No. 46, Noviembre-Diciembre

Ventana y espejo. Incursiones en el mundo audiovisual (III)

 

Cierra con esta entrega una revisión iniciada en números previos a cuatro títulos de cine documental mexicano o hecho en México que aborda la temática de la educación pública desde diversos ángulos, con la advertencia que aún queda por aproximarse a los materiales audiovisuales que documentan y comentar la alternativa que las comunidades indígenas autónomas han construido y están construyendo en torno a su educación, especialmente los documentales creados por los videoastas indígenas de dichas comunidades.

 

¡De panzazo!

https://www.youtube.com/watch?v=i4BbdUds90s

¡De panzazo! es un muy interesante ejemplo de lo que sería un documental de propaganda, parte del esfuerzo de Mexicanos Primero para captar las ‘mentes y los corazones’ de la gente para la aceptación de lo que se llamará reforma educativa. La campaña mediática a favor de esta reforma de despliega con mucha amplitud, cubriendo prácticamente las áreas de comunicación social: noticieros, mesas redondas, gacetas; publicación de estadísticas, comparativos internacionales y, al mismo tiempo, articulando ello con una ofensiva contra los maestros de educación elemental y sus organizaciones sindicales. En 2012, el último año de la presidencia de Felipe Calderón, aparece este documental producido enteramente por la iniciativa privada agrupada en torno a Mexicanos Primero, A. C., “una organización ciudadana dedicada a mejorar la educación en México.” En los créditos finales del documental se lee “Una película de Mexicanos Primero, A. C.”; también puede leerse que fue escrita “...con el apoyo de Mexicanos Primero, A. C.” y que la investigación sobre la que se desarrolla el documental es de la autoría de Mexicanos Primero, A. C., es decir, estamos hablando de un documental institucional que refleja nítidamente los propósitos de este grupo de empresarios con respecto a la transformación del sistema educativo.

La forma en que este documental se promocionó, se proyectó y se distribuyó en salas de cine y otra multitud de sitios, además de la masiva reproducción de dvds que se obsequiaban a maestros, alumnos y padres de familia -el ejemplar que se usó para esta reseña me fue regalado por el hermano de una maestra de educación física de primaria quien recibió varios ejemplares para darlos a sus conocidos- podría verse como parte de esta campaña de sensibilización a través de un producto audiovisual, el documental, que popularmente se liga a una representación de la realidad no trucada, directa, donde “la vida misma” está presente y quizá en la que la persuasión no se percibe en una primera lectura, especialmente si se recurre como en este  caso al resorte emotivo y se apela al sentido común con ejemplos muy epidérmicos y maniqueos. Quizá, entonces, este producto cubriría el ángulo mediático de “así están las cosas y te lo cuento como lo vi”, más eficiente en términos de credibilidad que, por ejemplo, una película de ficción o de animación.

Más que un documental informativo es un documental retórico, de acuerdo a lo que Kristin Thompson elabora en Arte cinematográfico:

Se dirige directamente al espectador para proponerle una nueva convicción, una nueva actitud política o la acción directa.

El tema no será una cuestión de verdad científica sino un tema de opinión.

El realizador intentará que su posición sea la más creíble al presentar diferentes tipos de argumentos y pruebas. Puesto que lo retórico gira alrededor de creencias y argumentos, implica la expresión evidente de una ideología.

Si la conclusión no se puede demostrar absolutamente, el documental apelará a menudo a nuestras emociones, en vez de presentar solamente pruebas basadas en datos.

La película intentará a menudo convencer al espectador para que realice una elección que quizá tendrá consecuencias en su vida cotidiana.

 

Desde el inicio ¡De panzazo! se ajusta a dicho esquema: después de ver un fragmento en el que una madre soltera en plena tarea de lavar automóviles en un estacionamiento dice cómo se esfuerza en educar a su hijo para que sea alguien en la vida, sobre pantalla negra una voz nos pone en alerta y dispara:

Lo que están a punto de ver es muy duro. Ha estado escondido por años y hay gente muy poderosa interesada en que no se sepa. Pero se va a saber. Porque muchos estudiantes aceptaron grabar lo que viven todos los días.

No es para que nos gane la depresión, sino para que el coraje nos mueva a resolver esta tragedia.

Porque ya casi no nos queda tiempo… de ello depende el futuro de nuestros hijos. (Luego sabremos que el dueño de esta voz de dramáticos matices es la del periodista Carlos Loret de Mola, escritor y codirector del documental.)

 

El punto central es que la educación en México está muy mal, especialmente si se compara con la de otros países desarrollados, y en lugar de ser un elemento de progreso personal y social se convierte en un obstáculo para éste, asuntos que se demuestran con estadísticas y comparaciones. La educación elemental debe transformarse, la meta es tener una educación de calidad (que no se especifica en qué consiste) pero hay obstáculos que lo impiden, por ejemplo los maestros y sus sindicatos y los funcionarios gubernamentales obsecuentes con maestros y sindicatos.

Lleno de lugares comunes, el documental intenta demostrar que aún es vigente la educación como factor de promoción social, que quien más estudia más gana –incluso proporciona una tabla de ingresos mensuales por niveles de escolaridad-; aborda casos de delincuencia juvenil que se achacan maniqueamente a la falta de educación y casi al final uno de los especialistas entrevistados, el politólogo y analista Federico Reyes Heroles, declara con enjundia que “Estos niños debe saber que pueden llegar a tener un mejor ingreso, vivir mejor. No tiene nada de malo vincular a la educación con la prosperidad de manera descarnada.”

El tercer factor al que se le achaca culpa son los padres de familia. Denisse Dresser, en su calidad de politóloga y analista concluye que “estamos tan mal educados que no entendemos lo mal educados que estamos. En las encuestas los padres están totalmente satisfechos con la educación que sus hijos reciben, cuando es una educación que dista mucho de ser buena”. Y aquí el documental hace una operación de manipulación burda: cuando los padres opinan de los docentes como problema de la educación, se les califica negativamente; sin embargo, los maestros se vuelven buenos cuando sus opiniones coinciden con las del documental en cuanto a culpabilizar a los padres del desempeño escolar de los chicos.

Las tomas de los maestros que provienen de las cámaras de los estudiantes no muestran un solo ejemplo positivo de los maestros, como tampoco por la cámara principal operada por el codirector Rulfo, que en su mayoría muestra a maestras (en razón de tres maestras por un maestro) en situaciones negativas. Otras tomas que pueden provenir, según los créditos, del archivo de Televisa, muestran asimismo imágenes muy desfavorecedoras de los maestros en mítines y marchas. Muchos estudiantes, en su mayoría de secundaria, denuncian la suspensión de clases, las ausencias de los maestros y su falta de preparación.

Es muy interesante notar que no hay tiempo invertido en el documental para dar voz a los maestros, y que a ninguna maestra o maestro se le hace un entrevista medianamente seria; son docentes genéricos, anónimos, de escuelas anónimas, que no gozan del mismo tratamiento visual, sonoro o editorial del que gozan los especialistas; son reducido por el documental a fragmentos, siempre condicionados por la narración o la música, en los que se les ve enojados, ridículos, incapaces, faltistas, carentes de recursos.

El siguiente culpable es la dupla gobierno-sindicato personificados por el secretario de educación pública Lujambio y la lideresa del SNTE Gordillo. Loret logra arrinconar a Lujambio pero no puede hacer lo mismo con Gordillo, quien le hace bailar al son de su demagogia. Lo que no pudo lograr con la entrevista el documental lo intenta con un montaje de tomas del archivo de Televisa, un recuento de discursos de Gordillo en los que hace hincapié en alcanzar la calidad educativa como recurso demagógico para mantenerse en el poder; y un montaje de partes selectas de discursos de presidentes de López Mateos a Felipe Calderón sobre el tema de la educación, también como demagogia.

El tratamiento que se dispensa a Lujambio en su correspondiente entrevista es, en contraste, abiertamente cuestionador, un momento especial durante el cual el carácter autoritario del proyecto de Mexicanos Primero se evidencia abiertamente. Por la vía de Loret, cuando compara al secretario de educación con un pater familia. El reportero pregunta por qué no hay evaluación de los maestros, el secretario responde que es algo que hay que negociar, el reportero irritado y sarcástico responde: “¿Negociar? Es como si le dijera a mi hija ‘te voy a evaluar’ y me dijera que hay que negociarlo… claro que te evalúo.”  Y por la vía de la politóloga Dresser nos enteramos de que “un buen secretario de educación pública en México necesita cojones” para resolver los problemas y romper la relación simbiótica con el SNTE.

El documental cierra de manera más conciliatoria pero no por ello menos maniquea: ahora es momento de reunirnos y rescatar la educación en México, y que cada quien haga la tarea que le corresponde, tarea que amablemente Mexicanos Primero nos tiene ya nos tiene preparada:

  1. Si eres estudiante no dejes por ningún motivo de asistir a la escuela
  2. Si eres maestro nunca dejes sin clase a tus alumnos. Prepárate y exige que gane más dinero el maestro que mejor enseñe.
  3. Si eres padre de familia, has equipo con los maestros; platica con tus hijos, deben saber que pueden llegar a tener un mejor ingreso, vivir mejor.
  4. Si eres autoridad educativa promueve que los mejores maestros sean los que den clases, y usa mejor el dinero que los mexicanos pagamos por nuestra educación; gestiona más horas de escuela y más días en la escuela.
  5. Si eres representante del sindicato, deja de pensar que la educación es poder, política, elecciones. Piensa que la educación son jóvenes.

 

Todos somos responsables de la mala educación pero estamos a tiempo de un futuro distinto.

A estas alturas el documental ha adquirido los tintes epopéyicos de un promocional de televisión: un grupo feliz de chicos y chicos juegan, bailan y cantan en cámara lenta, imágenes espectaculares que incluso se detienen en una escuela indígena de Oventic cuando el tema de la educación indígena ni siquiera se menciona.

La versión dvd contiene tres materiales extra. Se trata de tres cortos de dibujos animados tipo infantil, realizados por el monero Trino, que sintetizan y refuerzan con este lenguaje tres temas sobresalientes de la filosofía del documental: “el problema con nuestros maestros”, “la calidad de la educación” y el deber de hacer lo que tenemos de hacer (según nos lo indicó Mexicanos Primero).

¡De panzazo! aparenta ser un documental de investigación pero en realidad es un material que ilustra una tesis previamente establecida y que no interactúa con la realidad sino que la usa simplemente para ilustrar dicha tesis; tampoco es un documental informativo debido a la constante guía del narrador hacia objetivos predefinidos, la reducción de la complejidad casi a nivel de eslóganes, por verter información de uno sólo de los campos y dar un trato muy desigual a los sujetos que aborda y por construir a los maestros como los culpables principales y como el elemento principal de ajuste, control y represión, como lo sugiere Loret, cuando dice que al maestro que no pase la evaluación hay que correrlo. Es mirada sesgada no trata seriamente el problema de la corrupción, de la venta de plazas, de las comisiones sindicales, de la negligencia gubernamental para dotar a los maestros de mejores herramientas pedagógicas, del estrangulamiento de los presupuestos para la educación pública, etcétera, aspectos que también requieren ser puestos en la atención de los espectadores. 

El documental también es un producto de la conjunción de las intenciones de las élites política y económica con respecto a la resolución de ciertos problemas, pues creo que no sería exagerado ver a ¡De panzazo! como un plano básico de los argumentos y acciones que el presente gobierno adopta con su reforma educativa, incluyendo al ‘secretario con cojones’, aconsejado por Dresser.

Es un documental conservador militante que, como explica Thompson no esconde su ideología autoritaria y patronal argumentándola como sentido común –nadie está en contra de mejorar la educación- y como la solución a una situación anómala causada por elementos negativos que se oponen al progreso.

No está de más terminar con el intento de ligar este producto mediático con las ideas sobre el sistema de propaganda para la fabricación del consenso que proponen Noam Chomsky y Edward S. Herman en Los guardianes de la libertad, considerando que ¡De panzazo! es parte de una campaña de medios que sirve para “movilizar el apoyo en favor de los intereses especiales que dominan la actividad estatal y privada”.  Una campaña dirigida por el “gobierno, los líderes de la comunidad, los propietarios, y los ejecutivos de los principales medios de comunicación y los diversos individuos o grupos a quienes se ha asignado o permitido emprender iniciativas constructivas”.

Como un añadido, cabe mencionar, finalmente, que el mismo material de promoción de ¡De panzazo!, ha sido utilizado para motivar reflexiones pertinentes que ciertamente se salen del guión original, como la que sigue, y donde el documental aparece rebautizado como También se puede llegar a presidente … ¡De panzazo!, anunciado como “película de terror dirigida por Carlos Salinas de Gortari y Arturo Montiel”:

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