Número 26

23 Una estimación prueba la segmentación del espacio económico istmeño al constatar que a principios de 1990 : el 50 por ciento de la población estaba dedicado a la ganade- ría, un 27 por ciento a la agricultura , un 13 por ciento a las áreas forestales y un 10 por ciento a la actividad industrial. 5 La realidad agropecuaria revelaba ya para 1980 la división existente entre pro - ducción agrícola del ciclo corto y mono- cultivo con relación a la ganadería bovina, y en favor de esta última modificando el patrón existente hasta mediados de los años setenta. Hasta los primeros años del setenta, la mayor superficie de cultivo en la región se dedicaba al cultivo del maíz (55.2 por ciento), la caña de azúcar (26.5 por ciento) y el frijol (10.5 por ciento).El 7.8 por ciento restante se distribuía entre los cultivos menores de: arroz, café, chile, ajonjolí y frutales. Este panorama cambió cualitativamen- te. Al decir de Velasco Toro: “Al acentuarse el deterioro de la economía campesina por el impac- cia por el uso de la tierra. México, D.F.1987,EDCP-IIE/UNAM, p.19. 5 Blanco, José Luis/Cruz, Florentino. Los Hijos de Homshuk. De la autosuficiencia al desabasto del maíz en el Sur de Vera - cruz. Acayucan 1990, Unidad Regional del Sur de Veracruz-DG- CP, p.9. to inflacionario del crecimiento in - dustrial petroquímico que no cuidó instrumentar un plan de desarrollo regional equilibrado, la producción de básicos empezó a descender ace- leradamente, al grado que para prin- cipios de los ochenta ,el cultivo de maíz registra una caída de -7.5 % y la de frijol de -76 % .En contra- partida ,la superficie dedicada a cul - tivos como la caña de azúcar, café y frutales experimentó un crecimiento promedio de 7.5 %, al absorber im- portantes espacios que eran sembra- dos con granos básicos.” 6 En 1981 según estimados de la SARH, 132,851 hectáreas se dedicaban a la ganadería con pastos naturales o cul- tivados en la región, es decir un 40.9 por ciento de la superficie de labor. La ganade - ría privada agrupaba entonces un 68 por ciento de las tierras bajo este régimen y la ganadería ejidal ascendía al 30 por ciento. Las variaciones en materia de superficie de pastoreo marcaron una diferencia entre ambas modalidades de tenencia de la tie- rra. En el caso de los ejidatarios mestizos 6 Velasco Toro, José. Ob.cit. p.33.

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