Número 26

24 el promedio de hectáreas es de 6.5 con pas- tos naturales o inducidos, en los ganaderos con estancias en propiedad superó las 50 hectáreas promedio de pastos naturales, inducidos o cultivados. En el caso de la ma- yoría de los ejidatarios popolucas se vieron inducidos por necesidad y subalternidad a rentar sus tierras a los prósperos ganade- ros mestizos o a los mestizos ejidatarios que no se daban abasto con sus superficies de pastura. Por esas fechas, Sayula desti- naba el 61 por ciento de las tierras ejidales a la ganadería y Soteapan el 40 por ciento de las propias. 7 La expansión ganadera no sólo fue per - cibida por los popolucas en su acepción nefasta de depredación de la montaña, el otrora dominio inalterable de los chane- ques, sino también como palanca deses- tructuradora de los tradicionales cultivos de maíz, sustento real de la identidad míti- ca de Homshuk la principal deidad tutelar de los popolucas. El testimonio de Domiti - lo Santiago, popoluca de Soteapan es harto elocuente al respecto: “Nos rodean los potreros y en mi fa- milia (de veinte miembros) sólo te- nemos tres hectáreas para el maíz y como media de frijol aparte. Aunque quisiéramos sembrar más maíz y fri- jol, ya no tendríamos más terreno ya que los ganaderos tienen casi todo con potrero.” 8 Los grupos ganaderos y el poder De las primeras cinco asociaciones gana - deras locales, merecen destacarse dos de ellas que incidieron fuertemente sobre la reorientación económica de los popolucas: las asociaciones ganaderas de Acayucan y Oluta. Inicialmente la ventaja estratégica de Oluta sobre Acayucan, se afincaba en que la estación de ferrocarril del mismo nombre, aparecía como el principal medio de em- barque de ganado. Esta situación se revirtió 7 Velasco Toro, José. Ob.cit. p.33. 8 Blanco, José Luis/Cruz, Florentino. Ob.cit. p.22. más recientemente en favor de Acayucan. 9 No obstante lo dicho, una revisión histó- rica podría arrojar nuevos datos sobre los polos de la ganadería istmeña. Al respecto, un reporte de Rubén B. Domínguez a la sa - zón presidente municipal de Acayucan, a principios de la década los cincuenta seña- laba un panorama diferente en cuanto a la gravitación ganadera según los municipios: 1)San Juan Evangelista, 2)Texistepec ,3) Acayucan, 4)Oluta, 5) Sayula y 6)Soconus- co. 10 Nótese que con la excepción de Sotea- pan, todos los demás municipios aparecían configurando el espacio étnico de los po - polucas. La ganadería istmeña parece tener una historia tan antigua como el proceso colonial. Las haciendas “Corral Nuevo” y “Almagres” según un anciano popoluca de Sayula, estaban “cubiertas de ganado” en los tiempos del Porfiriato. 11 La diferenciación social en Sayula deja tempranos indicios de su eslabonamien- to con la ganadería. A nivel municipal la antropóloga Calixta Guiteras, registró un significativo incremento a partir de los años treinta en el ganado vacuno luego de la brusca caída de los años de la Revo - lución, al pasar de 488 cabezas en 1930 a 1618 cabezas en 1940. Al mismo tiempo habría que marcar una fuerte contracción del ganado porcino en dicho período al pasar de 1,550 cabezas en 1930 a 978 en 1940. En la encuesta ganadera de Guiteras de 1950, se reportan sobre una muestra de 100 casas visitadas al azar, sólo cinco familias que poseían ganado vacuno, en cantidad que no sobrepasaba las cinco ca- bezas por unidad doméstica. Decía tam - bién nuestra antropóloga, que en el pueblo de Sayula, cabecera municipal del mismo nombre, al parecer se registraban sólo 32 familias propietarias de ganado vacuno, es decir un 5 por ciento de su población. Las escalas marcaban una ostensible diferen- 9 Mendoza Neri,Jesús. Ganadería y otras actividades econó- micas en el Sur del Estado de Veracruz-LLave. (Notas de una estancia de campo en la región. (1983) en Documentos 9: Religión y Vida Económica, Acayucan, Unidad Regional Sur de Veracruz-DGCP. , pp.45-46. 10 Guiteras Holmes, Calixta. Sayula un pueblo de Veracruz. La Habana 1990.Editorial de Ciencias Sociales, p.40. 11 Idem.

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