No. 53, Abril-Junio

Extractivismo minero… la crisis que viene

 

Nota: El texto que sigue y las doce imágenes que lo acompañan relativas al extractivismo minero en Zacatecas, se incluyen en este número gracias al generoso aporte del reconocido fotoperiodista zacatecano Alfredo Valadez, autor del libro “Minería. Cinco siglos de saqueo. Zacatecas: ejemplo latinoamericano del atraco al patrimonio nacional”, México, Universidad Autónoma de Zacatecas, Taberna Libraria Editores y La Jornada, 2013.

 

Introducción

La minería tradicional en México y América Latina experimentó una profunda transformación en las últimas dos décadas, que incluye procesos de producción cada vez más tecnificados, como el uso de geo-radares satelitales, y la sustitución acelerada del método de galerías o socavones, por el de la extracción de minerales metálicos y no metálicos a gran escala, a Cielo Abierto.

Esto ha representado una enorme devastación de los ecosistemas, un alto consumo  y contaminación de agua dulce, así como el despojo de millones de hectáreas de tierras, dedicadas anteriormente a actividades productivas como la agricultura, la ganadería y la silvicultura.

Sólo en México, actualmente más de 22 millones de hectáreas del territorio nacional están concesionadas por el gobierno federal a más de 2 mil 800 empresas de capital nacional y extranjero para la explotación minera, según datos de la CAMIMEX correspondientes al año 2017. Y antes que disminuir, ésta actividad extractiva, de alto impacto ecológico, social, económico y político, seguirá creciendo al menos en los próximos 20 años, de forma constante.

Hay varias razones. Aunado al cada vez más avaricioso modelo neocapitalista de acumulación, por encima del interés y los derechos fundamentales de pueblos y naciones enteras,  hay un nuevo contexto geopolítico: la crisis por el control de los hidrocarburos y el gas shale en todo el orbe, donde el ejemplo más visible es la guerra en Siria y la pugna ignominiosa que por ese territorio sostienen entre otros países Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China.

Esto ha acelerado la reconfiguración política-económica de las principales potencias del mundo, con algunas acciones claramente proteccionistas de sus mercados internos, ante la crisis del sector financiero global, que presiona además a todos los sistemas monetarios (y cambiarios), generando enorme volatilidad e incertidumbre.

Ante ello los gobiernos de países como Alemania, China, Inglaterra, Japón y Rusia, previsoriamente desde sus bancos centrales están consolidando e incrementando las reservas de la riqueza que poseen, ya no en dólares, sino en bonos de petróleo, y sobre todo en  reservas de oro físico, y también de plata.

¿Esto qué significa para México? Bueno, pues que habrá de acelerarse aún más el Extractivismo Minero en todo el país, con los efectos adversos que ya conocemos: el incremento de los Conflictos Laborales, entre sindicatos y de éstos con los representantes empresariales; la agudización de los Conflictos Sociales y Comunitarios, que incluye más atropellos y confrontación desde las empresas y los gobiernos entreguistas, contra aquellos que buscarán defender su patrimonio; y es evidente que aumentarán el Despojo y los Ecocidios.

El reto que viene para las organizaciones sociales, campesinas e indígenas de México y América Latina es extraordinario, ante la problemática que se incrementará en los ámbitos territorial, hídrico, laboral, ecológico e incluso cultural.

Los Investigadores y Académicos deberán analizar y escudriñar la compleja realidad de su entorno, para ofrecer -como científicos críticos y comprometidos-, las bases teóricas y los instrumentos metodológicos que la sociedad espera de ellos, para sobrevivir y superar la vorágine depredadora del Extractivismo Minero, que paradójicamente tendrá como aliado en muchas ocasiones, a nuestros propios gobiernos. Voltear la mirada a otro lugar y eludir la problemática global que a todos nos envuelve, ya no será opción. El humanismo los reclama.

 

Del Autor:

Alfredo Valadez Rodríguez es periodista desde hace 25 años. Durante los últimos 19 años ha sido corresponsal nacional del periódico LA JORNADA, en el estado de Zacatecas y en Nuevo León. Ha trabajado en noticieros de radio y televisión. Actualmente realiza coberturas regionales como reportero para los estados de Zacatecas, San Luis Potosí y sur de Coahuila. Egresado de la Escuela de Derecho y maestrante en la unidad de post grado de Ciencias Sociales, ambas de la Universidad Autónoma de Zacatecas

 

MINA PEÑASQUITO, Municipio de Mazapil Zacatecas

Operada por la trasnacional Goldcorp, con sede en Vancouver, Canadá, la mina Peñasquito posee una concesión del gobierno mexicano para aprovechar los yacimientos de oro, plata, cobre y otros minerales, sobre una superficie de 5 mil 400 hectáreas, que abarca los predios de cinco distintos ejidos. Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

 

MEGAMINERÍA Y MEGAMÁQUINAS

Un camión de carga “Yucle”, espera afuera de los talleres de mantenimiento de la mina Peñasquito. Cada camión puede transportar en una sola carga hasta 330 toneladas de tierra y rocas. Sólo en esta unidad minera, operan 90 unidades de este tipo, extrayendo valiosos minerales, las 24 horas del día.  Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

 

SALAVERNA, DESTINO TRÁGICO

La comunidad rural de Salaverna, ubicada al noroeste del estado de Zacatecas, ha sido fatalmente destinada a desaparecer. Sus habitantes bajo la presión del dinero, el chantaje y el despojo abierto, han visto cómo ha sido demolido prácticamente todo el caserío, pues la mina subterránea Tayahua, de Grupo Frisco –propiedad del magnate Carlos Slim Helú-,  busca abrir un tajo a cielo abierto, en ésta localidad. Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

 

PEÑASQUITO, SALDOS PENDIENTES

La protesta y manifestación social, por parte de centenares de campesinos, sus mujeres e hijos, han sido una constante contra la operación de la mina Peñasquito, ante el abuso e incumplimiento de compromisos que fueron firmados ante las propias autoridades gubernamentales, como la construcción de un hospital comunitario, el tendido de redes de agua potable, carreteras pavimentadas y un cambio de vida, que no llega. Ante los reclamos, la minera frecuentemente recibe el apoyo y protección de las fuerzas de seguridad pública.  Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

 

VIOLENTOS CONFLICTOS LABORALES

La disputa por el Control de los Contratos Colectivos de Trabajo, ha ocasionado en muchos enclaves mineros ubicados en el estado de Zacatecas, una violenta pugna entre distintas organizaciones sindicales, como ha ocurrido en los municipios de Ojocaliente, en la mina El Coronel – Real de Ángeles, operada por Grupo Frisco (en la imagen), en la mina Fresnillo - PLC de Grupo Peñoles, y la mina San Martín de Grupo México, donde han ocurrido enfrentamientos con muertos y heridos. Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

 

 

ZACATECAS Y EL ORO DE CANADÁ

En la mina Peñasquito de Goldcorp, con más de 2 mil 400 trabajadores propios y subcontratados, existen actualmente dos “tajos” a cielo abierto: “Chile Colorado” y “Peñasco”, éste último actualmente con un perímetro de casi 3.5 kilómetros y una profundidad de alrededor de 850 metros. Fuentes del consorcio canadiense han informado que pronto, se abrirá ahí mismo un tercer boquete gigantesco, que se denominará “Chile Dorado”. Foto: Alfredo Valadez Rodríguez / La Jornada Nacional

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