de tierras ejidales. Los apoyos a la ganadería entre los popolucas fueron erráticos, precarios y conflictivos. Al respecto, fueron elocuentes los casos de los ejidos de: Las Palomas, Amamaloya, Mira - dor, Saltillo, Hilario Salas y El Tulín en el municipio de Soteapan ;Sabaneta, Emiliano Zapata, Santa Rosa Loma Larga y Nacaxtle en el municipio de Hueyapan de Ocampo. En general, las entidades crediticias orien- taban el crédito hacia las comunidades y ejidatarios mestizos. En 1975, el Fideicomi - so Ganadero Ejidal, invirtió 15.5 millones de pesos en contratos de asociación en partici- pación, aportando 3 mil cabezas de ganado para igual número de hectáreas de 322 eji - datarios. Bajo esta modalidad los ejidatarios ponían su trabajo, la tierra y el forraje, así como la responsabilidad crediticia, que en la mayoría de los casos los terminó por arrui- nar. Mientras que para el mismo año, el Banco de crédito Rural otorgó 200 mil pesos a dos comunidades indígenas de la región istmeña, para la campaña contra la garrapa- ta y la instalación de corrales de manejo. 19 El Censo Agrícola de 1960, reporta- ba para Soteapan 1,105 cabezas de ganado vacuno, que una década más tarde se había incrementado aproximadamente en un 25 19 Münch, Guido. Etnología del Istmo veracruzano. p.87.

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